Hay casas (y cosas) que obsesionan, y te roban la mirada cada vez que pasas por su lado. Ésta, que no es que sea un dechado de virtudes, ejerce en mí ese poder. Esos voladizos en cada planta, con sus formas sinuosas, sin que entienda demasiado bien su cometido, me tienen frito. Me paro, miro, cambio de perspectiva, buscando un ángulo para una foto imposible...

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