La entrada del pueblo.
Vi un cartel al final del pueblo y me vinieron todas las dudas. El cartel señalaba una dirección, Espolla, y estábamos en Esponellà, a donde acudimos el pasado sábado de regreso de Banyoles. Paramos en Esponellà a dar una vuelta porque no habíamos estado nunca y otro día habíamos visto la pinta impresionante que ofrecía, con su iglesia destacada y caserío homogéneo, encima de unos riscos sobre el Fluvià. Pero mentiría si no tenía también intención de curiosear el terreno donde se produce uno de los fenómenos naturales más curiosos de la zona.
No di por ningún lado con ese terreno y ahora he visto por qué. No era el nombre del sitio que buscaba el de Esponellà, ni siquiera el de Espolla, sino el de Clot d'Espolla, a menos de la mitad del camino hecho para llegar al primero...
Cuando llueve mucho y seguido por la cuenca del lago de Banyoles, en el Clot d'Espolla, de repente, empieza a surgir agua del terreno, formando un estanque que puede llegar a tener una superficie superior a la del propio lago de Banyoles. Es curioso que el lago rebose en un terreno bastante más elevado y a una distancia de varios kilómetros. Es debido a las características porosas del terreno kárstico donde se asientan. A ver si otro día, no necesariamente tras lluvias, doy con él.
El pueblo de Esponellà (su municipio tiene otros cuantos núcleos por la vecindad), bien. Cuatro casas bien dispuestas.
La visión desde mucho más abajo, a orillas del Fluvià es aún más impresionante.
La fachada de la iglesia, con ese curioso reloj excéntrico que le han añadido.
La puerta de la Iglesia.
Yo creo que es un cartel más para los dueños de perros que para ellos mismos. Muy gráfico, eso sí.
Desde un huerto lateral puede verse lo grande que es la nave de la Iglesia.
Curioseando...




















































