jueves, 29 de diciembre de 2016

Nuevas barberías en Irlanda

Antes de quitar de la tableta esas fotos antiguas quiero ponerlas por aquí para trasmitir una tonto descubrimiento que hice hace ahora más de un año, aunque no sé muy bien qué significado extraerle: Yendo por Irlanda, ya fuera por pueblos del oeste del país o incluso por su capital, Dublín, antes los locales que más llamaban la atención eran sus pubs. Ahora son las peluquerías.
Son en general peluquerías muy modestas, con cortes de pelo en continua promoción, hasta bajar a precios irrisorios. La mayoría están regentadas por la última hora de la inmigración. Colores llamativos (predominio del rojo), grandes imágenes y enormes letreros presiden su fachada, provocando que te acerques intrigado...para luego apartarte, decepcionado.
Ya está. Queda dicho, para los análisis sociológicos que la cosa suscite.







 

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Santander, puerto marítimo

Lo que vi que queda en Santander como huellas de haber sido un importante puerto marítimo. Queda, desde luego, la base de la Grúa de Piedra (no sé si ya la han repuesto, porque todo lo demás se cayó recientemente), pero hablo de otras pequeñas cosas que indican que el Paseo Pereda y aledaños fueron en su día primera línea de mar, como ocurría con el Paseo de Colón en Barcelona.

El Siboney.

En el portal de una de las casas del Paseo Pereda: "Con viento sur, entrar por la puerta de atrás".

Navieras y consignatarios de buques.

El mosaico de la línea transatlántica, en una esquina de la Plaza Pombo.
 

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Palacio del Gobierno (Boston)


No sé si llegué a colgar la foto por aquí. Una niña posa para una foto en la escalinata del Palacio del Gobierno, en Boston.
 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Sitges


Como era un día laborable entre festivos del gran acueducto anual, y sabiendo de las colas de los fines de semana, temíamos que estuviera llenísimo, y fuera un cierto incordio ver la exposición. Al descubrir que era entrada gratuita como cada primer miércoles de mes, y que nos retenían en la tienda un rato antes de dejarnos entrar, se incrementaron los temores.
Pero fueron temores infundados. Regulan la entrada para que no haya demasiada gente en el interior del Maricel, donde básicamente se presenta la exposición, y se puede ver con absoluta tranquilidad. Con obras procedentes de muchísimos museos, galerías y colecciones privadas, todos salimos coincidiendo en que "Ramón Casas. La modernidad anhelada" (hasta el 17 de febrero en Sitges: dos miércoles gratuitos más aún, pues) se trata de una exposición magníficamente presentada, que da las claves de toda la obra de Ramón Casas. ¡Ah! El catálogo de la muestra también está muy bien y cuesta unos no excesivos 25 euros (un inconveniente: tiene un anuncio de La Caixa en el lomo, que habrá de verse cómo tapar una vez colocado en la estantería, so pena de enervar constantemente).
Y además la visita permite, si el día es como ayer y luce el sol, gozar de un Sitges, con sus arroces incluidos, más que agradable. El único inconveniente es la porra esa de que se haga oscuro tan pronto.



 

Rothesay (Isla de Bute)