lunes, 28 de octubre de 2024

Valle del Baztan

Para acabar ya de colgar fotos de un viajecillo al Valle del Baztán el mes pasado, unas cuantas sueltas de aquí y de allí.

La entrada a Maya / Amaiur.

El canal de Lesaka.

Bera / Verá de Bidasoa. A la izquierda, monumento al guerrillero Fermín Leguia.

Una casa abandonada en Bera.

Escalera de Irigoienea.

Bera.

En Bera.
 

Saint Jean-de-Luz


Saint Jean-de-Luz produce, más que nada, agobio. Sobre todo yendo por esa calle comercial peatonal que alguna vez debió ser agradable.
Luego, fuera de horas, queda ver la playa (ahí fue donde vi por ver primera a una persona con un detector de metales buscando monedas o algún otro tesoro), las casas del elevado paseo junto a la playa y sus puentes de madera de entrada, un barco entrando en ese puerto interior, tan protegido…




La entrada al puerto


Para no variar, su iglesia sigue los cañones de la región. 

domingo, 27 de octubre de 2024

Bidart

Bidart me dio la impresión de ser otro sitio de esos que muere por su propio éxito.
En una carretera de la costa que es una procesión sin fin de coches, cuesta deshacerse de ellos para disfrutar de un pueblo con una plaza que concentra todo y a todos, aunque quizás lo mejor sean las vistas a la costa desde un poco más allá, subiendo un poco más el promontorio en el que se asienta.


Puedo llegar a pensar cómo estará esta plaza en temporada…





Mirada hacia el sur.


Una vez más, la iglesia, como todas las de la zona, con esos balcones de madera por todos sus muros. Aquí, al ser de costa, colgados esos ex-votos en forma de barco.
 

lunes, 21 de octubre de 2024

Bayona


Parece un barrio de veraneantes de los años 50, pero tiene una gestación muy curiosa, que ahora se está estudiando bastante.
Es este barrio de Bayona, en su momento muy aislado, pero ahora bastante integrado en la ciudad, un proyecto cooperativo de postguerra, impulsado por “Les Castors”. Según parece surgieron por las ciudades de toda Francia en plenos trabajos de reconstrucción tras la II Guerra Mundial, grupos de habitantes que aunaron sus esfuerzos formando una cooperativa para construir sus viviendas.
En este caso, como explica la ficha de patrimonio adjunta, los cooperativistas dieron por la prestación de su trabajo al arquitecto una de las casas, repartiéndose las demás -todas con un pequeño terreno para jardín- por riguroso sorteo.
Dimos un paseo por la zona. Alguna casa se ha restaurado y otras lo están haciendo ahora. Los herederos de esos “castores” (si no se habían pulido previamente su propiedad) han pasado a tener un barrio tranquilo, una forma de vida diferente a dos pasos de la ciudad, lo que actualmente supone un raro lujo.




 

sábado, 19 de octubre de 2024

Mercat negre (Sabadell)


La preparación de los Ombres Mestres en Sabadell lleva asociado un daño colateral en la economía personal y en cuanto a cese de las maniobras reductoras del perímetro estomacal, últimamente desaforado.

En compensación, también el descubrimiento de algún sitio excepcional, con platos que te hacen pensar que esto no ha de ser siempre un valle de lágrimas. 

Ainhoa


Han restringido la circulación por la calle que es el eje de Ainhoa, la misma carretera, por la que ahora pasan los coches en una única dirección con impedimentos para no llevarse a los turistas de una embestida, mientras a los que van en la otra dirección los desvían por fuera, donde han colocado también un gran aparcamiento.
Vamos, que Ainhoa se ha convertido ahora en uno de esos “pueblos más bonitos de Francia”. Casas impecables, bien pintadas, con ventanas de un color rojo impoluto. Una iglesia con interior también estilo corrala. Cafés y tiendas. Llegamos por la mañana, cuando apenas si empezaba a abrir la primera tienda, bien puesta, para acoger a los turistas, que van llegando y deben hasta congestionarlo.








 

martes, 15 de octubre de 2024

San Sebastián

Tres cosas sueltas vistas por San Sebastián en un día de visita el pasado septiembre:

Este que aparece en el umbral creo que es el dueño de la librería. Al menos a él se dirigió la dependienta para ver si sabía lo que le preguntaba.

Un edificio del ensanche de la ciudad.

La pietà de Oteiza, colgada de un anexo de la iglesia de San Vicente.
 

domingo, 13 de octubre de 2024

La librería Gil de Santander y el Premio Boixareu Ginesta

La doble página de “Tinta libre” de octubre, con el artículo de Paz Gil sobre su librería.

Me enorgullezco de ser amigo, desde hace muchos, muchos años, de Paz Gil, quien lleva con sus hermanos, heredada de su madre, la librería de referencia de Santander.
Yo, sabiendo un poco de donde salen, no le doy mucho juego a todo eso de los premios, y ella me parece que, pasada la emoción inicial, tras premios a su librería de todos los colores (un año les concedieron el premio a la mejor librería cultural de toda España) también está ya en ese estadio.
Por eso me sorprendió mucho que estuviese realmente contenta y emocionada de recibir un nuevo premio, del que yo no había oído hablar. Tan es así que hasta vino la semana pasada a Barcelona, con toda su familia, a recogerlo.
El galardón en cuestión es el Premio Boixareu Ginesta a la librería del año, que concede la Federación de Gremios de Editores de España. Me tuvo que explicar las razones de su emoción, que luego incluyó en su discurso de aceptación y en este artículo que ha escrito para la revista “Tinta Libre” de este mes de octubre. Nada tiene que ver con la relación de librerías que lo han obtenido anteriormente, aunque al ver cuáles fueron algunas de ellas, también valdría como motivo. Se ve que desde hace mucho tiempo vio que coordinaba un montón con las ideas que expresaba un personaje con un apellido que aún le cuesta un montón pronunciar, Josep María Boixareu Ginesta (supongo que las debió leer en un librito que he visto escribió y que ahora ya está descatalogado, “La lectura. El librero”), para que el futuro de las librerías estuviera bien despejado, esto es:
-“El precio fijo del libro”. Está claro que el actual milagro de las librerías de Barcelona, por ejemplo, haría tiempo que se hubiera acabado sin la obligación existente de que el precio del libro ha de ser el mismo en todas las librerías del país. De no ser así, las grandes cadenas habrían hecho el habitual ejercicio de dumping, y ¡adiós librerías independientes! Francia, como pasa también en el caso del cine, es el gran defensor de este punto, mientras que otros países europeos, como Gran Bretaña, no lo conservan, y así les va.
-“La librería como un centro de cultura que trasciende el espacio meramente comercial”. Ahora éste es también un factor asociado a toda buena librería, pero este proceder es bastante reciente. Desde que tiene un espacio adecuado para ello, la Librería Gil es un centro de actividades culturales de los más potentes de Santander. Casi cada día hay ahí una presentación de libro, una conferencia, una mesa redonda, etc. Hasta demasiadas.
-“La profesionalización del oficio a través de una formación reglada”. Entiendo lo que quiere decir Paz con esto. Para ser un buen librero no basta con ser un buen aficionado a la lectura. Se necesitan, aparte de buenos brazos para mover, abrir y cerrar cajas, ciertas dotes de gestión, contabilidad, sentido mercantil, sociología, psicología, relaciones públicas y picardía y, si no se cuenta con ello, el desastre está asegurado. Recuerdo que cada vez que veía a Paz estaba envuelta en unas dudas dramáticas sobre cómo lograr la informatización de la librería, por ejemplo, cuando no tenía ni idea de todo eso de la informática, que justo empezaba de verdad. De todas formas, eso comprendido, ya le dije que este punto, si se cumpliera -que no es el caso, y así llegan jóvenes inocentes a cumplir su sueño de poner en marcha una librería con nada más que buena voluntad, yendo generalmente raudos al fracaso- puede llevar al otro extremo, igualmente dañino: que salgan de esas escuelas -oficiales o no- aspirantes a libreros como churros, cortados por el mismo patrón, a cubrir normas y eslóganes, sin iniciativas al margen de lo estipulado, y se pierda el alma que han insuflado en sus librerías gente como la misma Paz.
Bueno, pues, resumiendo: que me enorgullezco, como dicho, de la amistad de Paz, de su premio y todo lo demás que ha conseguido a base de esfuerzos mil hasta el momento, que quién lo hubiera pensado en un buen principio. Y que le deseo que, tras digerir todas esas alabanzas desmedidas que han divulgado por todos lados las distribuidoras de noticias, pueda tranquilizar un poco su ánimo, siempre inquieto, y ya no le atormente pensar qué será de la librería a partir de que se jubile.

Cuando pusieron en la escalera que sube al piso de arriba -el bueno- de la librería este retrato de su madre que le hizo hace mucho tiempo su padre, le hice esta foto.

Otra foto que hice una vez, ya oscurecido, de la fachada de la Librería Gil, en la Plaza Pombo de Santander.

En otra ocasión llegamos el día en que Jorge Edwards iba a estar por la tarde en la librería. Por la mañana lo vimos curiosear con detalle todos los escaparates, saqué la tableta y tire, un poco tarde, esta foto.

Detalle de una parte del piso superior de la librería. Exhibe cantidad de libros de editoriales independientes.
 

sábado, 12 de octubre de 2024

San Sebastian


El peine del viento sigue siendo una tentación. En ocasiones anteriores, siempre atento al juego y formas del acero oxidado frente al horizonte y a la posibilidad de que efectivamente peinase el viento, no me había fijado en los sonidos y los golpes de aire que trasmiten, con cierta frecuencia, esos agujeros del pavimento.





 

miércoles, 9 de octubre de 2024

Sara

La iglesia de Sara y alguna pieza de su entorno.

La impresionante torre de la iglesia.


Las iglesias de esta zona, cercana a la frontera española, hemos visto que suelen tener una carpintería como ésta, que las hace aparentar una corrala.


Saliendo de la iglesia



 

Rothesay (Isla de Bute)