domingo, 11 de julio de 2021

Colungo

Por las calles y plazas de Colungo, en la provincia de Huesca. Su censo habla de 114 habitantes, lo que supone un continuo descenso desde los 747 de 1900. Sorprendentemente no se ven casas en ruinas. Alguno de sus vecinos se debió ir y ahora su vivienda se ha convertido en una casa rural, pero éstas son las mínimas.
El pavimento del núcleo es relativamente nuevo y todo se ve bien acabado, cuidado, pero sin la artificialidad que resulta en otros sitios que ya sólo sirven como objetivo de visita turística. Quizás contribuya a esa sensación que muchas casas aún mantienen en su fachada el revocado que tapa la piedra de la que están construidas, frente a lo que pasa en pueblos que imponen la piedra vista como reglamento.
A unos 25 metros de la iglesia hay una panadería que desprende un olor que alimenta durante la mañana. Fuera, en la carretera, hay un par de restaurantes. En el Mesón nos explicaron que están recuperando los antiguos senderos y los ofrecen como itinerarios para las familias que quieran darse el gusto si llegan de vacaciones.
Eso, las pinturas rupestres y los cercanos barrancos que, como todos los de la zona, atraen a gente (sobre todo franceses) en busca de alicientes deportivos, quizás haga que la población, ahora casi estabilizada, a lo mejor ascienda un poco y todo. A ver.


La calle de la iglesia, que se esconde al fondo. Luego he colgado otra foto en la que se ve.

Una puerta (que da a un barranco)

Gato, frontón y lo que me hicieron ver que era el escenario de un pequeño teatro en la plaza del actual ayuntamiento


La casa de la derecha también muestra un escudo, éste con más aspecto de ser el original.



 

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