lunes, 31 de marzo de 2014

Okacas conmemorativas en Madrid

Esta no lo es. Pero estos rótulos de las calles tienen bastante de ello.


No se puede negar que Madrid muestra una afición a las placas conmemorativas que Barcelona ha perdido o nunca tuvo. Las hay de todas clases, como se ve en esta pequeña muestra que capté el pasado fin de semana.





 

Un par de cines cerrados de Madrid

Será, digo yo, una reforma para buscar y encontrar más fácilmente oro.

¿Cuántos cines cerrados habremos visto en un par de paseos por Madrid? Muchísimos, y además con las llamativas evidencias del abandono: El enorme Real de la plaza de la Ópera ya es la segunda vez que lo veo con un vagabundo y todos sus bártulos durmiendo junto a su ya sucia verja bajada. Se ven otros, como los de la plaza del Carmen (parece que haya habido un bombardeo, en esa plaza) que anuncian un hipotético, muy poco creíble, dado el tiempo de abandono, “cierre por reformas”. Los hay, como el Bogart, en edificios singulares. En fin, eso: muchísimos. Que se hacen notar.
Aquí un par de cines de la cele Fuencarral, a los que dirigí el sábado la cámara.

La fachada del Bristol, que se ve todo un señor cine.



Detalle de la marquesina.
 

Cine Proyecciones (Madrid)


Este debe ser el cine Proyecciones que pintó Carlos García-Alix. Como es de CINESA, y esta empresa es la distribuidora de películas industriales americanas, aún está en funcionamiento. Una rara avis, a tenor de la desolación de venga cines cerrados con los que nos hemos encontrado en los paseos por Madrid, como se verá en parte por aquí.
En este sentido, Madrid aún puede aprender algo de Barcelona. Salvo el Rex, tapiado de forma inmisericorde, los cines de esta última ciudad suelen encontrar con cierta rapidez su nuevo y esplendoroso destino. ¿No hay cadenas de supermercados de proximidad o franquicias al acecho?

 

domingo, 30 de marzo de 2014

Adiós al Madrid de siempre


Fin de semana (sólo un noche) en Madrid. Me he llevado la impresión de que, aún al margen de la crisis económica, debe ser una de las ciudades donde más se nota ahora el cambio drástico de modelo económico.
No es una historia nueva, porque sucede en todas las ciudades. Pero junto a calles llenas de establecimientos clónicos, de cadenas, se ven aún, por un lado, muchos establecimientos de toda la vida exhalando su último aliento. Por otro, muchos bares de moda que hacen gala de los llamativos letreros de los comercios que antes ocupaban el local. Y, por el centro, muchos, pero muchos, locales abandonados, en un proceso de cambio que no acaba de cuajar. Víctimas que van cayendo, a veces por ley natural, como ésta, que indica que se cierra “por jubilación”.

 

Rothesay (Isla de Bute)