Viendo el entorno, no te lo esperas. Paseando en busca de lo que aún puede preservar el casco antiguo de Castellar del Vallés te encuentras con lo que parece la entrada para carruajes de un antiguo y gran hotel, o un balneario de esos a pleno rendimiento al inicio del siglo XX.
Un letrero te informa: Casa de la Vila. ¡Nos encontramos con el Ayuntamiento! El misterio lo desvela un cartelito, que adjunto. Es el pomposamente llamado “Palau Tolrà”, la que fue casa de la familia más rica del pueblo, dueña de la fábrica textil que ocupaba al mayor número de sus habitantes y que, junto al conocido poder de la Iglesia, regía buena parte de sus voluntades.
No acaba de casar con la visión actual que uno obtiene de Castellar del Vallés, pero está claro que es su edificio más rimbombante, diferente a todos los otros que puedan observarse por ahí.
La fachada del “Palau Tolrà”. Esa afición a llamar a todo lo mínimamente aparatoso “Palacio”...
La pérgola.
Y la vista de la calle mayor desde la pérgola.
La información, en la fachada.
La visión de la entrada para coches que me hizo pensar en un gran hotel, desubicado.