viernes, 25 de octubre de 2019

Constanza


Si tuviera paciencia practicaría eso de la edición de fotografías, hasta que denoten sin imperfecciones lo que creo que creo que pueden llegar a decir. Me digo que no lo hago por falta de tiempo y manitas para ello. Pero, si me exploro un poco más, detecto que me da un cierto apuro tergiversar ni que sea mínimamente lo que la cámara (en este caso la tableta) ha captado cuando yo he visto previamente que ahí había algo que quería retener.
Ese proceder hace que me salgan las fotos de forma intuitiva y sea luego, observándolas, cuando aparte de la idea general observe detalles que, si hay suerte, refuerzan la impresión tenida.
Tomemos el caso de esta fotografía que veo ahora en una tableta antigua, que quiero ir vaciando. No podrá decirse que se trate de una imagen "bonita". A lo mejor debiera girarse un poco buscando más horizontalidad, aunque creo que la calle ascendía -o bajaba- un poco. Seguramente (aunque no podría garantizarlo, porque no recuerdo lo que rodeaba el marco actual que impuse -voluntaria o involuntariamente- a la imagen), se podría haber hecho otro cuadro mejor, mayor (dejando ver más fachada de la casa de la izquierda) o menor (restando superficie del pavimento y por tanto acercándome a las dos figuras).
Esas dos figuras son las que ahora, al observarlas, me llaman más la atención. Caminan en sentidos opuestos, sobre ese fondo de edificios bastante destartalados. Si hago un zoom veo que quizás los edificios, que fueron modernos en su día, son en realidad un reflejo de esos paseantes, que tampoco andan muy finos. Él lleva un bastón y calza unas sandalias, porque los pies le deben estar mortificando. Ella sigue mostrando energía, pero sabe que sus días buenos han pasado hace tiempo.
La foto la saqué en Constanza (Rumanía) hace dos años y medio y, sin ser representativa del enorme destrozo del centro de la ciudad, sí me define bastante bien la imagen -bastante tristona- que me he hecho de los barrios nuevos de las ciudades del país.

 

lunes, 21 de octubre de 2019

Centre d’Art Cal Massó de Reus


Lo vi sin actividad, aunque no sé si únicamente porque era lunes. El la fachada del actual “Centre d’Art Cal Massó” de Reus, abierto en una antigua destilería. Entre tan numerosos locales de este tipo y antiguos caserones para vivienda de categoría, el más mínimo recorrido por Reus tiene siempre recompensa. 

Reus


En espera de completar con material que me han prometido la futura entrada sobre una singular casa y bastante desconocida biblioteca de Reus, cuelgo por el momento las fotos que hice ayer a un par de puertas de la ciudad.


 

Reus


Esta señora que se ha puesto no sé si a bailar o a hacer gimnasia tal como la trajeron al mundo, pero más crecida, presenta unas muy bien moldeadas formas, de muy buen ver y seguramente acariciar, pero la muy inocente no debe saber que, en una época de involución como la que estamos pasando, a lo mejor está atentando contra las muy estrictas normas de la casa donde cuelgo la fotografía, siempre velando por no dañar las mentes, que se ve que se de resienten, de un retorcido grupo seguramente poderoso, al que quieren respetar.
De todas formas, tan bien colocada como está, en un rincón estratégico de Reus, no me resisto a dejar de observarla estos últimos años cada vez que, como hoy, paso por la ciudad.

 

martes, 8 de octubre de 2019

Portales Sabadell


Hoy, recorriendo esas calles estrechas, tan largas y rectas, de Sabadell, he visto que alguna de sus casas de planta y piso de inicios del s.XX tenían el portal abierto y, discretamente, he metido un poco la nariz.


 

Librería en Weimar


Poco importa si, explorando páginas web en alemán, deduzco que la libreria actual luce así desde 1898. Si dicen que Herr Hoffmann fundó la librería hace unos 300 años y ésta está en la Schillerstrase 9 de Weimar, justo en frente de la casa-museo Schiller, uno puede imaginarse sin problema no sólo a los paseantes de la elegante avenida que contemplan su escaparate antes de dirigirse a comprar un pastelito en la vecina pastelería, sino también al propio Schiller haciendo tiempo para curiosear las novedades editoriales, camino de la ópera. 

lunes, 7 de octubre de 2019

H*otel Caumont (Aix en Provence)


Es una foto frustrada. La verja acababa de ser cerrada por el vigilante, que se dirigía con sus llaves hacia el interior del Hôtel Caumont. Saco la tableta de la cartera mientras me aproximo a la verja, la sitúo entre los barrotes, apunto (mal) con ciertas dificultades, porque se me caía todo y le doy al obturador (que es sólo un dibujito de círculos concéntricos). Con tanto trajín el vigilante ya había alcanzado la puerta, traspasado el umbral y la foto mental que había hecho nunca la podré materializar.
Sin ese juego, mejor quedarse con otras fotos del sitio que se pueden ver por internet. Yo pongo sólo una segunda, ya hecha desde fuera, que deja ver lo imponente del edificio, uno de los más aparentes del barrio de Mazarin, en Aix en Provence.


 

domingo, 6 de octubre de 2019

Aix- en.- Provence

Es quizás el barrio de Aix-en-Provence que más me gusta. Limitado al norte por el Cours Mirabeau (habrá que esperar unos treinta años a que crezcan y se hagan frondosos los nuevos árboles de la clapa actual debida a los majestuosos que tuvieron que retirar). Iniciado en el siglo XVII por el obispo Mazarin, hermano del cardenal, por él se respira el ordenado aire del XVIII.
Fue por él donde Antonioni/Wenders ambientaron el cuarto y último capítulo de su “Más allá de las nubes”. (1995). Vincent Pérez cree conseguir, fruto de ese paseo nocturno por un barrio casi mágico, el consentimiento de Irene Jacob a pasar la noche con él. Recorren sus solitarias calles, se paran a seguir su conversación junto a la Fontaine des 4 Dauphins, vuelven a recorrer unas calles que devuelven el eco de sus pasos,... hasta que llegan al edificio donde parece vivir ella. Él le sigue por la escalera hasta la puerta de la casa, que ella abre...
Traiciones de la memoria: creía que el actor era John Malkovich. Ahora veo mi error: hacía de director y a su modo relator del film, observaba, dando juego, eso sí, a un travelling vertical en ascenso y descenso por la fachada del pequeño hotel, en el mismo barrio de Mazarin, con el que acababa la película.


Irene Jacob y Vincent Perez en un alto junto a la Fontaine des 4 dauphins.

La Fontaine des 4 Dauphins, en la encrucijada central del barrio, en la actualidad.

La plaza de la Iglesia gótica en la que entra la pareja.

La rue Cardinale. Al fondo, la Fontaine des 4 Dauphins


 

viernes, 4 de octubre de 2019

El Calafate


Encontrado en El Calafate, en el sur de la Argentina.

Altanero (en ese zócalo), reservado (esas cortinas), con impostura frigia (el escudo), idealista fervoroso (la bandera ondeante). 

miércoles, 2 de octubre de 2019

Lourmarin y Camus

Todo lo que llegué a averiguar para localizar la casa de Albert Camus en Lourmarin (persianas verdes, terraza redondeada, ciprés) se descubrió no concluyente. Sí tenía la seguridad, eso sí, de que se encontraba en la rue de l’eglise, a la que precisamente le habían cambiado su nombre, para poner el del escritor, pero por lo de preservar la intimidad de su hija Catherine por ningún lado pude dar con el número exacto de la calle.
Al final, tras recorrer la calle un par de veces, la duda la circunscribimos entre una de estas dos casas. Espero que esta entrada no me convierta en un miembro de la raza de los paparazzi.


Primero, una visión de la rue de l’église.

A la que lee pusieron ese nombre porque, efectivamente, desembocaba en la iglesia.

Pero ahora se llama Albert Camus.

Finalmente decidimos que ésta era la casa, aunque el ciprés no apareciera por ningún lado. Fue ahí donde nos hicimos, al menos, las tontas fotografías testimoniales de rigor.

Claro que sí la pista del ciprés era la definitiva, ésta tenía también sus posibilidades...
 

Rothesay (Isla de Bute)