domingo, 30 de julio de 2023

Kiyomizu-dera (Kioto)

Está claro que Kiyomizu-dera es de los templos de Kioto a los que acercarse a primera hora de la mañana si quieres eludir un poco a las masas. Pero en un viaje del montón, que no una buena estancia, no hay tantos días como “primeras horas” serían necesarios…
Habiendo decidido dejar el templo, como se verá, imposible no cruzarse con la marabunta.






 

jueves, 27 de julio de 2023

Kiyomizu-dera (Kioto)


Kiyomizu-dera, aupado en las laderas de las montes del este de Kioto, comprobamos que es uno de los templos budistas más visitados de la ciudad.
Por la rebosante (de negocios y personas) calle de acceso en cuesta, los peregrinos alquilan kimonos para la visita y, una vez arriba, es el mayor concierto de poses para fotografiarse de esa guisa recortados sobre las balaustradas que dan a la ciudad o ante el estridente color naranja del mismo templo.
Pero el encanto de la imagen creada se difuminó rápidamente cuando una familia toda ella vestida de forma local tradicional rompió a hablar en argentino.








 

miércoles, 26 de julio de 2023

La casa del alfarero Kanjiro en Kioto


Para dejar ya en paz la casa del alfarero Kanjiro en Kioto, otra foto del gato y, subiendo la escalera (que no es como las de las películas de Ozu), otras de la planta superior.

Monsieur le chat, campando por sus respetos por la casa, haciendo juego.

Esta especie de abalorio hace las veces de pasamanos para ayudar a subir la escalera.

La escalera desde la planta superior.




 

martes, 25 de julio de 2023

Casa taller del alfarero Kanjiro

Mi referencia en cuanto a casa tradicional japonesa sería la de las películas de Ozu. El alfarero Kanjiro debía ser de extracción social más elevada, porque su casa de Kioto disponía de un precioso patio interior, que jovencitas del lugar aprovechan para hacerse un book, que se dice. Y el detalle de la escalera otro día, que son demasiadas las que quiero poner.







 

lunes, 24 de julio de 2023

Kioto . Casa Taller deKawai Kanjiro

Como el más conocido por aquí Shoji Hamada, Kawai Kanjiro se ve que fue un importante ceramista, de fama mundial. Junto al patio interior de su espléndida casa de Kioto, en un barrio de casitas bajas del margen izquierdo del río Kamo, se conservan los imponentes hornos (necesarios para alcanzar las altísimas temperaturas de este tipo de cerámica) en los que trabajaba. Y por toda la casa sus piezas se combinan perfectamente con todo tipo de mobiliario y objetos artísticos y etnológicos.






 

domingo, 23 de julio de 2023

Casa del alfarero Kawai Kanjiro en Kioto

Casa del alfarero Kawai Kanjiro en Kioto, digo. Si en Takayama ya quedamos fascinados ante la arquitectura tradicional japonesa en la casa del gobernador, nuestra rendición absoluta se produjo en esta casa taller, que se visita -descalzos y con abarcas disponibles para los puntos exteriores del recorrido-, dándote la impresión de que estás en una casa habitada.
La perfecta conjunción entre el interior y el exterior, los encuadres que alcanza cada diferente punto de vista que se adopte, la impresión de estabilidad ofrecida por sus líneas horizontales y verticales, la habilidad para situar cada elemento en el sitio preciso…
Dejo de poner muchas de las fotos que hice, pero aún así alcanzarán para varias entradas.







 

sábado, 22 de julio de 2023

Kiotp

Subiendo desde el Museo Nacional de Kioto hacia el norte, allí mismo un enorme templo. Más arriba, las calles se estrechan y convierten el barrio del este del río Kamo en una retículas de callejas y casas bajas tan extendido por todo el Japón, que tanto me gustan.
Al final damos con la extraordinaria casa del alfarero Kawai Kanjiro, que merece otra (o varias) entradas.de esas







 

viernes, 21 de julio de 2023

Museo Nacional de Kioto

Cruzando la calle de entrada a Sanjusangendo (unos metros al norte, pues) te encuentras con el acceso al Museo Nacional de Kioto.
Constaba en mi relación de sitios que había anotado como de obligada visión, tanto por su -luego revelada estupenda- exposición temporal, dedicada a Shinran -un maestro budista de gran predicamento, cuya figura y enseñanzas aparecen representadas en múltiples obras de arte-, como por ver su nueva ala, dibujada por el arquitecto Yoichi Taniguchi.
Allí puede experimentar, con lo que me pasó, el grado de sometimiento literal a las normas, totalmente acrítico, al que se entregan mayoritariamente los empleados japoneses. Me explico: Como en muchos museos del país, está prohibido hacer fotos en su interior. Puedo llegar a entenderlo, pensando que de esa forma piensan proteger todo eso de la propiedad intelectual y poder hacer un uso provechoso vendiendo catálogos y demás en la tienda.
Pues bien: Las dos primeras fotos del interior las saqué sin ningún vigilante a mi lado. Una tercera, que iba dirigida, de espaldas a lo expuesto en una sala, hacia la estructura interior del edificio, ya no la pude hacer. Un energúmeno armado de una carpeta de cartón me la colocó delante de la tableta en el momento en que encuadraba.
-¡No photos!
-Pero si es al edificio, no hacia la obra expuesta -intenté persuadirle con expresivos gestos.
-¡No photos! -y seguía colocando la carpeta delante, ocultando todo su ángulo de visión.
Las dos últimas las saque antes de salir, en la entrada del edificio, tras preguntar a una chica joven que, ella sí, con toda naturalidad, me dijo que ningún problema para sacar el edificio.


A mis espaldas, el recinto de Sanjusangendo. Enfrente, al otro lado de la calle, el del Museo Nacional de Kioto. A la derecha se puede apreciar un poco su edificio histórico, que estaba cerrado o en cambio de exposición. La nueva ala, construida por Tamaguchi, al fondo. En primer término un anexo que hace las veces de pequeña sala de exhibición, librería y portería. Por cierto que ésta responde bastante bien a lo que puede observarse en todo el país sobre este tipo de empleos. Vemos en primer lugar (izquierda) un guardia uniformado, con difícil explicación de cometido. Creo que te indicaba donde era la entrada. Luego en la portería varías chicas creo que sólo te daban indicación de lo que se podía ver y lo que no. Era al entrar en el edificio de Tamaguchi -si no recuerdo mal, que puede ser), donde por fin había la taquilla de acceso a la exposición o, si no era así, el nutrido control de entrada.

Al fondo, el edificio de Tamaguchi

El cartel de la exposición, con piezas históricas, muy bien instaladas.

A mi derecha la puerta de acceso. El centro de Kioto, al fondo.

La exposición estaba montada de tal forma que se iniciaba en amplias salas un piso superior y luego se descendía a las de otro inferior. Hice la fotografía sin ningún vigilante -cosa rara- junto a mi.

Desde el piso superior apenas se intuye lo que se exhibe en una de las salas del piso inferior. Sabiendo que los vigilantes no dejaban hacer fotos ya no probé de hacer ninguna sobre detalles de las obras. Sí intenté, tranquilamente, sin ocultarme, de unos espacios Interiores que mostraban la amplitud y solidez con la que estaba construido todo. Fue cuando se me lanzó un cerril vigilante a evitarlo a toda costa.

Acceso a los lavabos.

La entrada desde el vestíbulo interior.
 

jueves, 20 de julio de 2023

Sanjusangendo

Hacia un sol de justicia, con lo que se debía procurar ir por la sombra. De no ser por eso, el jardín que bordea la nave de las 1000 Kannon y el templo complementario de Sanjusangendo, en Kioto, eran para aprovecharlos mucho más.







 

Rothesay (Isla de Bute)