Creo que ha llegado ya el momento de decirlo. Tengo entendido que desde hace unos años, debido al principio ese de supuesta libertad religiosa, las Fuerzas Armadas no pueden desfilar en actos religiosos.
Pues llega el final de la procesión del Corpus de Valencia y, tras una avalancha de miembros de la curia -incienso va, incienso viene-, llega el momento de la gran protagonista, la Custodia, pero protegida por una especie de uniformados geos de lo más marcial y ostentando en sus hombros unos aparatosos fusiles ametralladores de lo más moderno. No parecía tratarse de ningún disfraz…
Luego, cerrando la comitiva, tras lo que debían ser representantes del poder civil, una serie de mandos de todas las armas, vestidos de gala.
Eso yo creo que está mal, pero si me dio especial miedo fue porque la llegada de toda esa tropa fue saludada por venga aplausos de los que seguían la procesión.
La sonrisa evidente de descubrir al inocente forzudo de Sansón, a Jonás con su ballena, etc, se me desdibujó por completo de la cara, viendo que pintan bastos.











































