domingo, 26 de octubre de 2025

El camí remader de Marina

En Santa Eulàlia de Puigoriol han apuntado al hecho que ocasionó la fundación de su pueblo a principios del siglo XVII, el paso por ahí de una cañada (en realidad, en esta parte de Catalunya no se le llama cañada, sino camí ramader -camino ganadero-), para enfocar por ahí una serie de actuaciones municipales que ofrezcan cohesión y sentido a todo lo que organizan.
Por la calle que es básicamente el pueblo, franqueada por casas de los siglos XVII y XVIII prácticamente todas con su dintel del portal datado, pasa uno de los caminos principales de transhumancia de la región, el primero señalado entre los procesos de rehabilitación del entorno rural que dan sentido histórico a muchas cosas.
En medio del pueblo está Cal Penyora, una casa de comidas que desde su fundación daba de comer a los pastores que llevaban rebaños desde la Cerdanya al Penedés en otoño o al revés durante la primavera, en una ruta que les llevaba entre 22 y 25 días.
Para que nos enseñaran y explicaran todo eso, ayer un autocar con miembros de la Societat Catalana de Geografía nos desplazamos ahí, recorrimos un trozo del “Camí de Marina” (que así le llaman), comimos en Can Penyora y acabamos la jornada, antes del regreso, oyendo de las fuerzas vivas de la población y tres miembros de la comisión parlamentaria encargada en su día de poner en solfa el tema de las divisiones políticas de Catalunya, intentamos sacar en claro cuál era el estado del arte actual en esa comarca número 43 que seria de hecho en 2027 el Lluçanés.


El camí de marina y calle principal del pueblo. Las casas de la calle, empezando por esa que sobresale y tiene adosada una papelera, van numeradas de forma correlativa desde el número uno toda la izquierda hasta el final de la calle y luego va descendiendo la numeración por la derecha hasta llegar al sesenta y pico. El local de la derecha, La Tranhumancia, es un centro de documentación y explicación del tema.

Can Penyora.

Mirada del camino recorrido.

Marcas que han ideado para señalizar el camino.

Yendo por el camino, parada para mirar hacia atrás. Se aprecia el campanario del pueblo, construida en el s. XVIIi, tras haberse destruido la fundacional, de la que sólo quedan restos en el cementerio.


Restos del empedrado del camino de herradura.

Y sigue el camino hacia el Pirineo..

Parada para contemplar la vista. El Pedraforca no se ve porque lo ocultan las nubes situadas en el centro.

Restos de los muros de piedra seca que los propietarios de las tierras que rodeaban el camino ganadero construían para que no entraran los rebaños en sus tierras. Comentan que en Avinyó un paciente entusiasta ha restaurado todo un kilómetro de los muros de piedra seca que rodean, a lado y lado, el camino.

Regresando al pueblo.


Por lo que dijeron me dio la impresión de que se trataba de la casa de la familia con más posibles de la localidad. Entregaron una parte de terreno suyo al pueblo, que hizo en él una plaza mirador.

Una de las inscripciones con edad de construcción de las casas.la primera debe ser de sobre 1730.

Mapa del Camí Ramader de Marina elaborado por ellos mismos.

Y el intrincado mapa de “caminos Ramaders” de Catalunya. Por lo que explicaron, se enfrentan a una enorme dificultad en su empeño de lograr una protección oficial de los caminos, topándose con una infinidad de departamentos en la Generalitat -y Estado que esgrimen sus reglamentos para echar por tierra el esfuerzo.

El pastor que ya colgué, con su rueda para medir longitudes para el mapa.


 

miércoles, 22 de octubre de 2025

Orta de San Giulio

Otro de esos pueblos a los que les ha caído la desgracia de entrar a formar parte de esa categoría de uno de “Los pueblos más bonitos de -ahí- Italia” es Orta San Giulio.
Su situación en una península asomándose al Lago di Orta, con vistas a la pintoresca Isola San Giulio, le ofrecía méritos suficientes para ser acogido por la asociación que los reúne, lo que inexorablemente, posterior y paulatinamente, los conduce a ir cayendo en las consecuencias del maleficio.
No dejan acercarse al núcleo con coche, porque lo colapsarían, y una de las aproximaciones que puedes hacer para alcanzarlo a pie va rodeando la costa, aumentando la intriga al no distinguir aún la isla, hasta que al final llegas a la plaza, claramente su corazón.


Yendo hacia la plaza.

Voilà!





 

martes, 21 de octubre de 2025

Orta San Giulio


Hablé en la entrada anterior de la visión que se tenía de la Isola San Giulio desde Orta San Giulio y sin embargo amagué el lago… y la isla. Voy a ello.
Desde luego la imagen que resulta es magnífica. Y de ahí nace su condena a la correspondiente invasión de gente para verla y, como consecuencia, la despersonalización del pueblo, que se dedica a exprimir económicamente la gallina de los huevos de oro.
Nos encontramos en otro caso de esos en que malo es el olvido, pero peor puede llegar a ser la popularización. Y aquello de que ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio.






 

lunes, 20 de octubre de 2025

Arona


En Arona, primero junto al lago Mayor y luego por su Piazza di San Graziano, para ver las pinturas de sus iglesias.








 

domingo, 19 de octubre de 2025

San Gaudenzio (Novara)


Lo que en Turín es la Mole Antonelliana, en Novara es San Gaudenzio, una torre que puede verse desde muchos kilómetros a la redonda. La diferencia estriba en que si en Turín señala un museo del cine, en Novara lo hace de una basílica.



 

miércoles, 15 de octubre de 2025

Catedral de Novara

La catedral de Novara no es moco de pavo, ni ninguna tontería. Es de esas que demuestra poder. Algo así como la Trump Tower de NY, pero sin su mal gusto.







 

domingo, 12 de octubre de 2025

Novara

Hay ciudades que las circunstancias te las hacen caer antipáticas, y es lo que me pasó con Novara. Dio la mala pata de que coincidiéramos con una fiesta multitudinaria en su centro, lo que entorpeció hasta el absurdo primero acercarse y luego dar un paseo para conocer sus dos o tres atractivos más evidentes.
La masa de gente, atraída por unas concentraciones vociferantes con ensordecedoras llamadas y exclamaciones en altavoz a todo trapo, convertía el intento de alcanzar sus puntos neurálgicos en un suplicio.
Con colas de coches en los parkings céntricos para depositar masas de gente adicionales tuvimos que ir a aparcar, dando varias vueltas, en las quimbambas. Cuando llegamos a la calle peatonal que nos llevaba hasta la catedral, por ella aún se podía circular bien. Pero luego se fue densificando, había misa en la nave central de su catedral y junto al museo y en la plaza de más allá, el colapso, con un sol abrasador, lo dominaba todo. Mala suerte, pues ya se me ha quedado la herida asociada.





Tengo a los niños de hoy en día por unos consentidos dictadores. Sus padres hacen lo que sea por mantenerlos entretenidos y darles satisfacción.

La planta alta del edificio de las galerías contiene el museo de pintura de la ciudad, por suerte desierto, en contraste con la aglomeración reinante.
 

Rothesay (Isla de Bute)