miércoles, 29 de agosto de 2018

Porto Santo

Vasconzelos dirigiendo autoritariamente el arduo trabajo de Oliveras en la plantación del drago.

Quien tenga previsto pasarse por la isla de Porto Santo próximamente, que sepa que tiene un pequeño encargo que cumplir. Le rogaría que en algún momento de su estancia dirigiera sus pasos al minúsculo parque que hay entre el centro monumental de Vila Baleira y el Cais de Porto Santo, ese muelle en forma de plataforma que se adentra en el mar y que, hasta la construcción del puerto fue el único medio de amarre para los barcos que llegaban a la isla.
Una vez en ese emplazamiento, se trataría de ver, en uno de los parterres verdes, la altura y estado en que se encuentra una cría de drago que fue plantada esta Semana Santa. Con un poco de suerte ya viene señalado con una pequeña placa y una inscripción que dice que si está ahí es para conmemorar la visita que hizo a la isla la Societat Catalana de Geografia y por ahí aparece el gracioso delfín noucentista que hace de logo de la Societat.
José Idalino Vasconzelos, Presidente de la Cámara Municipal de Porto Santo, un hombre de gestos y acciones a lo De Gaulle (y que me recordaba constantemente a quien tuve como jefe durante bastantes años de mi vida laboral), tuvo ahí una iniciativa con la que se ganó definitivamente el corazoncillo de los expedicionarios. Tras la última comida en la isla, en vez de regresar al hotel para poder disfrutar de una tarde libre, Ilidio Sousa, el muy agradable y eficiente director de la Asociación Insular de Geografia de Madeira, que nos condujo por los diferentes sitios durante todo el viaje, había recibido a los postres una llamada y nos dijo que nos iba a deparar una pequeña sorpresa.
Llegamos al parquecito y allí, como si se tratase del presidente de Estados Unidos en su rancho privado, pero escoltado de toda la fuerza pública del lugar, nos esperaba Vasconzalelos junto a una cuadrilla. Había hecho un hueco en su descanso (por ahí estaba su familia) para, con toda la parafernalia del mundo, plantar a cuatro manos con el sorprendido pero siempre dispuesto a todo presidente de la Societat Catalana de Geografia, Josep Oliveras, el drago en cuestión. Nunca he asistido a un acto protocolario, planteado con toda la grandeur del mundo, tan divertido.
Al día siguiente, la web municipal y la prensa local se hacía eco del acontecimiento, porque Vasconzalos no se había olvidado de llamar al fotógrafo.

Llega la aportación hídrica con la regadera en manos de Joao Garcia, catedrático de la Universidad de Oporto y organizador del viaje.

Parada final para el reportaje gráfico. Sousa, Oliveras, la fuerza armada local, Vasconzelos, otro personaje del que ahora no recuerdo su nombre y Joao Garcia.


 

martes, 28 de agosto de 2018

Pero, ya que estoy con Porto Santo, conviene decir que si la gente va a la isla, no es por su arquitectura tradicional, de la que apenas queda nada, ni siquiera por las sorpresas geológicas y paisagisticas que atesora, sino por su extensísima playa de arena que recorre toda su costa sur. En su vecina Madeira no hay nada parecido y muchos turistas le dedican entonces algún día por ese motivo.
Dicen que son diez kilómetros de ininterrumpida playa, pero yo supongo que desde la construcción del puerto deben quedar hasta la isla de la cal, en el oeste, unos ocho kilómetros, que no está mal.


Captura del mosaico de fotos vía satélite de Google Maps. La playa se extiende por todo el sur (excepto la zona del nuevo puerto), protegida por el Ilheu de Cima, al este, y la Isla de la Cal, al oeste. La imagen permite apreciar muy bien un área de picos al NE, con varios de cerca de 500 m (el mayor 517), la enorme pista del aeropuerto, que la recorre de norte a sur, la pequeña área arenosa del norte (de dónde procede toda la arena de la playa), la situación de ls única población, etc.

Vista de la costa sur desde un promontorio situado al SE.

La playa (la zona "peor", más cercana a Vila Baleira) durante la marea alta.

Desde el mismo punto, mirando hacia el otro lado. Al fondo, la isla de la cal.

Y ya con la marea más baja.
 

lunes, 27 de agosto de 2018

Vila Baleira (Porto Santo)



Busco información por la red, para ver si se trataban de casas de veraneantes o de grandes propietarios de la isla, y quedo invadido por anuncios de Airbnb y similares. Colgué el otro día unas pocas antiguas casas modestas, casi todas en ruina, de Vila Baleira, en la isla de Porto Santo. Hoy hago lo mismo con las ruinas de un par de Villas, que disponían de una vista envidiable sobre la costa sur de la isla.
Al menos una de ellas tiene una placa que indicaría se trataban de villas de grandes propietarios locales. Habla de Manuel Gregorio Pestana Junior, un abogado y político republicano portugués, natural de la isla. Aunque vete a saber, porque no dice que naciera ahí, sino únicamente que vivió, no se sabe qué temporada. Quizás sólo compró la casa a uno de esos primeros y aristocráticos turistas británicos, como los que pasaban largas temporadas en Madeira...

Desde la calle, la primera.

Entrando en la finca, el porche de la casa, con un curioso pavimento.

La terraza con vistas.

El pabellón de la terraza y las vistas. Al fondo, una de las islas que protegen el sur de la isla.

La pomposa entrada de otra villa de esa zona.

La placa de la que hablo.

Todo dejado hasta su destrucción completa por el tiempo... o por una promoción inmobiliaria para el turismo.
 

sábado, 25 de agosto de 2018

Porto Santo


En Vila Baleira, la "capital" de Porto Santo (no hay en la isla, de hecho, otra población), hay una minúscula zona monumental: una plaza con algún caserón, la casa de Colón y la iglesia. Si te alejas de este núcleo, subiendo un poco la cuesta, las casas antiguas que aún permanecen en pie están en su mayoría en ruinas. Sólo dos o tres están restauradas y predomina la obra nueva, no demasiado afortunada.





 

jueves, 23 de agosto de 2018

Museo de la escritura de Leipzig

Y una última entrega de piezas interesantes y fotografiables del Museo de la Escritura de Leipzig. Desde un libro antiguo con excelentes grabados hasta unas magníficas ilustraciones, pasando por un libro infantil y unos juegos para aprender el alfabeto y el uso de las palabras.






 

miércoles, 22 de agosto de 2018

Museo de la escritura de Leipzig


Otra entrega de piezas interesantes y fotografiables del Museo de la Escritura de Leipzig. Me gusta iniciarla con este grabado que alerta sobre los peligros de la lectura.
Aún quedará pendiente una última entrega.






 

martes, 21 de agosto de 2018

Museo de la escritura de Leipzig


Viniendo de Weimar, Leipzig se nos cayó a los pies. Un circuito a recorrer muy limitado por su casco antiguo (que más tarde, por fin, apreciamos), pagar la novatada de los niños cantores de la iglesia de Bach pero sin niños y sí una pastor recalcitrante, día nublado que acaba en lluvia,...
Pero, tras el pánico escénico de la noche, hilvanamos un plan alternativo con lo que no habíamos aún visto y se ha de decir que al día siguiente le dimos la vuelta a la situación. Una de las causantes de este giro fue la visita a un centro impresionante, algo alejado de la antigua ciudad amurallada. Por un lado, la Biblioteca Federal, de la que hablaré en otro momento. Por otro, el Museo de la Escritura.
Desde fuera e incluso acercándote un poco ya en el interior, no pagarías ni un céntimo por ver el llamado Museo de la Escritura: En un edificio acristalado muy moderno, unas vitrinas sinuosas que contienen algún objeto y varios libros. La primera impresión es que debe tratarse de una de esas exposiciones institucionales, con poca gracia, para salvar el expediente. Pero luego vas viendo una a una las piezas expuestas, muy bien seleccionadas, y sales maravillado.
Empecemos hoy con alguna de las ediciones populares de finales del XIX y del siglo XX incluidas, que pueden resultar más vistosas y otro día continuamos





 

Maestrazgo arafonés (fotos de Pere Montaner)

Una amistad que busca una salida a esta impresionante finca. ¿Alguien se anima?





 

miércoles, 15 de agosto de 2018

Museum fur Sachsische Volkskunst mit Puppentheatersammlung (Dresde)

En la ciudad nueva de Dresde, al otro lado del río, hay un museo que responde al muy alemán nombre de "Museum fur Sachsische Volkskunst mit Puppentheatersammlung". Vamos, lo que sería Museo de arte popular y marionetas. Como nos sacamos un pase de esos que te abren las puertas de muchos museos que en condiciones normales no irías a ver y pasamos por ahí, entramos a curiosear. Como decía la Michelín: "Mérite le détour".
Atesora, en sus varias plantas, desde muebles antiguos con dibujos hasta muñecos de madera representando diversas historias populares. Salimos silbando (y eso que yo no sé) de contentos.
Hoy unas pocas fotos de los muebles pintados y otro día unas cuantas más de juguetes y figuras.







 

martes, 14 de agosto de 2018

Mataró


No parece tratarse del trazo de una obra de arte actual, sino del resultado de lo que yo apuntaría a que fue un tonto tropiezo. Me di de bruces con la obra seriamente accidentada en el portal de una casa del Camí Ral, en Mataró. 

lunes, 13 de agosto de 2018

Diseño industrial de la DDR en la Zeitgeschichtliches Forum de Leipzig

Hasta el 14 de octubre está abierta en el Zeitgeschichtliches Forum de Leipzig una exposición que me pareció oportuna, simpática y muy agradable. Recorre el camino del diseño industrial en la DDR. Visto con un poco de perspectiva histórica como la que tenemos ahora, resulta, en muchos aspectos, enternecedora. Unas pocas fotos:








 

Rothesay (Isla de Bute)