jueves, 30 de noviembre de 2023

Asís






Esperando no ofender a nadie, diré que me dan bastante grima los sitios de peregrinación religiosa y Asís, preparado para el turismo ese horroroso católico, profundiza el sentimiento.
Otra cosa es que su basílica (agobiante la inferior, respirándose más en la superior) alberga frescos increíbles de gente como Cimabue, Giotto o Lorenzetti. Prohíben hacer fotos.








 

Log Road (Daikanyama, Tokio)


Cuando las vías de tren entran -¡ay!- en desuso, surge la cuestión de que poner en su lugar.
Por fortuna el atajo a lo bestia, rellenando el volumen liberado con viviendas o todo lo que sea lo más rentable posible, ya no suele estar al orden del día: las normas de urbanismo implantadas suelen dificultarlo.
En Tokio resulta de lo más agradable Log Road, en Daikanyama, una zona de la ciudad con subidas y bajadas. El espacio de la vieja Toyoko lo ocupa un paseo peatonal en el que se han construido con madera pequeños espacios ocupados con galerías, tiendas o cafés, todos de un diseño exquisito. Da gusto una zona verde, tranquila, sin cuestas y de medidas humanas, en un barrio de casas con alturas respetables arriba y abajo.









 

martes, 28 de noviembre de 2023

Belvedere en Perugia

Hay un punto elevado en Perugia, el Belvedere della Piazza Giovanni Battista Rossi Scotti, desde el que se tiene la impresión de que la ciudad es una localidad más de las que está llena la Umbría, encaramada en una colina, rodeada de campos o bosques.
Desde el mirador puede alcanzarse todo un extenso valle y, más cerca, algún campanario y algún trozo de paño de la muralla de la ciudad.







 

lunes, 27 de noviembre de 2023

Capilla de San Severo (Perugia)


Está muy anunciada mediante letreros de la circulación por el centro de Perugia y, por una vez, luego no decepciona.
Se trata de la Capilla de San Severo, visitable por el módico precio de dos euros (billete reducido) y conteniendo únicamente el fresco Trinità e Santi benedettini e camaldolesi, elaborado por Rafael y terminado por Perugino. Un banquillo justo enfrente suyo te permite contemplarlo a placer.




 

domingo, 26 de noviembre de 2023

Vía dell’Acquedotto (Perugia)


Muy agradable, en Perugia, la Vía dell’Acquedotto. La guía que utilizamos, norteamericana, la calificaba como un precedente del High Line Park neoyorkino. Pero por ahí nunca había pasado ningún tren.





 

Fukutake Hall (Tadao Ando)


De regreso a Tokio (en el repaso de recuerdo :-)), ir a la Universidad para, si no rememorar los primeros Ozu, por lo menos ver el Fukutake Hall, de Tadao Ando.
Estaba cerrado, pero se podían distinguir sus líneas y principales ideas.









 

viernes, 24 de noviembre de 2023

Perugia


En la Universidad de Perugia, pero no en ese edificio con pequeño arbolito en su claustro, que recuerda el del Reina Sofía de Madrid. Nos costó un montón dar con el mosaico romano de Orfeo. Se encuentra en un nivel subterráneo de la Facultad de Química, un edificio relativamente moderno.



Debería voltearla, pero es así como se ve realmente…
 

jueves, 23 de noviembre de 2023

Enoshima

El Enoden… antes de abarrotarse de turistas.

Esa del fondo es Enoshima, unida por un puente a Honshu. El paisaje costero también decepciona. Por este lado, aparcamientos, por el otro, edificios altos y malos, levantados sin planificación adecuada.

El puente que lleva a la isla. Un mozalbete hortera occidentalizado lo atravesaba una y otra vez a toda potencia de motor en un coche deportivo.

La pifié con Enoshima. Vi una fotografía y me hice una idea previa idílica sobre ella: una isla unida por un puente, a la que te podías acercar desde Kamakura en el Enoden, un trenecito adorable, permitiéndonos ver una zona de veraneo. Hasta supe que en alguna película de Ozu o algún otro cineasta japonés de culto se hablaba de ella.
La decepcionante realidad fue que el Enoden, que anuncian como una gran atracción turística, iba abarrotado y tuve que hacer todo el trayecto de pie, como si fuese en el metro en hora punta, pasando un calor terrible.
Por su parte, la callecita central de la isla que te acerca a las escaleras (normales y automáticas de pago) para subir hasta los templos y la torre-mirador resultaba, con sus tiendas de souvenirs y, sobre todo, porquerías de todo tipo que ingieren a mogollón los visitantes, agobiante.
Decidimos dejar pasar el tiempo yendo hasta el faro, a ver si se marchaba toda esa masa de gente que había llegado hasta allá, pero una niebla espesa hizo que no se viera tres en un burro y no pudiéramos captar el esperado atardecer por el monte Fuji.
Para más INRI, todos los edificios que se han hecho antes del puente, en (relativa) tierra firme, son altos y anodinos, dignos de una zona turística devaluada española.


Ya habiendo subido un poco. Abajo, la calleja comercial, la gente ya casi desaparecida.

A la derecha, el mirador de la colina. Por ahí debería verse -pero nada- el Fujiyama.

Bye, Enoshima.
 

Rothesay (Isla de Bute)