La Inés de Jaume Plensa en el campus de la Harvard Business School (totalmente muerto en un sábado de junio) es, como la Carmela de delante del Palau de la Música en Barcelona, de esas que ordenan y crean un espacio. Aunque en una primera mirada dirías que se trata de un holograma.
domingo, 28 de agosto de 2016
sábado, 27 de agosto de 2016
Capilla de Saarinen para el MIT
Pese a no tener la suerte esa que, para mi sorpresa, se expande por todo el mundo , y no ser nada creyente, casi que me caí del caballo ante la capilla de Saarinen para el MIT. Ya me había pasado algo parecido bajando por el pasillo central de una modernísima iglesia de Ålesund, en Noruega. A medida que avanzabas por la rampa descendente, se iba imponiendo la visión del altar. En la pequeña capilla de Cambridge (Massachusetts) alcancé una sensación similar, y mi falta de fe volvió a tambalearse: avanzas por el pasillo, entras a la sala más o menos circular y una cascada de luz dirías que divina cae sobre el altar.
En junio, cuando fuimos a Chicago, pasamos unos días en Boston, y tuvimos la oportunidad de volver a ver el fenómeno. La capilla, que por fuera da la impresión de ser únicamente un austero y funcional cilindro de ladrillo, parecía cerrada. Dimos una vuelta por su entorno (hay por ahí entre otras cosas una escultura de Jaume Plensa que es pasto de turistas) y volvimos. Resulta que tocando un interruptor se abren las puertas. Hicimos una entrada que con la sensación de clandestina (aunque no fuera cierto) acentuó la impresión de estar ante algo más que satisfactorio, que colma las expectativas. Al efecto ese de la luz sobre el altar se sumó la ondulante forma interior de los muros, el aprovechamiento del estanque circundante para dar luz suave, reflejada.
Si alguien pasa por la zona, que vaya y explique si soy sólo yo, que voy camino de la mística vía arquitectura bien proyectada...
En primer plano la cubierta de un pabellón deportivo, también de Saarinen. Al fondo, el austero cilindro de ladrillo que, aparentemente, constituye la capilla.
Ya dentro, el pasillo de acceso. Me ahorro un par de fotos más del trávelling de aproximación hacia el altar.
Entrando en la capilla.
Él óculo divino deja caer una cascada de luz sobre el altar.
La ondulante pared interior de la capilla, dejando un hueco por el que entra la luz exterior, reflejada en el pequeño estanque circundante sobre el que está calzada.
El estanque que presta ese servicio, en la base de la capilla. al fondo el pabellón deportivo.
viernes, 26 de agosto de 2016
Plataformas para bicis en Chicago
La plataforma plegable y extensible que llevan los autobuses de Chicago para poder acarrear las bicicletas de sus pasajeros.
jueves, 25 de agosto de 2016
Old Town School of Folk Music (Chicago)
En Lincoln Square, la Old Town School of Folk Music, en el edificio art decò de la antigua librería pública del barrio. Un par de calles arriba, subiendo la inclinada Lincoln Avenue, un arco da paso al pequeño tramo comercial de calle, ahora en incremento su atracción foránea, gracias a un cierto ambiente francés o al menos canadiense, un par de cafés hasta con terraza, una librería-bodega, una tienda de puñetas de esas originales para regalo, un par de tiendas de modas, etc.
Bajando, dejando atrás el arco y esa manzana comercial, se pasa por una tienda de cintas VHS casettes audio y discos de vinilo de segunda mano para, antes de alcanzar el Welles Park, donde se entrenan a jugar al béisbol cantidad de niños, dar con este imponente edificio de ladrillo. Era domingo cuando pasamos por ahí, pero aún sin actividad musical, se podía entrar a curiosear la sala de audiciones, la librería,...
Es otro ejemplo de los pequeños centros que se crean en Chicago -este muy hacia el norte- alrededor de una parada de metro.
La fachada
Puerta de acceso, con los detalles de la antigua biblioteca pública.
El teatro de audiciones, una sorpresa.
La puerta de acceso al edificio desde el interior
Zoom.
Junto a la librería de música.
La sala de audiciones desde el escenario.
martes, 23 de agosto de 2016
Milwaukee Av (Chicago)
Por encima de Milwaukee Av (al fondo estaría el barrio ahora de moda de Wicker Park), que es una de las raras calles de Chicago que va en diagonal, escapándose de estar orientada de norte a sur o de este a oeste, cruza este puente que invita a subir a curiosear.
Por encima de Milwaukee Av (al fondo estaría el barrio ahora de moda de Wicker Park), que es una de las raras calles de Chicago que va en diagonal, escapándose de estar orientada de norte a sur o de este a oeste, cruza este puente que invita a subir a curiosear.
Plano de situación
Orientador, junto a una de las escaleras de acceso desde Milwaukee Av.
El puente ya arriba del Bloomingsdale Trai
Desde el puente. Un tren de la Blue Line se dispone a cruzar por encima. Al fondo se ve la Willis (antes Sears) Tower.
Pasto de ciclistas y gente corriendo
Una banda blanda que han colocado por algún tramo. Todo son detalles para con el que va por ahí a hacer salud de esta forma tan bestia.
domingo, 21 de agosto de 2016
Chicago
Ahora que estamos aún en tiempo de playas, una de las playas más céntricas de Chicago, de hace un par de meses. Se accede a ella desde la desembocadura de Oak Street (en el barrio más chic, lleno de tiendas y restaurantes de moda) en Michigan. Pero, como se debe franquear el Lake Shore Drive, una auténtica autovía que hace las veces de inhóspita barrera, debes utilizar un bochornoso túnel peatonal, de esos que se inundan en cuanto llueve. A la que estás al otro lado, y sales de la ratonera, te encuentras con una pista en la que resultas arrollado por algún chicaguense, siempre dispuesto a machacarse el cuerpo impulsando con fuerza una bicicleta o un patín, o bien corriendo como una locomotora.
Levanten la barbilla sin miedo todos los del Maresme que se avergonzaban de cómo debían acceder a las playas, saltando la barrera de la Nacional II y el tren.
Oak Street creo que es la perpendicular del fondo, pero la foto puede dar una idea sobre el barrio...
El único y bochornoso acceso directo (tras un par de semáforos, cociendo esta rampa en diagonal) a la playa de Oak Street. Al fondo se ven los coches de la N. Lake Shore Drive en un atasco.
Con algún charquito para hacer más ameno el trayecto.
Voilà!
Detrás de las cercas, las rampas y escaleras del acceso peatonal.
No pude fotografiar a ninguno de esos energúmenos que se machacan el cuerpo corriendo o yendo en bici, por eso de su poco tiempo de exposición.
Y de regreso al acogedor túnel. Al fondo, una primera línea de habitáculos muy caros, pero con un ruido ensordecedor. Detrás suyo, la exclusiva zona residencial de Astor Street, con viviendas de poca altura: La Gold Coast.
Y esto ya es el inicio de la parte comercial (tiendas standard, sin ningún interés) de la Michigan Avenue, siempre atascada. Le han puesto el cursi nombre de "La milla de oro". Con este nombre ya puedes suponer lo que te espera: huir.
miércoles, 17 de agosto de 2016
Empty Bottle del Ukrainian Village, Chicago.
El Empty Bottle del Ukrainian Village, Chicago. Por las noches, actuaciones que se pagan bien. Cada tarde, a un precio mínimo, un grupo de música -y en esta ocasión fue muy bueno- toca para los parroquianos que, cuando la pieza se presta, dejan su cerveza en una repisa y arrancan a bailar.
En una esquina de la N. Western Avenue del barrio ukraniano.
Cash only.
Calentando motores. Obsérvese lo heterogéneo de las edades de los componentes de la banda
La cosa se va animando.
Y se anima del todo.
La entrada del local.
lunes, 15 de agosto de 2016
Oak Park
Dejo ya de poner fotos de casas de Wright en Oak Park, y me despido de la localidad poniendo una del Lake Theater, en Lake Street, su calle central, que acapara todos sus comercios. Creía que ya no ejercía de cine, pero veo por internet que sí, tras fragmentarse la enorme sala en varias, reduciendo su pantalla panorámica, pero reaprovechando parte de sus elementos. Una foto aquí:
Casa y estudio de Frank Lloyd Wright en Oak Park
Por mi estúpida tacañería (me negué a añadir los cinco dólares adicionales que solicitaban a la cuenta de las entradas) me quedé sin poder sacar fotografías durante la visita guiada por los interiores de la casa y el estudio de Frank Lloyd Wright en Oak Park. Me dije que ya compraría alguna postal en condiciones luego, en la nutrida tienda y, como suele pasar, resultó no haber ninguna que reflejara los detalles que quería recordar, sólo pudiendo comprar las dos vistas generales de la sala de juegos que cuelgo. Y es que, si es sumamente interesante la visita guiada, y conviene no racanear y saltársela (no hay otra manera de poder ver los interiores, por otra parte), es porque te hacen fijar y explican todos los detalles empleados en sus sucesivos diseños por Wright. Y por lo que he ido viendo, la arquitectura de Wright es una arquitectura de detalles, de soluciones imaginativas a problemas concretos.
Ahora ya no recuerdo bien (estuvimos ahí en mayo), pero al margen de lo que cuento en los pies de fotos, en cada sala recogías una información que te hacía valorar mucho más lo que estabas viendo: cómo preservaba su vida privada de las posibles miradas exteriores, cómo lograr sensaciones de amplitud y luz en lugares recónditos, las transiciones entre espacios, los sorprendentes materiales, los juegos con los ritmos de los elementos,..
La amplia y luminosa sala de juegos para los niños, en un extremo del piso superior de la casa.
El contraplano de la postal anterior muestra, por un lado, el atrio desde el que se podía vigilar las evoluciones de los niños -en un espacio abierto, sin obstáculos peligrosos para ellos-, pero sobre todo también ese piano (¡de cola!) incrustado ahí. Para lograr su máxima sonoridad, como el espacio no permitía abrir su tapa, la dejó abierta del todo, para que las notas se expandieran por la bóveda de la habitación. Lo más divertido es que luego bajamos por una escalera de servicio que hay a la izquierda de ese pasillo que se ve al fondo, y ves en él, como techo, los bajos del piano. El piano estaba ya en los planos constructivos...
Entre las cosas sorprendentes y divertidas oídas en la visita está el que, como la casa -y este estudio construido después- la hizo para él, buscó soluciones de abaratamiento que no buscaba en sus proyectos para otros. Estas figuras están hechas de materiales nada nobles, compradas de elaboraciones en serie.
Estas molduras también son seriadas y de materiales muy pobretones. Esta pequeña puerta, en un retranqueo no visible mirando la fachada principal es una de las dos entradas principales de la casa.
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Anoche colgué por aquí una foto de los años 50 de este mismo espacio. Pocas horas antes había hecho yo mismo esta foto del mismo escenario. ...
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Creía que era una foto de los años 30, pero me han asegurado que correspondía ya a los 50, porque fue entonces cuando subió un segundo piso ...






















































