viernes, 31 de julio de 2015

Coiffard de Nantes y las librerías emblemáticas

Estaba poniendo fotos de Nantes, se cruzaron otras cosas, y ahora vuelvo a ello. Y para retomar la cosa, un buen comienzo puede ser una buena librería. Por ahora hay suerte y aún podemos señalar unas cuantas ciudades que tienen su librería. Su librería por antonomasia, quiero decir. Sin dejar Francia, descubrir la existencia de “Ombres Blanches” en Toulouse, o de “La Galerne” en Le Havre, por ejemplo, es algo que reconforta. En Nantes la librería independiente de toda la vida, de referencia, se ve que es Coiffard. No posee un nombre tan bonito como las de las otras dos ciudades, pero sigue siendo una librería impresionante, y resiste en una céntrica calle peatonal en plena banalización. Vamos: que hay que ayudarla en lo que se pueda, porque gracias a ella (y a su vecina chocolatería) esa calle aún es transitable.
La foto del local de enfrente, al otro lado de la calle (Tome II) no me salió bien. Por ese motivo cuelgo la pescada en la red, en vaesolianna.wordpress.com






 

lunes, 27 de julio de 2015

El (inicial) Caravel·la de L'Escala


En "el Port" de L'Escala, el espacio que hace las veces de plaza mayor, junto a la playa donde hasta los años 60 los pescadores guardaban todas sus barcas, hay pocos edificios curiosos. Uno de ellos, con una gran tribuna en su esquina, es el Caravel.la.
Este invierno se cerró el café que ocupaba su planta baja. Él y su vecino -también abierto todo el año- ofrecían dos hermosas terrazas, muy a la francesa. Las obras duraban mucho, y ya entraban los temores. A ver si iba a pasar como con las terrazas de la Rambla de Figueres... Pero ha habido suerte.
El propietario de "Les terrasses de l'Empordà" -creo que hijo de los que llevaban el "Mesón del Conde" de Sant Martí d'Empuries- se ha hecho cargo del local. Mantiene la terraza y ha renovado totalmente el interior, manteniendo a su vez la característica fachada con letrero y tribuna como estaban. Lleva poco, pero a la que le cojan el tranquillo, con su carta para todos los gustos, siempre con un punto personal en algún detalle funcional, yo diría que tiene el éxito asegurado. Como no hay mucho más a lo que asirse, pasará rápido, al menos para mí, a convertirse en el sitio de referencia del lugar. Cuando acabe la temporada estará muy agradable.
Comentarios de las dos fotografías hechas desde el interior. 1/ Aún anochece bastante tarde. 2/ No le abandonó. Estaba en el lavabo.


 

sábado, 25 de julio de 2015

La Casa Barbey de La Garriga (y 4)

Bueno: Ya está bien de Casa Barbey. Acabemos. Pero no sin antes salir a la terraza que da al jardin trasero (¿trasero? Ya comenté que me sería difícil determinar cuál es la fachada principal de la casa, porque las cuatro tendrían razones para ello) y subir a la torre, para mirar a los alrededores.

La terracita deja ver de cerca el reloj de sol.

La casa del fondo es "la bombonera", también de Raspall. Claro que lo que se ve igual es un remonte posterior.
Los juegos de las barandillas de hierro y los mosaicos, al que se han sumado las plantas trepadoras.

Hasta en una escalera en principio secundaria, con poca circulación, de la casa, los cuidados detalles.

La torre, que permite apreciar los detalles de coronación del tejado, domina toda La Garriga. Al fondo, a la izquierda, los colores roizos del Balneario Blancafort.


Desde un balcón también muy trabajado de la torre de la casa, la vista posterior de la bombonera y la antigua pista de tenis. Pero se acabó la época de la pérgola y el tenis. 

miércoles, 22 de julio de 2015

La Casa Barbey de La Garriga (3)

- Señorita, deme un beso.
- ¡Ay por favor, ay por favor, no diga eso!
- Señorita, deme dos.
- ¡Pasemos al comedor!
- Señorita deme tres.
Y de ahí no pude nunca pasar, porque mi hermana mayor y sus amigos se negaron a hacerme partícipe de lo que venía después, que prometía.Yo, en cambio, doy paso a la tercera entrega de fotos de la Casa Barbey de La Garriga. Tomamos la escalera, y visitamos la primera planta.


Antes de subir, avisemos que nos abran las ventanas. Los sagaces contempladores de estos álbumes ya se habrán percatado que para el correcto funcionamiento de una casa así se precisa un nutrido servicio. Hice otra foto a un cuadro de esos que indica al servicio desde qué habitación están llamando, pero salió demasiado oscura.

La escalera nos deja ante esa mampara que parece de oficina de esas antiguas.

Abriendo la puerta, llegamos al distribuidor central de la planta, presidido por otra impresionante chimenea.

Para mí que los artífices de todo esto debían viajar mucho por centroeuropa. Este calefactor, con planchas metálicas y cerámica envolviéndolo, presenta ciertos detalles de los que allí estaban tan extendidos.

En una pared lateral del distribuidor.


Y en la pared lateral opuesta.


El despacho es quizás la pieza con menos florituras. Eso sí: Todas las habitaciones presentan los techos y partes superiores de las paredes con adornos florales pintados, molduras,...

Como la casa ha estado cerrada un tiempo, quizás sea conveniente lavarse las manos.

O una limpieza más a fondo. Cuando se hizo la casa este cuarto de baño debía ser un auténtico lujo. A lo mejor hasta les llegaba agua termal...

Una pieza del mobiliario del baño, junto a la pared de mosaicos.

Y un pequeño lavadero para el servicio.
 

La Casa Barbey de La Garriga (2)

Ahora su interior. Tiene una planta aproximadamente cuadrada, con dos pisos y unas golfas, y una distribución muy clara. En las dos plantas principales una gran sala cuadrada central hace de distribuidora hacia las diferentes habitaciones, que suelen estar también conectadas entre sí.
Entremos en la planta baja. El avance hacia el espectacular comedor se podría acompañar de un redoble de tambores.


Pasando del recibidor a la sala distribuidora central. Al fondo, la cristalera que hace de puerta del comedor está aún protegida por una mampara corredera de madera.

A la izquierda, el distribuidor se ensancha por la escalera al piso superior, con barandillas de hierro muy trabajadas.

A la derecha, puertas a una gran habitación. Siempre, los detalles de cristal en la parte superior de las puertas.

Ya abiertas las compuertas de madera, la puerta de cristal que lleva al comedor.

Ahí está. Desde la pueta la verdad es que el comedor es espectacular.

Pasada la mesa, mirada hacia una pared lateral, con la chimenea.

oom a la chimenea. Creo que también es de Lluis Bru.

Y la lámpara que sobrevuela la mesa.

Vista hacia las molduras del techo, con sus adornos florales. Y la cristalera de la parte superior de una puerta.

Otro ángulo del comedor.

Por cualquier lado, los variados detalles. La cerámica de la pared con los mosaiquitos qu le hacen de cenefa. Las molduras que rodean un gran cuadro mural, con una vista de Sitges. Hasta los dos interruptores...
 

La casa Barbey de La Garriga (1)

Oportunidad única, cogida al vuelo, de visitar la casa modernista del arquitecto Raspall, que está en un estado de conservación envidiable. Todos los detalles artesanales que reavivó el movimiento modernista (mosaicos, hierros, vidrios, molduras,…) están presentes.
Porque no llevaba suelto, que si no, la casa está a la venta por 6 millones de euros. No asustarse: parece que se podría negociar una pequeña rebaja.
En pequeñas diócesis iré poniendo varias fotografías de la casa. Ahora de la parte exterior.


La casa desde la verja de la calle que un poco más a la izquierda se convierte en el paseo. En primer término, la antigua pista de tenis.

Trabajo del hierro y mosaicos de la verja.

Escalera de acceso a una terracita exterior de la casa.

Las columnas de mosaico de Lluis Bru.

Los mosaicos de la terracita exterior.

Farola de la misma terracita exterior de acceso de la casa.

Reja exterior de ventana de la planta baja.

Desde la parte posterior del jardín. Es divertido ver que se hace difícil decir cuál es la fachada principal de la casa. Todas podrían pasar por ella.

En ésta se ve mejor la pérgola de la terraza de la primera planta.

Otra terracita exterior, de otro lado de la casa.

Para la sujeción de la red de la pista de tenis.

Portal de una de las verjas exteriores de la casa.
 

martes, 21 de julio de 2015

El Esvet de La Garriga


Restaurarse en La Garriga: El domingo me llevaron al Esvet. Un menú con cuatro primeros y cuatro segundos a escoger, tal como marca la imagen de la primera foto a unos 15 euros el fin de semana y unos10 en días laborales. No sé si los locales lo considerarán un clásico o le pondrán peros (quizás el único que pueda ponerse es que, como lo lleva una única pareja y una ayudante, si está lleno no se puede ir demasiado rápido). Yo, convencido, he retenido su nombre y situación en la cabeza, para cuando sea menester.




 

Rothesay (Isla de Bute)