¿Sobre qué estarán reflexionando, que parece aturdirles un poco? Me puedo montar una película, a ver si iba por ahí.
Son hermanos. El más bajo -hasta hace nada la humanidad tendía a crecer- es el mayor. Se ha vestido cómodo y conjuntado y ha ido a pasar un día con su hermano pequeño a Weimar, pues es allí donde éste está cursando la última fase del seminario. Como le dijo que le llevaría a dar un paseo, visitando toda la ciudad, ha cargado una botella de agua en la cartera y se ha dirigido con ella, ufano, satisfecho con la perspectiva, pero sin olvidar su papel asumido de responsable de la familia, al tren.
Al llegar a la estación, su hermano le estaba esperando. Se han sonreído y abrazado, lanzado un par de preguntas de rigor y han emprendido el descenso hacia el centro, pasando por un largo paseo rodeado de villas. En una de las primeras esquinas de la bajada han entrado en una pastelería para tomar un café y un bollo, pero ha sido un momento: "La jornada es corta y las cosas que te quiero enseñar muchas", le ha dicho Mathias.
La primera parada ha sido en la Herderkirche, donde apenas si han podido ver el órgano que utilizó Johan Sebastian Bach durante su estancia en la ciudad. Han cruzado como una exhalación por la plaza del Ayuntamiento y, por fin, subiendo un poco, han alcanzado la de la imagen. No hay demasiada gente, pero si queremos cubrir todo el recorrido -le advierte Mathias-, sólo podemos ver la casa de Goethe desde fuera. Condescendiente, Markus se ha parado delante de la fuente y se ha puesto a rumiar las explicaciones de su hermano, que le han situado en un plis plas en la época evocada.
Ya está. Me puedo imaginar que ha seguido, pero iría bien relatarlo con alguna otra imagen delante.

















































