Cogiendo todo un flanco de la Basílica proyectada por Brunelleschi, y llegando hasta el Mercado Central, se extienden toda una serie de atiborradas paradas de cuero, ropa, y diferentes objetos, tirando todo a baratillo. Saqué foto de dos cosas marginales.
También pasaba junto al Mercado de Sant Antoni, en Barcelona, ahora en remodelación. Todas las casas de su alrededor tenían alquilados los trasteros de sus bajos para guardar los carros con las antiquísimas paradas que rodeaban el recinto cuando no funcionaba el mercadillo correspondiente. Vi en Florencia el mismo trasiego. Estos almacenes están en una casa a un centenar de metros del mercado.
No estoy convencido del todo, pero como se trata de la siguiente foto, me gusta pensar que este temible ser vigila y protege por la noche lo guardado en ese rústico almacén.
























