sábado, 31 de julio de 2021

Bierge


Pues en Bierge buena parte es cuestión de olivos y, entonces, aceite.
Bueno. También de la vid y el trigo, como deja claro la primera foto. Pero basta con girar en redondo para verse envuelto de olivos (las siguientes). Todo eso lleva a la tienda del pueblo (tres ultimas fotos) que ha conservado sus muebles tradicionales, donde puede comprarse aceite virgen de oliva de tres tipos y múltiples formatos.
Todo sea por promocionar a los parientes.










 

lunes, 26 de julio de 2021

Alquézar

Me quedaba por colgar alguna foto de Alquézar con detalles de cosas visibles por la población. Comentario de cada una en su pie de foto.

Ahora puestas ahí para que se fije el turista curioso, paras de jabalí que se cuenta se colocaban en las puertas para espantar a los malos espíritus. También lis espacios junto a las chimeneas están llenas de cachivaches (todos nuevos) emulando los que se ponían, según crónicas, por el mismo motivo.

Estas marcas como de borceguíes se ven en una piedra junto a la entrada De la Iglesia de la Virgen de las Nieves. Dicen que señalaba la existencia de un taller de zapatos.

Interior de la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, aprovechando un momento en que la vi abierta. Luego la guía contó la leyenda que la sustenta: uno de los comercios que ocupaban al pueblo era el de la nieve, que vendían en Barbastro y Huesca. Un año no nevó, con lo que además de perder este negocio, los campos de cultivo estaban de pena. Echaron unas plegarias a la Virgen y aquel año nevó el 5 de agosto.

Puertas en los soportales de la Plaza Mayor, totalmente reconstruida.

Pasaje sobre la roca, que resbala a base de bien.

Piezas del museo de la localidad.
 

viernes, 23 de julio de 2021

Polígonos


Josep Oliveras analiza la evolución industrial de Cataluña en el libro colectivo que acaba de aparecer del que he hablado recientemente, “La nova Geografia de la Catalunya postcovid” (Societat Catalana de Geografia).
Con su siempre divertido estilo, repara en un periodo que todos recordaremos se dio por aquí: “No había municipio que no quisiera tener como mínimo un polideportivo y un polígono industrial”, nos recuerda (traducido del catalán). Y luego continúa (sigo traduciendo):
“El interés por tener industria, aunque no hubiera tradición industrial, comportó la aparición de los promotores de polígonos industriales, públicos y privados, y los promotores de la construcción y venta de naves industriales. La proliferación de promotores y especuladores en épocas de buena actividad económica y la desindustrialización han producido una sobreoferta de suelo industrial en polígonos que no siempre tienen las mejores condiciones para efectuar en ellos determinadas actividades industriales. El exceso de oferta de suelo y la falta de condiciones de muchos polígonos ha llevado a que actividades propiamente industriales se situasen actividades de distribución, aparcamiento de vehículos, centros de culto de religiones no católicas, almacenes, centros comerciales, gimnasios y equipamientos deportivos, boleras, restaurantes, salas de fiestas,academias de baile, y hasta algún prostíbulo. Cuestión que ha llevado a cambiar el nombre de polígonos industriales por el de polígonos de actividad económica, sin especificar más.
En la fotografía, el prostíbulo del polígono de La Junquera, junto a la frontera con Francia, en foto de la agencia Efe.

 

domingo, 18 de julio de 2021

Alquézar

Aspecto del pueblo -como se ve muy uniformado, debido a las reglamentaciones y vigilancia con las restauraciones. Arriba, la colegiata, que conserva tres torres del alcázar árabe.

La joya de la corona en el Somontano es Alquézar. Lo que pasa es que, para salvarlo de su desaparición (sus habitantes se iban, abandonando sus casas), se ha convertido en uno de esos “Pueblos más bonitos de España”, con lo que eso, desgraciadamente, comporta.
Tuve ocasión y la buena idea de visitarlo un día laboral (los fines de semana se ve que se hace imposible) hace un par de semanas guiado por la chica -muy viva y dinámica, oriunda de un pueblo vecino- que lleva la oficina de turismo, con lo que he podido ir atando cabos sobre su historia.
Su nombre ya denota que es de origen árabe, un alcázar situado estratégicamente en un meandro encajonado del río, sustituido después por una colegiata, su monumento más destacable.
Puesto defensivo, cultivo de almendras, olivos y comercio de la nieve lo mantuvieron hasta hace unos siglos, tras los que inició su declive.
Quizás porque trabajó en su camping, la chica de la oficina de turismo situó en su propietaria y fundadora, una francesa, la recuperación del pueblo, que llegó precisamente de la invasión de franceses para recorrer las gargantas de sus ríos, pues la zona dicen que es famosa como una de las mejores de Europa para hacer barranquismo y de ella ver el negocio y crear un camping para acogerlos, más tarde sitios para comer, dormir, etc.
El caso es que se declaró a su casco urbano conjunto histórico artístico y se inició su reconstrucción. Ahora está lleno de edificios con apartamentos turísticos, hoteles y restaurantes y en el conjunto, totalmente rehabilitado, tomando como guía -por ejemplo en su plaza porticada- fotografías antiguas, destacan elementos “típicos de la zona” puestos lo quieras o no, como objetos para asustar a las brujas junto a puertas y chimeneas.
Se salvó, y ahora tras el recorrido por las pasarelas del rio (solo aptas para gente sin vértigo y con fuelle suficiente para la remontada posterior a pleno sol), todo el mundo se restaura y visita el bonito pueblo, que efectivamente luce así en una tarde entre semana postpandemia, con gente, pero sin excesos.
Hoy imágenes generales y otro día cuelgo otras de detalles.

Los que van a “hacer las pasarelas” sacan su ticket.

El perfil del casco antiguo desde una terraza sombreada del arrabal. La guía nos cuenta la historia de la localidad.

Uno de los lados de la plaza porticada.

Las casas de la izquierda cubrirían la muralla externa del antiguo casco del pueblo. A la derecha, la única casa superviviente con su azulete no impostado en ventanas y balcones, piedra cubierta como se hacía para evitar que se introdujeran insectos, etc.
 

viernes, 16 de julio de 2021

La piscina del Hotel Voramar (L'Escala)



Las leyes se hacen, es de suponer, para solucionar problemas o encauzar su solución. Lo que pasa es que luego su puesta en práctica o bien en un extremo se pasa por el forro o bien, en el otro, se cumplen tan a rajatabla que su estricto cumplimiento ocasiona males y desgracias de categoría.
La ley de Costas nos ofrece ejemplos tanto de uno como otro extremo. Por un lado edificios y hasta urbanizaciones ilegales enteras se han legalizado impunemente y a otra cosa mariposa. Pero en cambio, por otro, piezas que podrían conservarse y ser ejemplo de la arquitectura de una época no hay forma que se amnistíen. Se tiene la conciencia tan sucia por los desmanes cometidos que se es incapaz de lidiar con arrojo con la necesaria excepción, con lo que se sale perdiendo doblemente.
Es el caso de la piscina del Voramar (1960) en tierras ganadas al mar, en L’Escala. Conservo recuerdos de haber estado, de crío, en algo cercano a su inauguración. Fue como si se hubiera materializado uno de esos sueños americanos, de película. Luego, pasado el tiempo, he ido viendo su decrepitud, más tarde su profanación con actividades que no iban en absoluto con la idea para la que fue creada, para, en los últimos años, asistir, rompiéndoseme algo dentro cada vez que pasaba por ahí, a su más retorcida y completa tortura.
Una noticia que me han enviado explica que próximamente el ayuntamiento va a tomar cartas en el asunto… y acabar de destruir la piscina.
Ya me dirás si no se podría hacerla volver a su aspecto original, iluminada por la noche como un espejismo, con (en la memoria, que puede tergiversar) su bar subterráneo con ojos de buey dando a sus aguas, sus dos playitas artificiales laterales y unos cuantos muebles exteriores veraniegos, muy modernos, hablando de unos años 60 que parecía (era una mentira, claro) que iban a llevar al paraíso.
Pero es soñar que todo tiene remedio, y no es verdad. La fatalidad se cierne y caerá sobre la piscina del Voramar. Todo volverá a circular por su normalizado cauce. Podré echar -y seguramente lo haré- un exabrupto al pasar cada vez por ahí. Una forma de amargarme más el carácter.
(Las primeras fotos, como puede leerse, son de todo colección; la última, sacada de esta noticia de Pla Diari de Girona)




 

domingo, 11 de julio de 2021

Colungo

Por las calles y plazas de Colungo, en la provincia de Huesca. Su censo habla de 114 habitantes, lo que supone un continuo descenso desde los 747 de 1900. Sorprendentemente no se ven casas en ruinas. Alguno de sus vecinos se debió ir y ahora su vivienda se ha convertido en una casa rural, pero éstas son las mínimas.
El pavimento del núcleo es relativamente nuevo y todo se ve bien acabado, cuidado, pero sin la artificialidad que resulta en otros sitios que ya sólo sirven como objetivo de visita turística. Quizás contribuya a esa sensación que muchas casas aún mantienen en su fachada el revocado que tapa la piedra de la que están construidas, frente a lo que pasa en pueblos que imponen la piedra vista como reglamento.
A unos 25 metros de la iglesia hay una panadería que desprende un olor que alimenta durante la mañana. Fuera, en la carretera, hay un par de restaurantes. En el Mesón nos explicaron que están recuperando los antiguos senderos y los ofrecen como itinerarios para las familias que quieran darse el gusto si llegan de vacaciones.
Eso, las pinturas rupestres y los cercanos barrancos que, como todos los de la zona, atraen a gente (sobre todo franceses) en busca de alicientes deportivos, quizás haga que la población, ahora casi estabilizada, a lo mejor ascienda un poco y todo. A ver.


La calle de la iglesia, que se esconde al fondo. Luego he colgado otra foto en la que se ve.

Una puerta (que da a un barranco)

Gato, frontón y lo que me hicieron ver que era el escenario de un pequeño teatro en la plaza del actual ayuntamiento


La casa de la derecha también muestra un escudo, éste con más aspecto de ser el original.



 

jueves, 8 de julio de 2021

Colungo

Colungo, pues. Unos cuantos detalles pescados ahí, puertas adentro de su casco urbano.

En la calle que va a la iglesia.

Portal de una de las casas de la calle.

Detalle del pórtico de la iglesia.

Algunos de sus colores, medio desintegrados.

Éste está sacado, de hecho, fuera de lo que debió ser el núcleo del pueblo, en una era.

Puerta de acceso, vista desde dentro del pueblo.

Y una pequeña broma sobre tolerancias. Las medidas no acaban de casar, pero luego, en el momento de la puesta en obra de los elementos pensados, siempre queda alguna solución.

 

miércoles, 7 de julio de 2021

DeColungo a Asque

Colungo mira a Asque como Asque mira a Colungo, saludándose entre sí mediante las siluetas de sus iglesias.
Parecería que están casi a tocarse, y que en cinco minutos te personarías en una si sales de la otra. Lo malo es que por el medio tienes que franquear (bajar y luego subir…) dos barrancos, dos, uno de ellos nada menos que a través del puente del diablo, donde dicen que el mismísimo diablo dejó grabada su huella.
Todo sea por aquello de que los barrancos son los que están dando de vivir a todas estas tierras, en el Somontano.


La iglesia de Colungo, desde el sendero que une al pueblo con Asque, ya traspasado el primer barranco.

El puente del diablo, en el segundo barranco. Parece ser que el diablo dejó su huella en él. He revisado por todos lados y no la he visto. Quizás la taparon en la última restauración.

La iglesia de Colungo ya desde más lejos, un campo vecino a Asqués.

Santa Maria de Colunga, en Asques.

Y regresando desde Asques hacia Colungo, que se ve al fondo. Pies, pulmones y gorra, para que os quiero.


 

San Pedro el Viejo de Huesca

Pues parece ser que las reliquias de los santos Justo y Pastor se empezaron a repartir por ahí. Hay ahora reliquias que se reclaman suyas en Alcalá de Henares (donde los mataron), Huesca, Narbona y Valencia.
Las de Huesca están en la magnífica iglesia de San Pedro el Viejo, en un espacio elevado de difícil acceso, para que no se las lleve nadie, porque están muy buscadas.
Ya en planta baja, en una capilla lateral se puede ver, entre otras, esta imaginería. Seguramente los artistas que los hicieron quisieron retener y reflejar en su trabajo la inocencia de los niños mártires, pero la verdad es que a veces parece otra cosa.





 

martes, 6 de julio de 2021

El puente medieval de La Bisbal

Viendo el pedregal seco a más no poder que suele ser el lecho del Daró a su paso por La Bisbal, cuesta creer las avenidas que hacen peligrar puentes y su vecindario.
Mi intuición se corroboró y el Carrer del Pont llevaba a la antigua entrada de la ciudad que,tras cruzar el puente medieval, sigue ofreciendo ahí su puerta. Me comentaron que hasta el tren petit (un trenecito que unía Girona con la costa, en Palamós, hasta los años 50) entraba por ahí y volvía a salir inmediatamente en su recorrido.


El Pont Vell

Y del otro lado. El Daró sin una gota de agua.

En el Pont Vell, está vieja señal.

Tras entrar por el portal, esta preciosa droguería.
 

Rothesay (Isla de Bute)