miércoles, 27 de julio de 2016

Gualta

Me temo que a lo peor mi documentalista, José Luis Revuelta Ibañez, está ya en vacaciones, y entonces nos quedaremos in albis sobre a qué se dedica la empresa propietaria o al menos inquilina de esta nave de Gualta. Aunque la palmera pasó a mejor vida víctima del temible picudo rojo y la fachada está hecha unos zorros que da pistas falsas (la botella sobreimpresionada al nombre es sólo un desconchado), parece en actividad: Su puerta, jardincillo y cerca están impecables.




 

lunes, 25 de julio de 2016

Gualta

Sobre las 21,30h del sábado los vecinos de Gualta se encaminaban hacia la plaza, para acudir a la cena de fiesta mayor con animación sonora de un pequeño grupo musical. Se llevaban su propia comida recordando tiempos mejores, cuando el ticket, además de la reserva de espacio en la mesa, daba derecho a disfrutar de los productos de una buena barbacoa. Ahora lo único ofrecido colectivamente será el "cremat", a degustar durante el baile final.
En una casa vecina a la plaza habían sacado a la calle e instalado su propia mesa, y ya estaban comiendo desde primera hora la familia entera. Y un poco más allá las familias marroquíes que ocupan las casas de lado y lado del Carrer Major habían sacado fuera síllas desde las que hablaban atropelladamente entre sí mientras veían cruzar a los comensales que se dirigían a la plaza y sus niñas jugaban y correteaban vestidas con sus mejores galas. No me atreví a hacer la correspondiente foto de la niña de la bonita xilaba marrón, que lucía, traviesa y despreocupada, una hermosa sonrisa contínua.












 

domingo, 24 de julio de 2016

Llabià

Para acabar con las fotos del pueblo de l'Empordà que empecé a colgar anoche: La calleja que rodea la iglesia y una lápida de nicho en su pequeño cementerio.



 

Llabià


En el mismo sitio de l'Empordà, y casi a la misma hora, husmeando a través de la valla, una antigua masía, ahora en condiciones...
 

viernes, 22 de julio de 2016

domingo, 10 de julio de 2016

El Port de L'Escala


Ya casi están acabadas las obras del antiguo Port de L'Escala. La gente se pone en las dispersas sillas de las gradas para ver cómo se oculta el sol. Quizás en invierno la imagen recuerde más al cuadro de Hooper. El primer día vi la foto y noté la concordancia con el cuadro (en el que la gente siempre me han dado un poco la impresión de alienígenas), pero una pareja de las sillas inmediatas se dieron cuenta de mi presencia, y no me atreví a hacer descaradamente el clic. Al día siguiente, de más lejos, aunque no acababa de ser lo mismo, hice rápido ésta. Espero que alguien saque pronto y bien la foto, sin haber apalabrado la pose.


 

viernes, 8 de julio de 2016

Cervère

Signos, señales y pinturas pescados el otro día por Cerbère, más allá del fuera de serie Hotel Belvedere Le Rayon Vert.







 

L'Escala - Port d'en Perris


Tiene sus cosas buenas. Aquí aislados, sin "vida social", se puede leer bastante, incluso repescar los DVD mínimamente interesantes de entre lo no previamente visto de su (muy mal seleccionada en este sentido) biblioteca pública. Pero también es mejor cortar a tiempo: el calor va a más, y por las tardes por su culpa ni se puede pasear, mientras que en casa es muy difícil de combatir; también aumentarán irremisiblemente los visitantes, hasta dejar el ambiente irrespirable. Como cantaba, diciendo a Neruda, Paco Ibáñez: "¡Es la hora de partir, oh abandonado!"
En la foto, el Port d'en Perris ayer, anocheciendo.

 

jueves, 7 de julio de 2016

Hotel Belvedere de Cervère

La casa y, al fondo, la proa del Hotel Belvedere du Rayon Vert.

Es, desde el tren, una aparición.

Esa proa es, de hecho, un balcón escalera.

Un buen pedrís 

Desde el puente trasero

Se debe visitar, supongo, proa y popa, que es lo restaurado.

Cruzado el puente.

La hjustificación del nombre de Belvedere.


Tout à fait amenazante...
 

miércoles, 6 de julio de 2016

FronteraPorbou/Cerbère.

"¡Como el Checkpoint Charlie!", ha exclamado Teresa. Esa sería la visión festiva, porque ese es ahora un lugar turístico retro de Berlín, pero caben otras miradas. Hilario J. Rodríguez ha colgado estos días unas cuántas fotos de una frontera de Costa Rica. Lo mínimo que se puede decir de ellas es que no son nada tranquilizantes. Como no sea la de El Vaticano (y aún, que los guardias suizos gastan unas formas que ya ya...) no hay frontera que no me ofrezca un respeto, si no me da directamente miedo. Aunque esté medió destartalada como ésta, la de Porbou/Cerbère.

Pongo primero esta foto porque la señal -"Ralentir, Police"- que se ve guardada en el interior era la primera que salía al paso del viajero. En castellano, claro, si venías del sur...

Tras las varias señales ésta era la visión general de lo que te encontrabas: pabellón de la policía española -"¡pasaportes! ¿Algo que declarar?" Y una mirada a todos los pasajeros que hundía a más de uno-, respiro y pabellón de la policía francesa. Si la cosa se complicaba o simplemente -en los últimos tiempos- se buscaba algún souvenir, parada y entrada en los edificios de la derecha.

En sentido contrario.

Tanto misterio, tanta presencia intimidante, y resulta que de estos elementos estaba formada la garita de la policía española. Una mísera mesa, un armario y cajones, unas pocas sillas de oficinista forradas de plástico verde (el color del Cuerpo), un botiquín, un mocho para fregar, un perchero para los abrigos, que si se desata la tramontana...

El bar y puesto de souvenirs.

Las aduanas francesas.

La vista que tenían desde ahí.




 

martes, 5 de julio de 2016

Coll dels Belitres


La mirada atrás (Portbou desde el Coll dels Belitres) y delante (tras haber pasado Cerbère) que los republicanos españoles que pasaron por aquí (otros muchos lo hicieron por Molló y Prats de Molló) en febrero de 1939 pudieron haber hecho. Un día mucho menos luminoso, y no sólo porque ayer no era invierno.


 

domingo, 3 de julio de 2016

Coll de Bentres

Coll dels Belitres. No me era familiar el nombre. Ahora, una loable instalación promovida por Memorial Democràtic recalca el nombre y lo asocia para siempre al paso en febrero de 1939 de una columna interminable de derrotados en la guerra civil, intentando ir de Portbou a Cervère.
Esta tarde me he reconfortado un poco. Unos turistas franceses han parado el coche y, viendo que veníamos de ver algo en la loma, han tomado nuestro camino. Allá arriba, además de vistas a uno y otro lado de la frontera, habrán podido ver en cuatro paneles la larga columna de refugiados (como los procedentes de Siria actualmente), los rostros con ojos hundidos a plomo de quienes no sabían qué iba a ser de sus vidas lejos de su casa, la espera y el paso de la frontera y, finalmente, la distribución por campos de refugiados de miles de personas. Una foto con todo de alambradas del campo de Argelès finaliza el recorrido. Hasta hace no mucho nada de esto era recordado. Está bien que los franceses sepan de ello. Que lo sepamos todos.











 

Rothesay (Isla de Bute)