viernes, 31 de enero de 2020

Dalt la Vila (Badalona)

Es un pequeño milagro que siga existiendo. Es el barrio más antiguo de Badalona y, de hecho, corresponde a su centro histórico. Dalt la Vila, le llaman, como la Cimadevilla, la pequeña parte antigua de Gijón, porque está encima de una colina.
Trazaron la carretera y el ensanche de la población en el vecino llano, hacia el mar y, más tarde, a su otro lado abrió una enorme zanja la autopista. Se desarrollaron un montón esos márgenes, mientras que el barrio aupado en la colina iba depauperándose.
Sus casas fueron destrozándose con el tiempo y promociones de esas de pisos que invadieron Badalona le arrearon algún zarpazo por alguno de sus lados. Empezó a haber, entonces, algún movimiento de resistencia y se frenó su completa desaparición. Ahora siguen habiendo casas hechas unos zorros (hoy cuelgo alguna de ellas, con las pinturas de la campaña para que no sean sacrificadas a la especulación) mientras que se han reformado unas cuantas o han aparecido alguna nueva respetando las alturas,dimensiones y capacidades originales.
En su conjunto toda la zona, gran desconocida, tiene aún hoy en día -y que dure- un aspecto rural inusitado. En otro momento colgaré más fotos, que hice muchas.







 

sábado, 18 de enero de 2020

Trópico de Capicornio (Argentina)


Uno de esos sitios en los que hay una rayita (figurada y entonces reafirmada por algo en el suelo) y dando un paso puedes desplazarte de un mundo a otro totalmente diferente o hasta mantener un pie en cada lado.
De eso están hechas las fronteras, que sostienen que a un lado las cosas cambian sobremanera casi por ley natural, pero también, por qué no, esas líneas imaginarias que separan las diferentes áreas climáticas definidas en función de su latitud. Como siempre hay gente que se lo toma en plan literal.

 

martes, 14 de enero de 2020

Universidad de Valencia


Supongo que debe venir de la domus romana, si no es de mucho más atrás aún. Con similar estructura hay claustros románicos y góticos que resultan un remanso la tranquilidad personalizada. Pasado el tiempo, qué gusto poder ir a una Universidad que disponga de una pieza de éstas, que fomenta los encuentros, conversaciones, etc.
Los alumnos que estudiaron en el edifico antiguo de la Universidad de Barcelona recuerdan siempre los patios de Ciencias y -sobre todo- el de Letras, donde podían confraternizar (no sé si éste sería el verbo adecuado) con unas alumnas muy escasas en el primero. Yo estudié en la Escuela de Ingenieros de la Diagonal y ahí no había nada parecido, ni por estudiantado ni por elemento arquitectónico. Mucho más tarde frecuenté una Facultad de Letras, pero el patio seguía brillando por su ausencia.
Éste se encuentra en el edificio histórico de la Universidad de Valencia. La foto la saqué hace ya casi un año.

 

La Florencia de Cósimo I de Médecis (Joan-Lluís PAlos)

Joan-Lluís Palos delante de una imagen del busto de Cósimo I de Médecis que hizo Cellini.

El Instituto Italiano de Cultura sigue desgranando la historia de las ciudades italianas y ayer le tocó a Joan-Lluís Palos hablarnos de cómo Cósimo I de Médici (1519-1574), que se encontró con una Florencia capital de una República arruinada, supo situarla durante su principado en el mapa de las más importantes ciudades europeas.
Su tesis es la de que el aspecto actual de Florencia le debe mucho, pero en realidad para Palos, que dio muestras sobradas de estar enamorado de Leonora de Toledo, sobre la que lleva seis años escribiendo un libro, sería a la hija del Virrey de Nápoles Pedro de Toledo a la que le debería atribuir casi todo el mérito. Un mérito al que no son ajenos la personalidad y trabajo de Vasari...
No es que Cósimo I hiciera construir mucha obra nueva. Entre ésta estaría, sí, los Uffizi, el corredor de Vasari (que, por cierto ha anunciado va a abrirse, una vez retirados todos sus cuadros, al público) y los jardines de Boboli, detrás de un Palacio Pitti remodelado. Pero es que remodelaron también mucho la ciudad: el Palazzo Vecchio, antiguo palacio de la República a donde fueron a vivir, la misma plaza de la Signoria, o varios sitios más, como la vía dei Servi, siempre buscando adaptar la ciudad como escenario de representación.
Palos explicó ayer que cuando Eleonora, ya casada por poderes con Cósimo, entró en Florencia en 1539, procedente de Nápoles, se encontró con una ciudad muy medieval, mucho más provinciana que Nápoles. Y ahí empezó su empeño personal por, primero, olvidar todas las huellas republicanas de la ciudad y luego, intentar asemejarla a Nápoles en sus jardines, la distribución interna del Castelnuovo en el Palazzo Vecchio, etc.

Leonora de Toledo tal como puede verse, representada por Vasari, en una pared del despacho del alcalde de Florencia en el Palazzo Vecchio.

Los Uffizi, la gran obra emprendida por Cósimo I de Médici para aunar y así poder controlar todos los servicios de Florencia.

El corredor de Vasari, construido para poder ir de los Ufizzi al Palazzo Pitti (que compraron para hacerlo su residencia) sin bajar a la calle.

Los jardines de Boboli, del Palazzo Pitti, y el Belvedere.

Cósimo I encargó a Vasari efectuar en el Palazzo Pitti este fresco, que representa con todo detalle el asedio de Florencia por Carlos V en 1530.

Sobre un plano actual de la ciudad, el recorrido efectuado por Leonora de Toledo en su entrada a la ciudad. Llegó a la Porta al Prato, pasó junto a la iglesia de Ognissanti, tomó entonces la Vía Tornabuoni, alcanzó la catedral y desde ésta dio un aparentemente extraño rodeo para llegar al Palazzo Medici, recorriendo la Vía dei Servi hasta la Piazza della Annunziata y la Piazza San Marco, para vengar una afrenta previa a los Medici. Todo un recorrido por la zona de la familia en la ciudad, evitando los centros de poder de la República.
 

domingo, 5 de enero de 2020

Humauaca


Plaza de Humahuaca, actuando como tal, como un sitio al que todos tienen que ir para acudir a la iglesia, a un trámite municipal, a vender o comprar algo, curiosear, ver o dejarse ver.
Y la mirada del de la bici.

 

sábado, 4 de enero de 2020

El museo de Vilobí del Panadés

Las mil formas del yeso. Me lo imaginaba en polvo, para blanquear una pared y fue una sorpresa gorda ver las formas y colores que puede presentar el mineral. Lo pudimos ver en el museo privado que Josep Rovira ha montado en Vilobí del Panadés.












 

jueves, 2 de enero de 2020

La casa del ratoncito Pérez (Sabadell)


Hoy, en Sabadell, me han sorprendido mostrándome la sede del Ratoncito Pérez. Por lo que he visto -únicamente desde su exterior- se ha producido un aggiornamento notable en sus sistemas de comunicación.
No sé si permanece, con su eficacia tradicional, el método de colocar el diente caído bajo la almohada para que él se lo lleve y deje, en su lugar, un duro (o su equivalente actual). Supongo que sí. Pero a eso se añade ahora la posibilidad de comunicación por carta (ver buzón) y hasta por e-mail (ver dirección electrónica en el cartel de bienvenida).


 

Rothesay (Isla de Bute)