miércoles, 23 de junio de 2021

Ocata

Cuatro imagenes de Ocata. Entre lo que podria haber sido y lo que es.


Hay, saliendo de la estación del tren que te trae desde Barcelona y antes de cruzar uno de esos horribles subterráneos peatonales que permiten salvar las vías, un cartel que sugiere hacer un recorrido por El Masnou como pueblo marinero. Si sigues la sugerencia sobre Ocata, el primer hito es esta calle Adra, con estas casitas que, según el texto del itinerario turístico, hablan tan bien de ese pasado. Pero la calle, más bien pasaje, es mucho más larga. Hay en ella alguna otra casa de pequeño tamaño, y solo destacan estas cuatro, pintadas con colores chillones supongo que incitados por el ayuntamiento, en medio de casas de pisos enormes.

Este otro tipo de casitas de una calle paralela son más características de la zona. Corresponden a una situación social más establecida y podrían ser también de otros muchos pueblos del Maresme. Lamentablemente, no se han respetado sus volúmenes a la hora de hacer nuevas construcciones.

La desigual pero agradable plaza de Ocata.

La mina de agua que hay -convenientemente restaurada y señalada por una cartela turística- en la plaza de Ocata.

Olot


Cuando decía que Olot me había dado una impresión de mejora grande me refería, sobre todo, a una serie de actuaciones para parar el deterioro que mostraba su centro hace unos ocho años.
Donde la ruina asomaba su rostro se ven ahora fachadas restauradas, lo que, combinado con acciones en calles y plazas, te ofrecen la imagen de una ciudad que, hechos los puntos de sutura necesarios, puede reemprender con cierta confianza su vida.


 

lunes, 21 de junio de 2021

Nápñoes, ciudad de las reinas

Salvatore Marino, presentando a Gemma Teresa Colesanti, antes de la última conferencia del ciclo de este año.

Recreación de la primera Nápoles (a la derecha) y su desplazamiento al emplazamiento y estructura (con sus de imanes y cardos) actual, sobre el que fue creciendo en altura, capa a capa (aún visibles en varios sitios).

Imagen de la Biblia de Lovaina de 1629 con las tres reinas mencionadas, representación de la genealogía de los angevinos de Nápoles.

Clausura ayer -¡snif, snif!- del ciclo actual sobre ciudades italianas en el Istituto Italiano di Cultura por todo lo alto, pues iba dedicado a una de las ciudades más fascinantes.
“Nápoles, ciudad de las reinas”, la conferencia de Gemma Teresa Colesanti, nos hizo salir a todos con unas ganas enormes de volver a visitar, con más y mejores argumentos que nunca, la ciudad.
Se concentró la conferenciante en señalar el impresionante papel de tres reinas en la construcción de conventos que contribuyeron a vestir a Nápoles como capital de los Anjou. Las dos primeras, María de Hungría y Sancha de Mallorca, fueron reinas consortes, pero actuaron en muchas ocasiones, en las ausencias del rey (Carlos II y Roberto I) como reinas vicarias. La tercera, Juana I, fue ella misma reina directamente. Las tres aparecen en las tres franjas, en orden cronológico, de una preciosa miniatura de una biblia de 1340 que hoy puede verse en Lovaina y que nos enseñó y detalló.
A la iniciativa de Maria de Hungría le atribuye Colesanti obras como San Lorenzo Maggiore (donde residió Petrarca y desde donde escribió alguna de sus cartas), San Domenico Maggiore o la reconstrucción -tras un terrible terremoto en la última década del s.XIII- del Convento de Donnaregina (con el extraordinario coro de las monjas, repleto de frescos y donde situó ella su propio sepulcro).
A la de Sancha de Mallorca el convento de Santa Chiara o el de Santa Croce di Palazzo, un convento que ya no existe, pero que albergaba una especie de ‘“Última cena” en la que Jesucristo y los apóstoles fueron sustituidos por ella misma y otras mujeres. ¡A ver qué jugada de cualquier grupo feminista actual lo supera!
Por su parte, a Giovanna I se deberían la finalización de San Martino, la Chiessa dell Inconorata o el inicio de S. Giovanni a Carbonara.
Antes, para abrir boca, nos ilustró con imágenes sobre la evolución de Nápoles en la edad antigua, hasta la ubicación de la “Nueva Ciudad” (de ahí su nombre: Neápolis) en su lugar y estructura actual. 2500 años que pueden verse aún hoy en día señalando sus diversas épocas por estratos.
Una ciudad en la que más de su mitad pasó a estar ocupada a final de la Edad Media por monasterios, la mayoría femeninos. Con estudios universitarios equiparables a los de Bolonia, salvo que la de Bolonia era la Universidad del papado mientras que en Nápoles se trataba de universidad pública.
Fue después de esta introducción cuando, sobre detalles de la impresionante “pianta di Alessandro Baratta” de 1629 fue explicando cada uno de los monasterios en los que intervinieron nuestras reinas.
Habrá que volver -con viaje o sin él a alguna poco explorada ciudad italiana- el año que viene. Aunque sea para que Salvatore Marino, coordinador del ciclo, nos explique el chiste con el que clausuró el curso, poniéndonos dientes largos diciendo que fue Alfonso el Magnánimo el que primero dijo esa famosa frase de “Me voy a por tabaco”.

Olesanti, con sus colegas, ha hecho el trabajo de “rebanar” todos los edificios con los que se vistió Nápoles para ser la capital del reino de las dos Sicilias y luego Nápoles, enmarcándolos en el original abajo.

San Lorenzo Maggiore, con sus dos columnas antiguas reaprovechadas de su fachada.

San Lorenzo Maggiore

Y su impresionante interior.

Los frescos del Coro de las Monjas del Convento de Donnaregina.

El precioso sepulcro que se hizo construir María d’Ungheria.

La sorprendente última cena

La Certosa de San Martino, dominando la ciudad.

Más del 50% de la superficie entre murallas, de monasterios. 

domingo, 20 de junio de 2021

Arxiu Comarcal Olot


El entorno de la plaza de toros de Olot se ha convertido, por el lado institucional, en la sede del archivo comarcal. Por el lado ciudadano -aunque no saqué fotos para demostrarlo-, sitio de reunión actual de gente joven de color. Para que luego digan que no cambian las cosas.


 

sábado, 19 de junio de 2021

Celrà


Acabo ya de poner las fotos que hice por Celrà el 9 de junio. Pero hago trampa. Caía un sol de justicia y daba la mala pata que era a contraluz, con lo que las de los dos teatros del pueblo (si, quizás sea excesivo y uno, el que está en la calle mayor, que en su día fue el cine de la localidad, está casi sin actividad) son de webs del ayuntamiento, del propio Ateneu o de G. Pladeveya para el Avui el de la Sala Can Cors.
La otra foto pertenece a la Torre Desvern que, con una enorme extensión de terreno en uno de los puntos más altos del término municipal, es ahora también municipal.
Esto y lo otro que he ido colgando por ahí configura un panorama de lo más sorprendente, que me hace cambiar por completo la idea que tenía del pueblo.




 

viernes, 18 de junio de 2021

Celrà


En el casco antiguo de Celrá, uno de los muchos de la zona en el que se aprecia su estructura medieval.
Casi todos los edificios de su calle mayor -me explicó mi informante- tenían en su planta baja tienda. Ahora, en toda la calle hay solamente una. La vida comercial, transformada, ha pasado a los nuevos barrios.
No ha habido grandes cambios volumétricos, aunque lo único que reglamenta el ayuntamiento en esa zona es, parece, en cuanto a colores.
La esperanza vivificadora: gente joven que ve lo sólido de sus edificios más que centenarios (mínimo del siglo XVII), su naturaleza singular, y, aunque sin muchos medios, compra un edificio ya cerrado y, con mucho trabajo por delante, lo va reformando, resaltando lo que tiene de original, y empieza una nueva vida en él.




 

jueves, 17 de junio de 2021

Can Cors de Celrà




Can Cors. Casa noble de Celrà. Parece que está en venta, por lo que si alguien gusta…
Tras la casa de los propietarios creo estaba la masía de los masoveros. Desde la verja se ven unos jardines con caminos con sus encrucijadas marcadas por macetones a lo palacio mediterráneo.



 

Rothesay (Isla de Bute)