Vivir del recuerdo. Una secuencia con fotos que hice del mismo edificio (de tres edificios adosados, en realidad) de Fortanete, en el Maestrazgo. Para contentar a los amantes de los gatos, la última de ellas deja ver bastante bien a uno observador y pensativo, quizás algo temeroso.
viernes, 30 de octubre de 2020
lunes, 26 de octubre de 2020
Fortanete
La sorpresa grande fue ver la consistencia de Fortanete. Está en la carretera A-226, que une el Maestrazgo con Teruel y eso tradicionalmente a lo mejor le dio algún empaque. Lo que digo no tiene demasiada base, porque sus casas nobles vienen de mucho más atrás que las carreteras, pero quizás sí que el puente del que ya hablé por aquí lo sitúen por las antiguas rutas.
A parte del puente medieval y chopera que conserva en sus afueras, tiene -como casi todos los pueblos de por aquí, un conjunto monumental de impresión, compuesto de Iglesia y Ayuntamiento con soportales. Pero es que, además, lo variado de su red de calles y plazas, el aspecto de los caserones que te vas encontrando en cada recodo, te dejan en la cabeza la idea de que se trata de un pueblo mucho más importante que lo que sus aproximadamente 200 habitantes dejarían entender.
Hoy colgaré sólo imágenes del conjunto monumental, dejando para otros días cosas sueltas que también llaman poderosamente la atención.
Estas casas singulares, que espero no desaparezcan, por una idea de esas peregrinas de dar más visibilidad al conjunto monumental, dejan entrever que detrás suyo se encuentra el centro histórico de la población.
En la aproximación desde la parte más alta, donde dejamos el coche, la llamada de atención De la torre de la Iglesia.
A la izquierda la entrada a la iglesia, a la derecha al Ayuntamiento.
Poca broma en los soportales, que la autoridad está vigilante.
Las puertas de la sala del concejo -no sé si por un descuido- estaban abiertas y podemos verla por dentro, cosa que no pudo ser en pueblos de la zona que tienen otra más nombrada.
Yendo hacia el puente.
sábado, 24 de octubre de 2020
Can Buxeres (L'Hospitalet de Llobregat)
El acceso arbolado, por el jardín de la finca, a la “casa pairal” del s. XVIII.
La verja y fachada, ya renovada en el s. XX.
No tengo la mano del editor de La Charca Literaria para dar con imágenes atractivas del medio en el que se desenvuelven los miembros de esa pandilla que, no contentos con sacar cada día laborable un par de artículos (o poesías, o relatos, o...) por este mundo virtual, han decidido pasar a sobrepoblar el mundo de la edición impresa, sacando un señor libro con textos seleccionados de buena parte de ellos.
Bueno: pues que me dicen que ya quedan únicamente cuatro días para que quien quiera hacerse con el libro en cuestión pueda reservarlo participando en la campaña, escogiendo uno de los posibles canales de mecenazgo que indica este enlace:
También me dicen y yo transmito que, si alguien no se siente cómodo con estos modernos medios, puede hacer su aportación a lo bestia, en un algo más tradicional way, mediante una transferencia a cuenta corriente de la que le informaría si me lo dice por privado.
A la izquierda, la torre que fue de un molino de viento para elevar el agua de un pozo.
El templete cubierto de mosaicos.
Y las casas amenazantes por el fondo. Si hacemos el contraplano, situándonos en ellas, qué suerte la suya: con vistas a un magnífico parque, que debe hacer casi de inesperado jardín comunal.
La casa de los masoveros.
La casa de los masoveros. Su perfil. Yo me encontraba en el camino que la separa de la casa solariega.
Casa solariega que presenta este aspecto por detrás.
Los arcos actuales se prolongan por todo el flanco derecho de la casa.
jueves, 22 de octubre de 2020
La Iglesuela del Cid
Como puede verse por esta entrada hacia el meollo de la población, poca broma...
La Iglesuela del Cid, pese a encontrar cerrada Casa Amada, donde me explicaron que te sirven comidas de esas de cuchara de las que te tienen que retirar con un puente-grúa, y vacía su calle mayor (bueno, la que recorre su parte oriental como si fuera su espina dorsal), nos dio la impresión de ser un pueblo con cierta vida, bastante más que otros de la zona del Maestrazgo aragonés.
Por de pronto, estaban abiertos su supermercado (en el trozo de carretera que pasa por el pueblo) y su oficina de turismo, lo que había que aprovechar. En ésta, al cargo de un chico muy agradable que nos explicó todo lo que le quisimos preguntar, nos dieron el típico plano de la localidad que tiene marcados los elementos más destacables, unidos por un recorrido que nos dispusimos a hacer sin demora.
La que digo calle mayor, solitaria.
Es zona de uso de la piedra para montar con ella barracas de viña y muchas vallas de piedra seca, como ésta que protege uno de los huertecillos del barranco de la localidad, que bordea la antigua muralla.
En la oficina de turismo, un mínimo museo enternecedor, con piezas rescatadas antes de ser tiradas, como el proyector de 16mm de un pequeño cine-club parroquial o los catálogos (de San Pablo Films, luego Sampablo Films) de los que se suministraba de películas.
viernes, 16 de octubre de 2020
Ares del Maestre.
Esta semana pasaron por la tele un documental enfocado en los bombardeos que durante la guerra civil tuvieron lugar, causando importantes destrozos y vidas humanas, en tres pueblos de la provincia de Castellón, sin ningún aparente objetivo militar que los justificase. Uno de ellos era Ares del Maestre.
La investigación llevada a cabo por un historiador de la zona confirmaba que los bombardeos, sin plan oficial previamente establecido, fueron efectuados por una escuadrilla de una base secreta cercana. Los aviones utilizados fueron los luego famosos Stuka, entonces en fase experimental. Salían de la base con destino uno de los pueblos, se dejaban caer en picado apuntando a la iglesia como punto bien visible y dejaban caer la bomba que llevaban.
Las bombas no impactaron en la iglesia ni en el ayuntamiento, un edificio con unos arcos góticos muy potentes, pero derribaron varias casas de su alrededor. Con entrenamientos como éste, los jóvenes alemanes lograron la perfección que lograron poco después en Polonia.
Esa provocada por los bombardeos debe ser la mayor alteración del caserío, volcado en una pendiente, junto a un enorme risco, con vistas a un impresionante barranco, lleno de bancales hoy en día en su mayor parte abandonados. Esa y las pasarelas que rodean al risco, que han tenido el acierto de dibujar y pertrechar con elementos actuales, y no haciéndolo pasar por un paseo romántico.
La plancha que cubren y protegen las puertas por esta zona y el friso de cerámica del balcón, ídem.
El rodeo del risco.
La iglesia, desde un arco del ayuntamiento.
La poderosa imagen del ayuntamiento, con sus soportales.
miércoles, 14 de octubre de 2020
Mirambel
Que me quedaba una entrada con fotos sueltas de Mirambel con cosas que me llamaron la atención, dije. Por aquí vienen.
La primera está en la calle principal, esa tan ancha, con casas restauradas recientemente y no sé cómo ha hecho para ello, pero ha conservado el revoque de su fachada. A lo mejor el balcón florido corresponde a un piso turístico, pero echando una ojeada general de la casa, ésta, en su modestia (aunque el umbral y balcón nos digan que no tanto) es la que me alegró y valió por todas las demás.
Luego el rótulo de la antigua escuela (hay una nueva más arriba, pero parecía también cerrada) que aún se distingue, la gracia de un balcón en ángulo de madera y los coquetones balcones de hierro colocados posteriores entre a la fachada vecina.
De la plaza donde está el palacio Aliaga sale una calle que me temo tiene todas sus casas en ruinas. Hice fotos de la primera, con detalle de sus balcones.
Por último, en el arrabal, detalle de cómo protegen la uva de la parra de los pájaros hambrientos.
martes, 13 de octubre de 2020
Mirambel
Hablé de la desilusión que nos produjo la visita de Mirambel, que una mañana de día laboral de la era del coronavirus vimos prácticamente desierto. Era una desilusión por un excesivo -a mi entender- afán de ordenación, restauración y limpieza, dejándolo todo de un estilo impoluto, que parece es lo que atrae a los turistas. Unos turistas que por otra parte, al menos en la mañana de la que hablo, brillaban por su ausencia. Menos mal, porque así nos ahorramos ver más gente de los dos o tres grupillos con los que nos cruzamos, mirando a un lado y otro, buscando dónde meterse: ni un bar, ni un restaurante, ni la iglesia, ni la oficina de turismo, abiertos.
Que nos desilusionara esa sensación de decorado y la casi completa falta de vida no quiere decir que no viéramos en el pueblo cosas que nos gustaran. Desde su estructura, posición, pasando por sus impresionantes monumentos, con toques de delicadeza como la del Portal de las Monjas, Mirambel impresiona, aunque asuste su próximo destino como parque temático.
He decidido hacer dos entradas (al margen de las que ya hice en su momento) con fotos del pueblo. Hoy las que hice a esos sitios imprescindibles, que aparecen en todas las guías del lugar. Otro día, algún que otro detalle con el que me encontré por ahí, llamándome la atención.
Comentarios en los pies de foto.
Si se pudo ver el horno histórico, porque la tienda, regentada por una chica que vive -creo que dijo, o quizás de ahí se traía el pan- en Bordón, si estaba abierta. Lo único.
Junto a las murallas, en el barranco que desemboca en el rio Cantavieja, una zona de lavaderos y no sé qué más restaurados, como la ermita con pórtico de más allá.
Como se ve, en venta. Una casa con posibilidades, que dicen los anuncios inmobiliarios.
No es la única en la plaza...
Hice la foto a las celosías, pero la pongo aquí para sembrar cizaña con las normas y reglamentos que suelen haberse establecido en estos sitios. ¿Por qué debe quedar, tras la restauración -o incluso cuando se trata de obra nueva-, la fachada con la piedra vista? Otras casas -ahora casi en ruinas- atestiguan que no era ése el acabado final, sino que las fachadas siempre iban encaladas o con una capa protectora. Ésta misma, la imagino con una aunque sea modesta cubierta blanca …
domingo, 11 de octubre de 2020
Forcall
Pere Montaner señalaba que, con la de menciones que hacía en la anterior entrada sobre Forcall (en la que sólo puse fotos de su ayuntamiento), me dejaba en el tintero a su imponente iglesia.
Paseando por el pueblo, fuimos hasta la iglesia, pero como nos pasó en toda la zona, supongo que por las medidas contra el coronavirus, estaba cerrada a cal y canto.
La ruina amenaza, no obstante, como desgraciadamente también es corriente por toda la región, buena parte del caserío. Véase ese triste “Se vende” burdamente pintado en el balcón de la casa de la segunda imagen, una casa que tiene un nada despreciable portal y en cuyo balcón, además de un curioso dibujo bajo los barrotes, se distingue ese friso que en Morella se veía -aquí también podría haber sido el caso- cubierto con cerámica.
Por último, en las dos últimas imágenes, el caserón también con visos de abandono que más me impresionó. Viejos alerones y balcón de madera, fachada lateral con un contrafuerte, que casi hace aparecer la casona como fortificada.
viernes, 9 de octubre de 2020
Forcall
Pues el siguiente sitio del garbeo por el Maestrazgo, Forcall. De hecho es el último pueblo del Maestrat valenciano. Un pueblo de esos en los que se nota la forma compacta del casco antiguo, con los ríos, la carretera y un bloque de vistosas casas conteniéndolo.
En él, lo más significativo, su alargada y grande Plaza Mayor y, en un extremo de la misma, el Ayuntamiento, con su curiosa doble escalera, reloj, campana y, en su planta baja, el Mesón de la Vila.
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