sábado, 28 de septiembre de 2024

Etxalar

Rodea a la Iglesia de Etxalar, una de las Cinco Villas, un cementerio ajardinado. En él, numerosas estelas funerarias, que le dan un aire celta. Dicen que parecen representar personas semienterradas, con la tierra hasta el cuello.






Desde la iglesia, el núcleo de actividad del pueblo.


 

jueves, 26 de septiembre de 2024

Jaureguizar - Arroiz

En Arraoiz, Jaureguizar, ahora separada por la carretera de la población, una torre, muy antigua, con su parte superior de madera. También otra gran casa aislada, junto al río y una antigua subiendo del barrio junto a la antigua carretera (también con alguna casona) hacia la iglesia, esta última casa declarada patrimonio artístico y en espera de restauración, acelerando su ruina.
Detrás de la iglesia, aunque ahora algo desfigurado, un campo de un raro juego de pelota muy antiguo, el laxoa o juego de guante (instrumento muy parecido al utilizado en la cuenta punta).


Desde la antigua carretera, Jaureguizar.

Zoom.

Ya cerca, desde la verja.

Otra casona aislada, junto al río.

Casa de veraneo, en la parte baja del pueblo, junto a la antigua carretera.


Desde Jaureguizar, el barrio De la Iglesia.

La casa partrimonio, casi en ruinas.

Desde otra perspectiva.



 

miércoles, 25 de septiembre de 2024

Batzán

Pues a caminar por una carreterita que va de Arizkun a Erratzu

La Iglesia de Arizkun, con su galeria portalada.

Emprendriendo el camino.





Un tractor iba dejando caer desde su remolque, en todo su recorrido, buena parte del abono recogido.

Llegando a Erratzu, que resulta ser un pueblo con, además de su iglesia con claustro (ahora cerrado por obras), numerosas terrazas de bares.



A la vuelta a Arizkun. A la derecha la iglesia, y a la izquierda el enorme convento de las Clarisas.
 

martes, 24 de septiembre de 2024

Urdax/Udazubi,

Y aquí está el núcleo de Urdax/Udazubi, formado alrededor del monasterio, èste quemado por los revolucionarios franceses al final del XVIII.

El monasterio. Hace 25 años tenia zonas con la mayor población de murciélagos que he contemplado en mi vida. Ahora, bastante restaurado lo usa una artista para exhibir sus cosas, están restaurando los edificios del fondo, etc.



El bar del pueblo.


 

lunes, 23 de septiembre de 2024

Irigoienea


Veinticinco años, que se dice pronto. Fue Esmeralda quien me dijo que había estado en un hotel rural de la Navarra más vasca, del que había regresado entusiasmada. Y ahí acudimos la familia entera a pasar una semana hace ya ese tiempo.
Irigoienea había sido la casona de los carabineros de la cercana frontera. Abandonada, medio en ruinas, le echó el ojo un joven empleado de banca de la zona -José Miguel- y su mujer Milagros, enfermera, para convertirla en el instrumento principal de su profundo cambio de vida.
Fuimos entonces, poco después de su apertura, con nuestras hijas. Su hija, más pequeña que las nuestras, se encariñó con un simpático y agradecido perro vagabundo que estuvo por ahí durante nuestra estancia. Cuando nos despedimos, les felicitamos por el aumento de la familia en un miembro más (el perro), pero él nos respondió que, pese a que dolería mucho a su hija, no se podían quedar con él: habría alterado el férreo plan económico que tenían trazado para poder vivir de otra manera, tras endeudarse e ir avanzando poco a poco.
Por las mañanas, al acudir al desayuno, servido en la terraza, se oía música gregoriana. Oí a otra cliente acudir a desayunar con muestras de satisfacción en su rostro. Le comunicó a José Manuel su extrañeza de que continuara habiendo monjes activos en el cercano monasterio. Él le tuvo que decir que el monasterio estaba despoblado desde la desamortización y que el canto con el que se había despertado procedía de discos que solía poner…
Tras nuestra estancia, comentamos el descubrimiento a todo nuestro alrededor. Mi hermana me dice haber tomado como base de vacaciones Irigoienea en dos ocasiones. O fueron, por ejemplo, innumerables los de nuestra empresa que pasaron por ahí, y a su vez expandieron la noticia.
Hemos regresado este mes de septiembre. Hace unos años cambió de manos la propiedad. Ahora la lleva un matrimonio internacional, que ha efectuado una serie de intervenciones, con vías de mejorar la rentabilidad, ofreciendo un servicio más profesional, pero la esencia sigue siendo la misma.
Michel, nuevo propietario, ha escarbado en diversos archivos y en el registro de la propiedad y ha escrito un folleto con la historia de Irigoienea, que puede consultarse mientras descansas en su salón. La casa se remonta al siglo XVIII y aunque creía que había sido la casa de carabineros durante la República, resulta que fue de la Guardia Civil. Nada que ver su experiencia, claro, con lo que se disfruta ahora.




El terreno del hotel rural llega hasta el río, a donde se puede bajar por un camino con unos bancos para tomar el fresco oyendo el rugir del agua circulando. Me dicen que en la canícula se llegan a meter en sus aguas.
 

domingo, 22 de septiembre de 2024

Restaurante Urbia (Urdax/Urdazubi)

He hablado ya de la Donamariako Benta, pero si quedé sorprendido del todo con lo que creo, después de probarlo, que debe ser ahora el mejor restaurante del Valle del Baztán, es con este Urbia, que está en Urdax/Urdazubi.
Casi ni se encuentra por internet, porque lleva, al menos con este nombre, muy poco tiempo, cierra varios días al mediodía y sólo lo pudimos probar la única noche que tenía abierto, la del sábado.
Es caro, pero hay que tener en cuenta que hacen unos platos especiales, que no encuentras en ningún otro sitio. Al menos así recuerdo las espectaculares lechezuelas que me comí.






 

jueves, 19 de septiembre de 2024

Catedral de Bayona

Bayona no tenía ningún prestigio. Su centro antiguo, sucio y descuidado, no gozaba de mucha fama, que digamos, y aún es el día que, cuando preguntas qué ver por esta zona de Francia, te desaconsejen perder tiempo visitándola y te impulsan a ir a otros sitios.
Ni qué decir que hoy en día ese consejo es un mayúsculo error. Dentro de pocos años ya habrá caído en la categoría de parque temático para turistas, pero su aislamiento le ha permitido mantener un conjunto muy equilibrado y de interés, y está ahora en su punto perfecto: el ayuntamiento ha ordenado los accesos, ajardinado alguna arteria principal, y se han restaurado la mayoría de las casas que constituyen la ciudad que estaba dentro de murallas. Tiene buenas librerías una calle llena de tiendas que venden chocolate (del de verdad) y otras que miran los turistas, pero aún no son de souvenirs.
Pero por ahora cuelgo fotos de la catedral y de su claustro, que estos si mantuvieron su nombre.








 

Donamariako Benta


Hace 25 años era su madre quien estaba al cargo del restaurante y “nosotras ya estábamos por ahí, pero no mandábamos mucho”. Ahora son las dos hermanas de la foto las que, todo sonrisas y eficiencia, llevan Donamariako Benta, el restaurante del Valle del Batzán que entonces nos dejó un magnífico recuerdo… y ahora lo ha renovado.
Una comida en un restaurante familiar de la calidad de éste en Cataluña costaría el doble. Y venden una jalea de tomate, elaboración propia, buenísima.






 

Rothesay (Isla de Bute)