lunes, 28 de febrero de 2022

Lárnaca


Como puse un buzón de Lárnaca, en Chipre, completo ahora la visión con unas fotos de la parte conservada de la ciudad antigua monumental, sin elementos perturbadores turísticos que se han cargado el resto de la población.







 

domingo, 6 de febrero de 2022

Granollers

Granollers, desde la sierra de su oeste.

He ido a mirar cifras sobre la población de Granollers, que mirado desde según que sitios, llegando de Barcelona, o desde alguna colina, asusta. Torres de viviendas bastante regulares de alrededor de diez pisos, en una trama regular, que debe corresponder a su crecimiento de los últimos 50 años, componen toda su parte sur.
Pero el incremento principal de su población, como el de tantas ciudades catalanas, se dio durante la época del desarrollo económico de los años 60 y 70. Sí acabada la guerra civil rondaba los 14.000 habitantes, tras ese periodo en que llegaron muchísimos inmigrantes, se colocó por los 45.000 (ahora tiene unos 62.000).
Para ver crecimientos de este orden nos hemos de situar en la segunda mitad del siglo XIX, con la llegada del Ferrocarril desde Barcelona y la industrialización: la población se multiplicó en poco tiempo por tres.
Más atrás, siempre cifras estimadas en menos de 2000 habitantes, que debían vivir en la pequeña superficie enmurallada desde la Edad Media.
Subiendo a alguna colina de su parte occidental lo que se aprecia mirando el caserío es, por un lado, grandes moles del fronterizo polígono industrial y, luego, una masa enorme de viviendas, que parece ocupar todo el valle.
En realidad la ciudad de Granollers engaña un poco. Ocupa una superficie muy larga, pero estrecha, como nudo ampliado en el camino de Barcelona a Vic que siempre fue. Esa carretera, ahora convertida en paseo peatonal, fue la que la vertebró de norte a sur. Ahora, con menos tráfico porque éste va por autovías, la rodea en sentido longitudinal por el este, junto a las vías principales de tren que la atraviesan, mientras que el río Congost, que aquí ya no justifica su nombre, hace lo propio por el oeste, rematándose la jugada con la otra línea de tren.

El río Congost, que por esta zona no lo es en absoluto.

Este parque junto al Congost nos llamó mucho la atención. Está claro que a lo que miran los bancos es a un estanque ahora vaciado por razones de mantenimiento o las que Sean. Pero ¿qué caray deben ser esta especie de barcos pétreos, con sus grandes voladuras?

En primer término, una de las industrias del polígono. La estación central está llena de vagones con cubas de diferentes nombres, que camiones trasladan a éste otro lado de la ciudad.
 

viernes, 4 de febrero de 2022

Granoillers

Acudir a Granollers también puede suponer alguna alegría adicional, como ver la casa Blanxart, con los relieves de su planta baja, y pasarse a restaurar, aunque no sea día de mercado, por la Fonda Europa





 

Rothesay (Isla de Bute)