El fin de semana pasado, yendo el sábado hacia el concierto de Sant Martí d'Empuries, cambia el viento, notándose un extraño mar de fondo que llega, cruzando todo el golfo, directamente hasta la orilla. Ese mar, y no suele pasar, se va comiendo las diferentes playas, y las olas, al romperse, crean un extraño ambiente vaporoso.
Aunque las fotografías no suelen recoger las sensaciones que provocan estas cosas, como tampoco reflejan nunca fielmente la violencia de un fuerte temporal de lluvia, cuelgo ésta de entre las que hice. Parto de ella y, como estuve, le añado por mi cuenta banda sonora, la sensación húmeda, el recuerdo de esa especie de niebla formada por las micro gotas de agua de las olas en suspensión. Una foto, en el fondo, es un intento de fijar algún momento en el cerebro.
Si nos vuelve a pasar algo parecido ya me veo diciendo un "¿Te acuerdas? Como aquel día en que íbamos al concierto".

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