Dalt la Vila, en Badalona, decíamos. Espero que Anna Babra, que se ha prestado, nos ilustre un poco sobre la historia del barrio, porque yo, al margen de que ahí estuvo el Baetulo romano (del que quedan restos no sólo en el subsuelo del Museo, sino también en algún solar de la colina) y de lo que dije el otro día de que es el núcleo histórico de la ciudad y que es un milagroso reducto de tranquilidad rural entre antigua carretera y autopista, poco más sabría decir. A ver si puede aportar alguna información sobre el abandono, los proyectos de arrasarlo, la defensa de la población y situación urbanística actual. Aparentemente da la impresión de que se haya salvado lo que queda... a base de una incipiente gentrificación.
He visto que hay esta entrada de la Wikipedia en catalán, pero se dedica principalmente a reseñar los edificios monumentales que están ya en la parte baja, tocando al centro actual urbano:
Pongo algunas fotos de calles que dan idea de cómo es ahora el barrio y marcan ese carácter rural del que hablo. En otras entradas pondré fotos que también hice a lugares más emblemáticos, como las dos plazas, la vicaria, la antigua fábrica y lo que debieron ser viviendas de sus empleados, sus pasajes y patios y alguna casa singular, pero de las de arriba.
La valla de la derecha corresponde al terreno de la antigua rectoría, o vicaria, que constituirá por sí sola otra entrada de éstas.
Un recodo de una calle ascendente.
Alguien se lució colocando tubos de extracción de humos en las casas de esta otra calle.
Mirando desde la parte superior abajo. Al fondo, la torre de la Iglesia, ya casi en contacto con la gran ciudad.
El corte que se ve al fondo de esta calle corresponde a la zanja hecha por la autopista. La calle me dijeron que continuaba, con sus casitas, al otro lado. Para comprobar si aún sobreviven habría que pasar un puente peatonal de esos aparatosos.
Casas ya reformadas. Uno puede calcular el número de cifras que debe haber aumentado su precio actualmente.
Así, a ojo de buen cubero, la casa esa vieja la sitúo, cuando menos, en el siglo XVI..
Aunque está rehecho, hace gracia ver la superficie esa antigua, irregular, junto a las fachadas y abajo la calzada y acera actual, toda bien urbanizada.
El muro del final, con esos árboles, corresponde a una de las fincas con pintada que colgué por aquí.
Ya bajando hacia la civilización, que se distingue por las medianeras de las casas de pisos erigidas. Al fondo, otra de las plazas que saldrá en otra entrada.