lunes, 30 de noviembre de 2015

Rue des Saints Pères


Siguiendo con esta especie de 'quiz' (como lo han llamado) con lugares parisinos, un lugar al que fui gracias al buen hacer de mi magnífico informante, quien me indicó por qué razones estéticas y hasta históricas debía reparar en este estanco. Es, desde luego, y aún sin saber del detalle de reclamo, una pieza magnífica. Me pareció divisar a dos señoras muy educadas atendiendo al vecindario que va a comprar un paquete de tabaco, picadura, papel de fumar o hasta una revista, en un entorno -como me avisó- intocado en varias décadas.
A su lado, un pequeño pasaje y, metiendo un poco la nariz, una modesta escalera de esas que me vuelven loco (en el buen sentido de la palabra).







Y a partir de aquí son comentarios que se hicieron a la entrada:

De Palet Palots:  Ese trozo es una maravilla, la tienda de flores entre los dos, estanco y tejidos (Lluis encantado que te acuerdes de ella), una preciosidad, sobre todo de noche, cerrada pero toda iluminada con la mercancía recogida. En el estanco es donde Gainsbourg compraba sus Gitanes y la dos señoras, te doy la razón, es un gustazo tratarlas.


Mío:  Y en frente ha salido una épicerie muy vistosa:

Mío:  Y creo que es en la misma calle donde hay una tienda -algo excesiva, en esta ocasión- de una especia de juegos de la oca con motivos históricos.


 

Candados en puentes de París


Ya retirados del Pont des Arts, aún quedan candados por las zonas sin peligro de hundimiento. Da para establecer toda una tesis sobre las majaderías a las que se apunta la gente, sobre la progresión de una moda (ahora parece que ya imparable), y quién sabe si sobre una idea feliz de un fabricante para salvar su producción y empresa.
Esa Nicole, por ejemplo, tiene cogido a su Ray de una forma ahora aún visible por curiosos desocupados. Pero ¿no se sentirá mal cuando, pasado el tiempo, ese será nada más otro candado enterrado entre la parafernalia metálica, sin vistas ni al río ni a la calle?


 

sábado, 28 de noviembre de 2015

Bouquinistes


Siempre había visto a los bouquinistes de París como un decorado de postal. Esta vez he visto que siguen siendo auténticas pequeñas librerías de viejo, mientras que en Barcelona ya los habrían reconvertido paulatinamente en puestos de venta de souvenirs.


 

Un café de París


Ésta podía haber acompañado a la entrada anterior. Junto a cada sitio significativo, un café con su nombre. Como recordaba el otro día Blanca, citando a Georges Steiner: "Si trazamos el mapa de los cafés, tendremos uno de los indicadores esenciales de la idea de Europa".
Parece que Steiner lo decía sobre todo por contraposición con Estados Unidos, cuyo equivalente más genuino sería el bar, porque me comentan que hay cafés magníficos en Buenos Aires o Calcuta. También recuerdo siempre a Enric Majó hablándome de los ya tronados cafés de El Cairo, o yo mismo recuerdo lo bien que se estaba en los tolerantes cafés de Damasco o de la ahora dolorosamente destrozada Alepo, siempre con un grupillo -sólo de hombres, eso sí- en la mesa de al lado, dándole al narguile.
Una imagen típica de principios del s.XX podría ser la de un gran café europeo repleto de gente leyendo en los periódicos sobre los acontecimientos de la guerra o discutiendo sobre la misma. Hoy algunas voces -o sin voces- se alzarán en muchas ciudades para que no sea cien años después ese el tema de los periódicos y tertulias que van quedando en los pocos viejos cafés que por aquí van quedando: Al menos, que esa guerra NO se haga EN MI NOMBRE, por favor.

 

École des Beaux Arts

En la capilla, por todos lados copias de las obras más famosas.


Me recomendaron pasar por l'École des Beaux-Arts, "en la que siempre hay alguna Expo que vale la pena". Más que sus exposiciones, aprecié lo sorprendente del recinto, en el que cabe un poco de todo, y te hace olvidar que te encuentras en el centro de París.



No lo puedo evitar. Me gustan mucho los pasamanos de este tipo de escalera...

Quise combinar ese atractivo primer plano con el luminoso del final. Sin nosotros saberlo, se estaba preparando una fiesta nacional, la del 11 de noviembre.

Es y ha sido un centro estudiantil...




Creo que fue el que se lleva la mano a la cabeza quien - con razón-, me tiró su zapato al ver que estaba fotografiando..




 

Monceau (París)


El problema con el que me encontré era irresoluble. No di con una perspectiva como esta pero con el estanque al otro lado porque "La femme de l'aviateur" se rodó en el Parc des Buttes-Chaumont, y en el Parc Monceau el estanque está más centrado, y no da para cuadros como éste. En compensación, vimos un poco el barrio de Monceau, con casas con detalles como los de la otra foto. ¡Si lo llego a preparar bien busco la panadería, y quién sabe si a lo mejor hubiera dado hasta con la boulangère...


 

viernes, 27 de noviembre de 2015

Sabadell


Una enorme fábrica, de muy buena presencia, disponible en la Gran Vía de Sabadell. Tiene el cartel de Solvia, la inmobiliaria del Banco de Sabadell. Se ve en buen estado. ¿Alguien interesado? 

martes, 24 de noviembre de 2015

El rec de Igualada


Hoy he ido también pronto a mi cita en Igualada. He cruzado rápido la ciudad, para intentar ver el museo, al que el otro día llegué demasiado tarde. Puerta abierta, luces encendidas, pero el responsable me dice que hoy está cerrado, y que si lo veo abierto es porque había habido una visita de grupo concertada. Me ve negro con el horario de la oficina de turismo (¡de 19 a 21h!), hundido por ser el segundo día que me quedo sin ver el museo. Es un tío amable, y me llena de folletos e información de Igualada, y luego me dice que, ya que estoy ahí, me deja dar un vistazo. Vamos: me hace una visita guiada para mí solo. Me va informando tanto del proceso de fabricación del cuero (suelas) como de la historia local e industrial de la ciudad y, gracias a sus indicaciones, luego vuelvo al centro pasando por el Rec, el canal que suministraba el agua necesaria para las industrias de la ciudad, de las que me comenta que viven aún treinta (dando empleo a unas 800 personas). Vuelvo a ver el paisaje de la época de la revolución industrial que tanteé el otro día. Podrían poner una puerta y una taquilla en su entrada, y prometer sensaciones únicas.
Luego he cruzado el casco antiguo, haciendo fotos de alguna tienda y pasaje curiosos, y me he dirigido hacia Can Font, un vapor convertido en biblioteca en el que he pensado que podría esperar mi hora sentado y calentito. Se ve que los igualadinos no están acostumbrados al frío de su país, y habían tenido la misma idea que yo. Todas las mesas están llenas, y he tenido que subir a la segunda planta para encontrar un hueco. Me quito bufanda, abrigo y jersey, y escribo esto. Cuelgo las fotos del Rec y de la zona industrial (otro día otras), y me voy a mi cita, que igual hasta llego tarde y todo...





 

lunes, 23 de noviembre de 2015

viernes, 20 de noviembre de 2015

martes, 17 de noviembre de 2015

Igualada


Hoy he vuelto a Igualada. La primera constatación es que ha bajado la temperatura, y con un vientecillo insidioso se nota un montón. Tenía una cita a las 19,30h, pero he llegado con la suficiente antelación como para dar un buen vistazo al centro, dejando atrás el Passeig Verdaguer. Hemos empezado mal. Me he dirigido a la oficina de turismo, moderna, bien puesta, con horario amplio -hasta las 21h-,... pero cerrada. Me he aventurado entonces por lo que se veía el casco antiguo. Tiendas modernas, muy vacías, dos o tres personas yendo de un lado a otro. Un ayuntamiento patapúm, edificio de La Caixa de cuando se ponía a hacer caserones imitando no se sabe qué medieval, iglesia abierta pero en tinieblas. También, por todos lados, carteles metálicos recientes, muy bien hechos, que informan de las cosas más notables.
Llegado a una plaza, he visto un cartel que señalaba hacia un "museo", y he ido en su busca. Había un segundo, pero ahí se perdía la pista. Buscándolo he entrado en otro mundo, de finales del XIX. Naves de la revolución industrial, con autoclaves, prensas y ambiente húmedo y algo siniestro. Deben ser de las empresas del cuero que quedan, supongo.
El museo, un antiguo vapor restaurado, es el museo de la piel. Ya estaba cerrado. He vuelto al centro, y he recorrido la Rambla y alrededores. Se intuye que fue un bulevar de esos trazado con tiralíneas, sin tener en cuenta sobre qué estructura se hacía, y entonces salen de él una serie de pasajes largos y estrechos. Uno de ellos deja descubrir el Ateneu, y otras cosas.
Esto es un aperitivo. En otro momento colgaré alguna cosa específica, ya sólo parcial.





 

París


Cierto cambio en las costumbres de transporte personal...
 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Les deux Magots


Me dijeron de ir a la terraza de "Les Deux Magots", porque "es muy distraída, merece la pena para recuperar el placer de hacer voyerismo en plena calle y al aire libre" Y, obedientes, ahí nos situamos en el primer día. Nos pareció de precios estratosféricos, pero luego, habiendo transitado ya un poco por todos lados, los bajamos hasta situarlos a la altura de la primera atmósfera, confundidos con los de todos los sitios, míticos como éste o no.
Lo más curioso es que lo más caro es la taza de café, el refresco o la copa de vino, muy por encima del coste de un plato ligero para la comida. Supongo que, cansados de que la gente acuda para sentirse por un momento existencialista o componente de la Nouvelle Vague (¡cuántas secuencias hacen familiar los sofás corridos del interior, con su barrita dorada superior y espejos!), penalizan los subterfugios que deben creerse más baratos. Si quieren sentarse, que paguen el escenario, han debido decirse.




 

Rothesay (Isla de Bute)