jueves, 20 de enero de 2022

Olite


Llegar a Olite una mañana de domingo poco antes de comer es una mala idea. Si al llegar os dirigís directamente al restaurante escogido para reservar plazas y resulta que está cerrado, la mala idea se convierte en catástrofe.
Como dispone de un castillo digno de Exín Castillos o, sí se prefiere, de Viollet-le-Duc (ver foto que se adjunta), se llena de gente que va a verlo y luego -bajezas y debilidades del cuerpo humano- a ponerse las botas comiendo y bebiendo, con lo que, de no disponer de reserva previa, nada bueno -en forma de ansiedad, fracasos y subterfugios lamentables a la comida pensada- os espera.
El castillo no quisimos visitarlo, entrando sólo en parte del mismo para cenar en el Parador, previa reserva para la cena. Pero por la tarde, pasado el disgusto, la cena ya reservada, turistas evaporándose y cierta consecuente tranquilidad de ánimo, una serie de paseos por todo el recinto de la ciudad antigua permiten descubrir cantidad de caserones antiguos y ambientes de gran interés.









 

miércoles, 19 de enero de 2022

San Pedro de Olite


La iglesia de San Pedro de Olite, además de su curiosa y altísima torre, que anuncia la ciudad desde muy lejos, posee también una portada con unos curiosos relieves, que recuerda a los de Santa Maria.



 

Santa Maria de Olite


El interior de la Iglesia de Santa Maria de Olite también vale la pena. El problema con que nos encontramos es que entramos unos minutos antes de que la cerrasen al público.
También otras cosas, pero la iluminación destaca sobre todo un retablo, faltando tiempo como para entretenerse en sus detalles un buen rato.


 

martes, 18 de enero de 2022

Santa María de Olite


La portada de Santa Maria de Olite, muy bien restaurada y devuelta la policromía perdida.
Reproducidas cantidad de escenas reconocibles, historias fantásticas incluidas.







 

jueves, 13 de enero de 2022

Santa Giulia de Brescia


Hay sarcófagos y sarcófagos. Éste, del inicio del s.IV, también expuesto en el conjunto de Santa Giulia de Brescia, veo que presenta una seguramente obligada nota de tristeza por el que se les fue, pues ese gesto de apoyar la cabeza, ladeándola un poco, en la mano, debe ser sin duda de desconsuelo, por mucho que cruzar una pierna con la otra nos transmita ahora una cierta impresión de despreocupación.
Pero también debía querer registrar documentalmente, entiendo, al finado. La cartela habla de que la imagen más horizontal representa a una pareja casada. No sé si son los de la izquierda -ella en el extremo izquierda, él más hacia el centro- o si bien las dos figuras del panel izquierdo corresponden al mismo personaje y su mujer es la de la derecha de la columna. Lo que se me escapa es qué sentido habrán querido darle a ese brazo en cabestrillo. ¿Un accidente que le ocurrió realmente? ¿O es simplemente una vuelta de su túnica?



 

miércoles, 12 de enero de 2022

Monasterio de Iranzu

Atraviesas el desfiladero, hoy pequeña carretera de curvas junto a un riachuelo y al final se abre un valle. La mayor parte de sus tierras están cercadas. Debían ser las propiedades del Monasterio de Iranzu, que aparece al fondo, imponente.
Dejas el coche junto a la carretera. Un camino arbolado lleva hasta la puerta del monasterio y, más allá, del bar del monasterio, que no acaba de ser lo que podría llegar a ser.
Cruzando un primer recinto llegas a la modesta tienda-museo, desde donde, previo pago de entrada, se accede ya al claustro e iglesia, ambos hermosos e imponentes.
El recorrido se completa con los restos del monasterio previo, un espacio lleno de indicios, sí, pero que, al revés del monasterio actual, deja con una pizca de melancolía.







 

miércoles, 5 de enero de 2022

Nicosia

La cosa religiosa en la parte norte -la de ocupación turca- de Nicosia se resuelve mayoritariamente hacia las mezquitas. Alguna de ellas, de pequeño tamaño, bien restauradas, dan gusto.
(Fotos de 2019)






 

martes, 4 de enero de 2022

Patinetes en Madrid


Pues ya dejo de dar la lata con fotos que hice recientemente por Madrid. Si me llevé alguna imagen en la cabeza, no obstante, fue, al margen de la muchedumbre impresionante que asaltaba el centro durante el fin de semana, la de cantidad de patinetes dejados por aquí y por allá en espera de un nuevo usuario.
Cualquier ensanchamiento o cruce aparecía como campo de batalla después de la ídem, con patinetes eléctricos de diferentes compañías en diferentes posiciones.
Si en Barcelona la invasión de estos artilugios (que basta ver los carriles bici llenos de ellos, hasta el punto de que no sé si a alguien se le ocurrirá cambiarles su nombre para constatar que también se ha dado) se ha efectuado, no sé si por limitaciones impuestas por el gobierno local, a base de flota en propiedad, en Madrid son una buena decena de compañías de patinetesharing o como las llamen los que se han hecho con los carriles, plazas y aceras.
Perdí las múltiples oportunidades de retratar un manojo de bichos de estos tirados por ahí, mezclándose como rebaños de animales en descanso, peto mal dispuestos. Cuando me di cuenta que me iba sin la imagen más característica, ya era tarde y, camino de la estación de tren, ya solo vi alguno suelto o, sí agrupados, en orden y concierto por tratarse de los de una misma compañía..


 

domingo, 2 de enero de 2022

El Reuina Sofía (Madrid)


Pensé que el orden y la serenidad volvería recorriendo la colección permanente del Reina Sofía, pero no fue así. Recorrí sus salas en un lunes, intentando acabar antes de las 18h, para evitar encontrarme con mucha gente, porque a partir de esa hora es gratuito. Tampoco lo logré: Llegada la hora, vi venir un tumulto en dirección contraria por el corredor que iniciaba.
El trayecto, que intentaba hacer lineal y de arriba a abajo, me resultó imposible, porque no sé por qué razón alguna exposición anunciada permanecía cerrada. Además, al poco de empezar quise ir al lavabo, y más tarde, ya tranquilo en ese sentido, quise escapar de la gentada. El acceso al lavabo de la planta en que me encontraba estaba cerrado y a partir de entonces todo fue mal. Trayectos entre pisos realizados en ascensor me dejaban en tierra desconocida, no sabia en medio de qué sección y hacía qué lado complementarla. Eso, para alguien como yo que intenta mantener siempre presente la orientación y rumbo prefijado, es terrible.
Comprobé, eso sí, que la nueva ordenación comporta reunir en un mismo espacio diferentes aproximaciones a lo tratado. Libros, carteles, fotografía e incluso cine dialogan con dibujos y pinturas, que eran inicialmente casi lo único mostrado.
Mareado como una sopa después de las horas transcurridas ahí dentro, con ganas de acabar pero no saltarme algo atractivo, recorrí algún apartado parcialmente en sus dos sentidos, con cortinas y oscuridades que de ninguna forma permitían la mirada superficial que ya finalmente buscaba.
Resumen: que se debe planificar muy bien lo que se quiere ver, asegurarse que es lo que realmente quiere verse y atenerse a ello.
Fotografié alguna que otra obra, normalmente de aquellas que, por familiares, me resultaron luminosas y me ofrecieron la serenidad buscada.










Me sorprendió ver este cartel de la presentación de “La Comune” en Cinema du Peuple. Hace poco hicimos referencia al mismo en una exposición sobre cineclubismo, porque resulta ser de 1914 y, como tal, de la por el momento más antigua sesión de cine-club documentada. Pero lo que me dejó sorprendido es -lo desconocía-que la película es de Armand Guerra, seudónimo de un cineasta anarquista valenciano. Evidentemente estaba ahí por decisión clara del director del Reina Sofía, también valenciano.

Marcas de óxido que dejan las obras de Richard Serra en el mármol del pavimento.



 

Rothesay (Isla de Bute)