Colungo mira a Asque como Asque mira a Colungo, saludándose entre sí mediante las siluetas de sus iglesias.
Parecería que están casi a tocarse, y que en cinco minutos te personarías en una si sales de la otra. Lo malo es que por el medio tienes que franquear (bajar y luego subir…) dos barrancos, dos, uno de ellos nada menos que a través del puente del diablo, donde dicen que el mismísimo diablo dejó grabada su huella.
La iglesia de Colungo, desde el sendero que une al pueblo con Asque, ya traspasado el primer barranco.
El puente del diablo, en el segundo barranco. Parece ser que el diablo dejó su huella en él. He revisado por todos lados y no la he visto. Quizás la taparon en la última restauración.
La iglesia de Colungo ya desde más lejos, un campo vecino a Asqués.
Santa Maria de Colunga, en Asques.
Y regresando desde Asques hacia Colungo, que se ve al fondo. Pies, pulmones y gorra, para que os quiero.





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