lunes, 23 de septiembre de 2019

Boda en Uzès


No hay viajecillo sin boda, especialmente si es sábado. Hace diez días, yendo ya a buscar el coche, para irnos de Uzès...



 

domingo, 22 de septiembre de 2019

Maison Carré de Nimes revisitada por Norman Foster

Siempre ha estado bien la Maison Carré de Nimes, con sus líneas tan sencillas y, a la vez, firmes. Y un milagro que haya llegado a nuestros días en tan perfecto estado. Pero es también de agradecer, digo yo, el respeto con el que Foster proyectó su mediateca, respetando a y dialogando con la pieza principal de la plaza, y luego cómo remodeló -sin aparatosidad ninguna, dejando claro qué era lo importante- la misma plaza.

Como era por la mañana, a contraluz, para ir bien hay que tomar un punto de vista protegido del sol...
Aquí se ve cómo Norman Foster colocó su edificio mirando hacia la Maison Carré y, en cierta medida, evocándola. No obstante, no están del todo enfrentadas -lo que quizás -aunque no habría podido- habría sido un gesto prepotente. El frente de la mediateca de Foster da al costado de la Maison Carré.

Desde la columnata de La Maison Carré, la columnata de la Medioteca.

Vista de la Maison Carré y de toda la plaza, con la intervención en ella de Fóster, desde Le Ciel de Nantes, el restaurante del Carré d’Art.


 

jueves, 19 de septiembre de 2019

Ciel de Nimes

Creo que le llaman “Ciel de Nimes” y es el restaurante del Carré d’Art, el museo y mediateca diseñado por Norman Foster que se encuentra justo enfrente de la Maisón Carrée de Nimes.
No pudimos cenar ahí el día anterior pese a la buena temperatura en la terraza porque por la noche está ahora sólo abierto los fines de semana, pero me han comentado que está muy bien, no sólo por lo agradable, casi insuperable, de su emplazamiento.






 

domingo, 8 de septiembre de 2019

Sant Pere Pescador

Sant Pere Pescador y lágrimas.
Si uno tuviera agallas, habría hecho y ahora colgado aquí una foto de la pizza que estaban a punto de repartirse y zamparse unos turistas extranjeros de medio pelo (quizás de uno de los campings que rodean la población) en una -por llamarla así- terraza de la calle mayor, con sus sillas blancas de plástico producidas en serie calculo que en 1996, difícilmente -para nuestra desgracia- degradables: parecía, a las 19h, iluminar la mesa y hasta la oscura calle de lo blanquecina que era toda ella, mientras que por su superficie se repartían -cálculo que a dos per cápita- unas grandes, redondas y violáceas lonchas de salchichón, que me dieron luego, sólo de pensar en su seguro sabor químico, la noche.
Falto de este claro referente, aunque sin esa estampa la antología no sea ya lo mismo, paso a publicar unas cuantas fotografías cazadas por aquí y por allá, en un paseo exploratorio por el centro del pueblo. A esa hora ya habían regresado de su trabajo en sus inestables bicicletas buena parte de los negros que trabajan recogiendo la abundante fruta de las plantaciones de los alrededores y, en grupillos en cada esquina, daban una nota de color y de actividad a un Sant Pere Pescador que la verdad es que, aunque continúa decrépito, solo exponiendo algún que otro bazar chino, un local de la Jijonenca ahora ya cerrado y una cestería también más que cerrada en su plaza mayor, la verdad es que con los cortes de tráfico e instalación de jardineras municipales ha mejorado algo su aspecto.


En el cruce de las dos principales calles de Sant Pere Pescador, ahora peatonales, con la Jijonenca -que podía salvar el pueblo entero- cerrada, una buena amalgama de letreros.

No deja de ser, Antonio, una de tus tristes -con intención ésta de dar alegría- jardineras, bien es verdad que ésta sin otra preocupación, tachada la modernidad, que la “artística”.

Un espíritu artístico -aquí con gusto por lo clásico- muy expandido.

Ese grifo metálico recuerda que, pese a su intención de lo más rústico y natural, el agua de la fuente goza de las más modernas condiciones sanitarias.

Cualquier perdido espacio -He visto Sant Pere lleno de cul de sacs- puede ser aprovechado por la vena artística de la población.

Enanito aún no salvado por el Movimiento de Liberación de los Enanitos de Jardin y pieza escultórica clásica.

No suelo meterme con estas cosas, pero la verdad es que esta instalación, situada en la fachada de la más alta institución de la población, hace pensar si el kitsch extendido por la misma no goza del ejemplo (que parece que sí) y promoción desde el propio ayuntamiento.

 

viernes, 6 de septiembre de 2019

Perpignan


Victoria Bermejo, de haberlo visto, ya habría salido sentada para un par de fotos de su Losientomesiento, primero en la silla negra y luego en la blanca. Pero lo que es yo la verdad es que no tuve arrestos para hacerlo, aunque estaban así, tan ricamente colocadas en el barrio gitano de Perpignan, diciéndote: “tomaos un descanso al fresco, a respirar hondo, efluvios incluidos...” 

lunes, 2 de septiembre de 2019

Bérgamo


Los soportales de Logroño, que no conozco pero se ve que sirvieron para el rodaje de “Calle Mayor”. Los de la Plaza Mayor de Salamanca o Madrid. Los de la Plaza Real de Barcelona. Los espléndidos de la Plaça Major de Vic, de la Plaça Major de Banyoles o de la Plaza de España de Aguilar de Campoo. Los de la Calle Mayor de Palencia, los de las calles del casco viejo de Santiago de Compostela o ya no digamos los que recorren kilómetros y kilómetros de calles de Turín o Bologna.
Un placer sensorial (si no están descuidados hasta puede funcionar el olfativo) ese de los paseos bajo los soportales de plazas y calles de ciudades.
Ahora le añado a la lista el Sentierone de la Città Bassa de Bérgamo.

Junto a la Porta Nuova, anunciando los cuadros del Museo de la Academia Carrara.
 

Nacional 52 (Argentina)


Pasar la pequeña distancia en kilómetros de Purmamarca, en la Quebrada de Humahuaca, a las Salinas Grandes, ambas en la provincia de Jujuy argentina, tiene su qué en el hecho de que has de subir bastante, por la Cuesta de Lipán.
Como la Nacional 52 es uno de los posibles pasos asfaltados (salvo algún tramo destrozado por la lluvia, en espera de superar la eterna crisis para su definitivo arreglo) hacia Chile, es probable encontrarse por ella con algún trailer, ascendiendo pesadamente y ocupando en alguna de las curvas de paella que tiene toda la superficie.
Desde Purmamarca, ascendiendo, divisas inicialmente algún valle transversal con alguna que otra perdida granja que, como no sean llamas, no sé muy bien qué pueden trabajar. Después en seguida la altura ya no permite la existencia de cardones que eran al principio numerosos y pasas a hacerte cruces por la erosión que debe producirse por ahí en cuando descargue alguna tormenta, que mejor no te alcance cuando subas.

Emprendiendo la subida, aún con la silueta de algún cardón recortándose encima del talud.

Un tráiler ascendiendo penosamente.

El paisaje cambia mucho al otro lado, descendiendo hacia las Salinas Grandes. Se ven vicuñas. Otro día colgaré alguna foto que les hice.

Al regreso, una parada en el paso, con la mala pata de coincidir con un autocar. Por su afán retratistico no parece que les haya afectado el mal de altura.

Y a bajar de nuevo hasta Purmamarca.
 

domingo, 1 de septiembre de 2019

Salta


Dos muertos de esos de impresión, casi con efectos escenográficos, estilo diorama. El primero reside en la iglesia de San Francisco, en Salta. El segundo (la segunda) en la iglesia de San Ignacio de Loyola de Buenos Aires.
Quizás los argentinos hayan sacado el gusto por estas cosas de los italianos También habían muchos por España, pero son sobretodo los napolitanos, me parece, los que les sacan mayor provecho.


 

Academia sw Carrara (Bérgamo)


Una ventana en la escalera de Galería de Arte de la Academia de Carrara, en Bérgamo.
 

MALBA de Buenos Aires

La primera foto la saqué en el MALBA hace ahora casi un año. Desde el primer piso me gustó esa visión cruzada entre la escalera mecánica -estilo CCCB- que llevaba al segundo piso, la subida desde el sótano y la cuña de la librería y tienda del museo en la planta baja.
Ahora me fijo en la ebullición de gente que había en el sótano, donde tenía lugar una cierta performance asociada a lo expuesto. Pablo Accinelli exponía su “Nubes de verano”. Aprovechando que es el subsuelo (leo un texto que hicieron sobre la exposición) el lugar donde almacenar artículos de o para la limpieza, material para utilizar cuando es necesaria una chapuza, colocó estratégicamente repartidos varios elementos alusivos. Pero eso no habría llamado tanto la atención si el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, en connivencia con el artista, no hubiera llamado a estudiantes de arte (leo en la información sobre exposiciones pasadas de la web del museo) para participar con su presencia y callada intervención junto a las piezas.
Despistado, vi a una chica que parecía estar comprobando algo en lo que creía un radiador, hasta que su parsimonia me delató que formaba parte de la performance con la que, mucho más evidente, me había topado antes: dos chicas aparentaban echar una partida en un extraño tablero pintado en el suelo con candados e imperdibles, un chico iba cambiando de lugar de reposo junto a un cuadrado formado de sacos de cemento, etc.






 

Rothesay (Isla de Bute)