viernes, 16 de julio de 2021

La piscina del Hotel Voramar (L'Escala)



Las leyes se hacen, es de suponer, para solucionar problemas o encauzar su solución. Lo que pasa es que luego su puesta en práctica o bien en un extremo se pasa por el forro o bien, en el otro, se cumplen tan a rajatabla que su estricto cumplimiento ocasiona males y desgracias de categoría.
La ley de Costas nos ofrece ejemplos tanto de uno como otro extremo. Por un lado edificios y hasta urbanizaciones ilegales enteras se han legalizado impunemente y a otra cosa mariposa. Pero en cambio, por otro, piezas que podrían conservarse y ser ejemplo de la arquitectura de una época no hay forma que se amnistíen. Se tiene la conciencia tan sucia por los desmanes cometidos que se es incapaz de lidiar con arrojo con la necesaria excepción, con lo que se sale perdiendo doblemente.
Es el caso de la piscina del Voramar (1960) en tierras ganadas al mar, en L’Escala. Conservo recuerdos de haber estado, de crío, en algo cercano a su inauguración. Fue como si se hubiera materializado uno de esos sueños americanos, de película. Luego, pasado el tiempo, he ido viendo su decrepitud, más tarde su profanación con actividades que no iban en absoluto con la idea para la que fue creada, para, en los últimos años, asistir, rompiéndoseme algo dentro cada vez que pasaba por ahí, a su más retorcida y completa tortura.
Una noticia que me han enviado explica que próximamente el ayuntamiento va a tomar cartas en el asunto… y acabar de destruir la piscina.
Ya me dirás si no se podría hacerla volver a su aspecto original, iluminada por la noche como un espejismo, con (en la memoria, que puede tergiversar) su bar subterráneo con ojos de buey dando a sus aguas, sus dos playitas artificiales laterales y unos cuantos muebles exteriores veraniegos, muy modernos, hablando de unos años 60 que parecía (era una mentira, claro) que iban a llevar al paraíso.
Pero es soñar que todo tiene remedio, y no es verdad. La fatalidad se cierne y caerá sobre la piscina del Voramar. Todo volverá a circular por su normalizado cauce. Podré echar -y seguramente lo haré- un exabrupto al pasar cada vez por ahí. Una forma de amargarme más el carácter.
(Las primeras fotos, como puede leerse, son de todo colección; la última, sacada de esta noticia de Pla Diari de Girona)




 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Rothesay (Isla de Bute)