sábado, 31 de octubre de 2015

Sant Martí d'Empúries

La plaza de Sant Martí d'Empuries bulle en verano hasta lo imposible. Te acercas ahora y ha sufrido una benéfica transformación. Siguen las terrazas de los cuatro restaurantes copando el espacio, pero no hay gente paseando arriba y abajo, esperando un sitio donde cenar. La gente parece haberse educado de repente y reina la tranquilidad. "Así sí", comento, y por fin tengo la sensación de disfrutar realmente de la ocasión. Perfecto.
Lo que no pasa ni en temporada parece, no obstante, venir a acabar con ese insólito momento. Un hombre de unos cincuenta años, con aire de haber recorrido en su vida largos caminos, está colocado en medio del pasillo central que las terrazas dejan libres, y parece preparar un instrumento con toda prosopopeya. Nos tememos lo peor, y estamos dispuestos a tachar ya definitivamente el sitio, aunque sepa mal abandonar la costumbre del paseo hasta ahí. No obstante, empiezan a sonar unas notas de guitarra, y están francamente bien. No sólo no destroza el momento, sino que lo refuerza. Incluso cuando deja las piezas sólo instrumentales y arranca a cantar.
Cuando dejamos atrás la plaza la luna decreciente pero casi llena y los pinos de la explanada junto a la Casa de los Ingenieros recortándose sobre su luz te hacen por un momento creer que estás en los mares del Sur de la leyenda.





 

viernes, 30 de octubre de 2015

Camino de Beget


Desde Sant Miquel de la Pera. Como voy con guías antiguas, me esperaba una pista para unir Oix con Beget, pero resulta que ahora hay una carretera muy bien asfaltada y, de tanto en tanto, con vistas extraordinarias. El problema surge cuando llegas a Beget, un domingo como hoy, en medio de un puente. Se acabó el silencio y la tranquilidad. 

miércoles, 28 de octubre de 2015

Montserrat


Estoy usando últimamente el dicho ese de "No quieres caldo, pues dos tazas" con mucha frecuencia. Aún así, hoy tocaría emplearlo de nuevo. De no ir nunca, he pasado a estar con tres días de diferencia en los dos centros turísticos/comerciales/religiosos/patrióticos del país.
El domingo mis pies se estrenaron en Nuria. Hoy he vuelto a Montserrat. Ambos son, eso queda claro, un fenómeno extraño, que supera barreras. Montserrat lo visitaban ya viajeros de varios siglos atrás, pero lo de hoy en día es espectacular. Aparece en todas las guías, es una de las salidas optativas ofrecidas como complemento a los visitantes de Barcelona, y lo primero que ves al llegar es un parking lleno de autocares, señores y señoras de esos con un cartelito elevado hacia el cielo mostrando un número para aglutinar a su grupo...

 

lunes, 26 de octubre de 2015

Núria


Hasta este fin de semana, en que me llevaron, no había puesto nunca los pies en Nuria. Seguramente por falta de fe y por aborrecimiento de los lugares turísticos y comerciales de masas. Ayer domingo, con un día espléndido, en un grupo nada estajoviano conducido por Miquel Sitjar, un lujo del que previamente habíamos disfrutado en Ribes de Freser, tuvimos la oportunidad de conocer el valle de Nuria, su historia y leyendas.
En los orígenes de la leyenda religiosa, San Gil, un ermitaño huido al valle desde el mundanal ruido, que dio tres símbolos al lugar: la cruz, la olla donde cocinaba la comida que repartía entre los pastores y la campana con la que llamaba a comer y rezar. Las tres habría enterrado, precisamente, junto a la talla de la virgen de Nuria descubierta muchos años más tarde.
Los tres símbolos aparecen en ese extraño artilugio donde una mujer coloca su cabeza y parece que vaya a ser guillotinada. Parece que aún es utilizado, y no sólo turísticamente. La mujer que quiere tener hijos coloca su cabeza en ese hueco -la olla-, el marido da tantos toques de campana como hijos desea tener la pareja y, al poco tiempo, aparece el primero de los retoños. Sitjar, siempre atento al detalle, explica que en origen la cosa funcionaba un pelo diferente: El ritual de las parejas peregrinas era el mismo, pero lo ejecutaban aquellas que, teniendo hijas, quisieran tener, ya de una vez, hijos varones.



 

domingo, 25 de octubre de 2015

Bar Taga (Ribas de Fresser)


No sé qué tal resultará el Bar Taga una vez haya abierto esas compuertas. Si responde mínimamente a los anuncios que las pueblan (ampliar ligeramente la imagen, y ver sus propuestas de teatro y cine) sería el punto más engagé culturalmente de la comarca. 

sábado, 24 de octubre de 2015

Badalona


Hay casas (y cosas) que obsesionan, y te roban la mirada cada vez que pasas por su lado. Ésta, que no es que sea un dechado de virtudes, ejerce en mí ese poder. Esos voladizos en cada planta, con sus formas sinuosas, sin que entienda demasiado bien su cometido, me tienen frito. Me paro, miro, cambio de perspectiva, buscando un ángulo para una foto imposible...
El otro día, siguiendo ese habitual ejercicio, me fijé en que el pequeño edificio vecino, mucho más moderno, había intentado a su vez, sin olas, emularlo. Tiene su gracia el descubrimiento

 

martes, 20 de octubre de 2015

Cinemes Kursal (Igualada)


En Igualada, muy céntrico, las huellas de otra víctima. Lo de "3 salas" indica que ya sufrió una modernización con mayor productividad, que parece que no le sirvió de mucho.
 

El Casino - Fomento de Igualada

En Igualada por una cuestión "socio sanitaria", me han entrado unas ganas grandes de venir a hacer una visita con calma. En la Rambla, aunque sin tiempo, se me han ido los ojos al Casino - Fomento.




Se me ve la calva...


 

domingo, 18 de octubre de 2015

Sant Martí d'Empúries


El fin de semana pasado, yendo el sábado hacia el concierto de Sant Martí d'Empuries, cambia el viento, notándose un extraño mar de fondo que llega, cruzando todo el golfo, directamente hasta la orilla. Ese mar, y no suele pasar, se va comiendo las diferentes playas, y las olas, al romperse, crean un extraño ambiente vaporoso.
Aunque las fotografías no suelen recoger las sensaciones que provocan estas cosas, como tampoco reflejan nunca fielmente la violencia de un fuerte temporal de lluvia, cuelgo ésta de entre las que hice. Parto de ella y, como estuve, le añado por mi cuenta banda sonora, la sensación húmeda, el recuerdo de esa especie de niebla formada por las micro gotas de agua de las olas en suspensión. Una foto, en el fondo, es un intento de fijar algún momento en el cerebro.
Si nos vuelve a pasar algo parecido ya me veo diciendo un "¿Te acuerdas? Como aquel día en que íbamos al concierto".

 

sábado, 17 de octubre de 2015

Dunas

El cartel que había en el Faro de S'Arenella, en el Port de la Selva, venía a decir algo parecido a éste del paseo de las playas de Empuries, es decir, que estaban arrancando las plantas invasoras, para que no arrasaran a la vegetación autóctona. Señalo un pero general y otro particular, referido a la forma en que se ha actuado en Empuries.
La pega genérica es si se sabe de forma clara si una planta es autóctona o no. Está claro que las que arrancan deben proceder más o menos recientemente de Oriente, de algún emplazamiento lejano, y que han debido venir importadas para el embellecimiento de alguno de los jardines que han proliferado, pero ¿las que se respetarán como autóctonas no habrán venido a su vez, en otro tiempo, de otro sitio?
La pega particular creo que debe quedar clara contemplando la foto en la que no se lee el cartel, que saqué a unos pasos suyos. Más que arrancar selectivamente las plantas invasoras, me da la impresión de que lo que hicieron este año fue destrozar a lo bestia, de mala manera, todo lo que se mantenía en pie. Era ese un paseo sombreado de lo más agradable, y ahora es este erial o, en otras partes, arena, porque la duna se lo ha comido todo.


 

viernes, 16 de octubre de 2015

El tamarindo de L'Escala

(No fue sino después de su publicación que supe que toda la sabia para por el tronco de los tamarindos por su exterior, estando siempre vacíos por dentro)

Siempre me ha impresionado cómo puede seguir viviendo, dando flores, pese a que tiene una hendidura y un vacío enorme en todo su tronco, quedando de éste sólo su corteza. Es uno de los viejos taray (tamariu) del paseo marítimo de L'Escala.






 

miércoles, 14 de octubre de 2015

Camino de ronda entre Port de la Selva y Llançà

De tanto que se ha construido por todo su trayecto parece más bien un trayecto urbano, pero también hay trayectos urbanos agradables. Es el (relativamente nuevo) camino de ronda entre Port de la Selva y Llançà. Nos dijeron que para ir al faro tardaríamos dos horas en ir y otras dos en volver, pero eso debía ser para el trayecto completo, porque en media hora ya habíamos llegado.





 

martes, 13 de octubre de 2015

Garden de L'Escala


Tanto tiempo rodeándolo por uno y otro lado, nunca había pensado que el Garden de L'Escala tuviera la enorme superficie que tiene. Ahí hay de todo. Desde palmeras ya crecidas en macetas que ocuparían toda una habitación hasta la más rara y minúscula de las plantas; desde un rastrillo a un tipo especial de abono. Me dijeron que son suyos una gran superficie de campos de la zona cercana de l'Empordà, que utilizan como vivero.


La casa del terreno origen.

Quizás para evitarse problemas con el Movimiento de Liberación de Enanitos de Jardín, no vi a la venta ninguno de esos seres. A cambio, sí está variada muestra de animales. La gente es rara y siempre quiere tener un elemento decorativo distintivo, de esos que te echan para atrás.

Y también dos o tres jaulas llenas de pájaros exóticos, muy chillones. 

lunes, 12 de octubre de 2015

L'Armentera


Ésta, también de ayer domingo, en L'Armentera, no es de un cul de sac (se ve la calle que cruza, con un par de niñas corriendo), pero casi. Las banderolas corresponden a la Festa de la Poma.
 

domingo, 11 de octubre de 2015

Fira de la Poma de L'Armentera


Al final será verdad lo de que ciertos indicadores reflejan una recuperación de la economía: la bolsa de manzanas de la Fira de la Poma de L'Armentera (hoy domingo, todo el día) se vende este año a 6 euros, frente a los 5 del año pasado.
El sistema es sencillo: Compras, en el stand de la plaza de la Iglesia, donde puedes tomar un zumo de manzana por 1 euro, una bolsa de plástico -6 euros-, que puedes rellenar de manzanas recién recogidas de varias calidades, colocadas para ello en enormes contenedores de plástico. Me han calculado que rellenando bien una bolsa caben unos seis o siete kilos de manzanas en ella.
Es una feria muy modesta, casi familiar, algo pobretona. Ya colgaré alguna foto para que se vea. La mayoría de puestos adicionales a los de venta directa de manzanas muestran cosas hechas por los habitantes: piedras pintadas por niños, artesanía casera, pasteles de manzana hechos en la cocina de casa,...
Por lo demás, es una oportunidad bastante buena para recorrerse L'Armentera de pe a pa. Un pueblo -también colgaré alguna foto- lleno de calles y callejones sin salida.

Al fondo, la venta de bolsas de plástico (y zumos). Armado con ellas, a rellenarlas...



 

La Jijonenca (L'Escala)


De La Jijonenca, punto neurálgico imprescindible del verano, ya sólo queda un local cerrado y ese reclamo para la compra de un helado, que luego no puede satisfacerse. Llegó el otoño.
 

sábado, 10 de octubre de 2015

L'Escala


Hablando de esa sensación de "se acabó el verano"...
 

L'Escala


The tourist session is gone. Esa curiosa sensación, entre tristona por el verano que ya se fue, y alegre por la tranquilidad con la que por fin se puede dar el paseo. Algún local que cerrará tras este fin de semana mira a ver si ese que pasa por ahí entrará o no. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

Trentemoult


Trentemoult es para mí un (nefasto) ejemplo de qué destino espera a los pueblos cercanos a las grandes ciudades que buscan fórmulas de supervivencia de acuerdo con el sistema económico establecido. Es, todo él, un escaparate sin vida propia, un parque temático, que explota su "tipismo" superficial, acentuado desde algún estudio urbano, para constituir la forzada oferta de "Une partie de campagne" para los habitantes de la ciudad.
Fue, dicen las guías, un pueblecito pesquero, perteneciente al pueblo industrial de Rezé, al otro lado del Loira. Ahora todo el conjunto forma parte del municipio de Nantes. Alguien "imaginativo" del ayuntamiento se sumó, digo yo, a las peticiones de algún habitante que no quería ver su pueblecito arrasado, y le buscó un futuro económico. Sus pocos comercios, en primera línea de mar, fueron sustituidos por locales de ocio en espera de que los nanteses fueran a consumir. El ayuntamiento les puso un embarcadero y una línea fluvial de conexión con la ciudad, mientras que los lugareños (que, habría de consultar archivos, pero estoy convencido de que ya no son lugareños) conservaban y acentuaban las antiguas marcas exteriores de los comercios y hasta pintaban sus casas para darles el tono de "apacible pueblecito" requerido.
En verano y fines de semana soleados sus terrazas rebosan y sus Callejas se llenan de gente en procesión, armados de cámaras, que admiran y perpetúan lo mono que ha quedado. Es una modesta industria turística. Modesta, pero industria, al fin y al cabo. En lo que están convirtiéndose tantos sitios.








 

Rothesay (Isla de Bute)