jueves, 28 de febrero de 2019

San Telmo

Cinco espacios que marcan bastante, me parece, lo que ofrece hoy el barrio porteño de San Telmo. Un amigo lo comparó con el de Gracia barcelonés y no veo que andara muy desencaminado. ¿Por qué fuimos por ahí, y más en domingo (otro día, entre semana y lloviendo, y un segundo por la noche, la experiencia fue totalmente diferente)? Evidentemente en busca de eso de la esencia de la ciudad. Luego resulta que es, como en el caso de Gracia, una esencia algo forzada, porque esa desapareció de ahí hace mucho tiempo.
¡Qué duro queda eso que he escrito! Será, quizás, porque ya puse todas las fotos habidas y por haber de lo que me llegó y gustó del barrio y me quedaban en la tableta estás cinco que me resistía a tirar, porque marcan bastante bien el contrapunto, en ese sentimiento ambivalente que resulta de la visita.


La entrada de “una casa típica”. La cosa tiene trampa, porque me parece que daba acceso a un museo municipal.

Ésta fue la gran decepción del día. El Desnivel aparece mencionado como parrilla típica en absolutamente todas las guías. Por un momento me vi ahí, comiendo, y me entró un gran agobio. Quise retratar el icono, pero también a tanto turista lanzado a buscar “una experiencia”, sin ver lo cutre que ésta podía resultar. Ahora se me enfadará mucha gente: ¿a que es difícil dar con un restaurante recomendable por Gracia, casi todos ellos empeñados en dar una nota (atiborrada) de su autenticidad, aunque ésta sea oriental, pues “somos muy cosmopolitas”. 

Éste hotel sí que me gustó, con su grafía y mosaico procedente de una modernización, y ese letrero de “Hotel” que más bien parece el indicador de un taxi, pero que no parece poder ocultar del todo su realidad. 

Un bar mítico, “El Sur”, con el que nos topamos fuera de horas, cerrado. 

La ocurrencia de la farola. 
 

domingo, 24 de febrero de 2019

Almendros en flor


Hay gestos de una inocencia que te vencen. Como el del propietario que hizo edificar esta casa, por ejemplo. Lo veo encargando este relieve a un familiar “artista”, para evocar su pasado o su actividad, vete a saber. El sobrino de su mujer no tenía futuro artístico, pero eso ya es harina de otro costal.






 

lunes, 4 de febrero de 2019

Cementerio de La Recoleta (Buenos Aires)


Parecen fotos en blanco y negro, pero son en realidad fotos del cementerio de La Recoleta, tomadas en un día tristón, metido en lluvia.




 

viernes, 1 de febrero de 2019

Boda en Dresde


Quedo atrapado por la atracción de la doble o triple representación que suponen las sesiones fotográficas impuestas a las parejas de novios el día de su boda. Así, cuando topo con una de ellas, no puedo evitarlo, se me van los ojos... y la tableta.
La vieja tableta sacó esta foto en junio del año pasado en la terraza de Brühl de Dresde, uno de los escenarios de la ciudad reconstruidos, entre otras cosas, para que novios orientales como los que se ven en ella vayan de buena mañana, cuando no está abarrotada de gente, y puedan utilizar sus perspectivas de fondo para quedar inmortalizados no bien bien en ese momento (en el que los pobres deben sufrir hasta la extenuación), sino en lo que las convenciones dicen que debe representar ese momento.
Pagarán una buena pasta por el reportaje (bueno: quizás éstos no, pues más que un equipo contratado, los que están haciéndolo parecen unos amigos encarnando su impostura), enviarán unas cuantas fotos o entregarán de regreso a su país el reportaje entero a sus amigos y eso hará que se reproduzca el ciclo en un próximo futuro con alguna pareja, que viajará a Dresde, pues la considerarán escenario perfecto para su reportaje de bodas.

 

Rothesay (Isla de Bute)