domingo, 30 de junio de 2019

Malgrate (Lago Como)

Nuestro primer encuentro con el lago Como fue en Malgrate, en uno de sus extremos. De buena mañana un domingo, poca gente, aire fresco vivificante,... Eso y la visión -por primera vez- del lago, en esta ocasión con aguas agitadas, te hacen recordarlo.
Bueno: y que su nombre sea muy parecido al de la última población del Maresme, Malgrat. Como en otros pueblos del Maresme, la carretera de la costa -y ahí el ferrocarril- impide bastante el disfrute del paseo junto al mar (aquí lago). Para facilitarlo, en la población del Lago Como han hecho una reforma urbana muy interesante, comiéndose superficie del lago, colocando muelles de madera sobre el agua, escapando del ruido de los coches por una altura inferior (de eso no hice fotos).


Paseo hacia el pueblo desde unas plazas de aparcamiento. Con el ruido de la vecina carretera. Al llegar al pueblo, el proyecto de paseo sobre maderas, con otros diferentes elementos, atenuando la molestia de la carretera.

La enorme casa, no sé si comunale, desproporcionada con lo diminuto del pueblo.


Muy interesantes estas terrazas y puentes de las grandes casas dl lago, que comunican la vivienda con el jardín delantero, al otro lado de la carretera y junto al lago.

Reproducción de un antiguo mapa del lago, en un túnel peatonal de la población.

En el mismo túnel, reproducción de “La spiaggia” (Massimo Campigli, 1937).

El núcleo antiguo del (pequeño) pueblo, empinándose por la ladera de la montaña desde el agua.

En la puerta de una casa, para recordarte que estás en Italia.

Y tras el paseo, a otro pueblo.
 

sábado, 29 de junio de 2019

La pista de aterrizaje de Gibraltar

Dije que pese a todo había cosas curiosas en Gibraltar y una primera, con la que te topas nada mas llegar es, desde luego, ese cacho aeropuerto que tienes que cruzar. Hacerlo, por cierto, produce quizás más impresión que cruzar una vía de según qué tren.
Como teníamos que llegar por la tarde a una hora fija para coger el avión de regreso, en previsión de atascos de esos que de vez en cuando explican por la tele, dejamos el coche en un parking exterior a la verja y cruzamos al otro lado a pie. No es una llegada muy glamourosa, pero tiene su punto.






No es, digamos, el mejor acceso posible de los turistas al enclave. Y lo primero que te recibe es una gasolinera de CEPSA...

Ya saliendo, dejándola atrás.














































viernes, 28 de junio de 2019

Lugano


Lugano debe ser una ciudad, sin duda, activa, muy animada cuando menos económicamente. Dicen que es la tercera ciudad bancaria suiza, y eso supongo que debe indicar que ha sido refugio de los dineros de muchas familias italianas que “querían dar una seguridad a sus ahorros”, pero también ha debido dinamizarla, por aquello de que el dinero llama al dinero.
Estuvimos ahí para conocerla un poco un lunes, lo que implica museos cerrados, pero con la mala pata de que además era festivo en la zona, con lo que salvo algún turista despistado, todo estaba de lo más muerto.
Así las cosas, el que algún fuerte aguacero ocasional acabara de despejar todo su paseo lacustre de los despistados que lo ocupaban, me parece que nos permitió ver, entre nieblas, abandonada, su faceta más hermosa. Veo estas tres fotos y quedo convencido de ello. No habría sido lo mismo en circunstancias normales.



 

jueves, 27 de junio de 2019

Santa María degli Angioli en Lugano

En Lugano hay una iglesia -Santa María degli Angioli- llena de frescos de diversas épocas y caracteristicas. Si de pequeño, pese al mal cuerpo que me dejaban, me distraía en la misa de la catedral de Vic con las pinturas de Sert, qué no habría hecho en ésta... Quizás hasta me habría gustado ir un rato y todo.







 

domingo, 23 de junio de 2019

Gibraltar


Hace dos años, en un viaje por Málaga, Ronda y los pueblos de la Sierra de Grazalema, pasamos por Gibraltar. Desde hacía mucho tiempo teníamos ganas de visitar ese país que, sin duda, debía estar lleno de rarezas británicas incrustadas en Andalucía.
Nuestra decepción fue enorme. Creíamos que, aún invadida por curiosos como nosotros, habría sabido mantener su carácter con bastante clase. Nada de eso. El paseo por su larga calle comercial resulta una experiencia de las más bochornosas. Faltos de tiempo, viendo que logística y económicamente podía resultar penoso si cabía en el horario del que disponíamos, no subimos al peñón, no vimos los famosos monos ni las vistas de las que disfrutan. Nos dedicamos, eso sí, como dije el oro día que suele hacerse, a recorrer todo aquello que pensábamos podía reafirmar nuestra idea previa del enclave del peñón. Vimos su museo, con piezas curiosas, las sedes de antiguas sociedades, ruinas abandonadas de antiguos bastiones, el cementerio histórico, etc.
Algunas de las fotos de esos lugares, de esa laboriosa búsqueda, si bien estropeadas por fallos y suciedad en el objetivo de esta tableta desde la que ahora escribo, creo que tienen su interés y miraré de colgarlas por aquí. Pero si he de escoger algunas que hablan de ese exotismo buscado, pese a su bajísima calidad técnica me quedo, sin duda, con las que hice a fotografías colgadas en el edificio del paso fronterizo, antes de cruzar la pista del famoso aeropuerto. Hablan muy bien, me parece, del contraste que había entre dos mundos. Ahí van.







 

Valencia




Cuando vas a un sitio lo haces con ciertas ideas preconcebidas que intentas plasmar entre lo que ves. Sueles, pues, pasarte buena parte del tiempo intentando encontrar imágenes que respondan mínimamente a la imagen que tenías configurada. La mayoría de las veces esa idea previa no se confirma: la realidad suele ser muy diferente. Pero eso no hace para que no insistas en ello.
De Valencia, sin que se ofendan los valencianos, se suele tener una idea que potencia los elementos recargados, y eso valdría para edificios, pinturas, comidas, fiestas... Luego te topas con elementos que contradicen radicalmente ese esquema, pero también es verdad (otro día pondré por aquí fotos de tiendas de vestidos de primera comunión, o para falleras mayores) que algo de eso hay.
Por el periodo de la mascletá de este año me encontré por la calle estas niñas preparándose para participar en un pequeño desfile callejero, esas otras ya siendo descargadas del incomodo paso móvil en el que habían recorrido el barrio o, finalmente, con gran satisfacción, a esas ya de retiro para regresar a su casa, tras haber participado en una parada con sus llamativos trajes de fallera. Justo para ratificar, aunque fuera un poco, el tópico.


 

viernes, 21 de junio de 2019

San Nicolás de Valencia


Rincones así son los que, para mí, hacen ciudad. Se trata de la Iglesia de San Nicolás, esa que anuncian como la capilla sixtina valenciana, que tiene su entrada -siempre con cola de visitantes- por la calle Caballeros. Pero ésta sería su oculta entrada principal, en desuso.
Por donde hice la foto creo recordar que hay un trompe l'œil. Esa capilla de color amarillo tostado tiene también su qué. Toda la plaza, sin gente, tiene su misterio y encanto.

 

jueves, 20 de junio de 2019

Swing en la Plaza Collado


Pilar Pedraza habla frecuentemente en sus relatos de "Mercado Central", que pueden leerse en "La Charca Literaria", de la gente que los domingos por la mañana se ponen a bailar "swing" en la plaza Collado de Valencia (ella le llama, siguiendo lo que oye, plaza Collao).
Puedo confirmar que no es un invento literario. Y que es, ciertamente, una iniciativa muy agradable.


 

miércoles, 19 de junio de 2019

Constanza


¡Qué desastre!
Me he dejado la tableta en L'Escala y, en vez de las fotos y relatos del Norte de Italia que tenía previsto ir colgando, me veo obligado a hacer uso del cajón, buscando por las antiguas fotografías de una tableta ya apartada, bastante escacharrada, que conservo por casa.

Me encuentro ahí, por ejemplo, con esta tapa urbana -tan chula, eso sí- de la ciudad rumana de Constanza. 

martes, 18 de junio de 2019

Lago Como




El lago de Como presenta una forma similar a la de una inestable Y invertida. A la de un figurilla de esas de Giacometti -Teresa dixit- caminando. En el extremo inferior del ramal, de la pierna izquierda, está la ciudad que le da nombre. Colocándote en la Passeggiata Villa Olmo, que lleva a un enorme palacio con jardines ahora municipales, notas cómo arranca de ti el lago entero, escurriéndose entre hacia el norte, entre montañas.



 

Casa del Fascio de Terrani


Era Domingo, lo que quiere decir cerrado, pero el primer sitio al que nos dirigimos en Cómo fue a ver la Casa del Fascio, de Terragni. Cierto escepticismo entre mis acompañantes al ver su fachada: “¡pero sí es una casa moderna normal, de buenos materiales, de los años 80...!”
El caso es ese. Hecha en los años 30, a saber cuantos después echaron mano de su influencia.





 

Rothesay (Isla de Bute)