domingo, 18 de julio de 2021

Alquézar

Aspecto del pueblo -como se ve muy uniformado, debido a las reglamentaciones y vigilancia con las restauraciones. Arriba, la colegiata, que conserva tres torres del alcázar árabe.

La joya de la corona en el Somontano es Alquézar. Lo que pasa es que, para salvarlo de su desaparición (sus habitantes se iban, abandonando sus casas), se ha convertido en uno de esos “Pueblos más bonitos de España”, con lo que eso, desgraciadamente, comporta.
Tuve ocasión y la buena idea de visitarlo un día laboral (los fines de semana se ve que se hace imposible) hace un par de semanas guiado por la chica -muy viva y dinámica, oriunda de un pueblo vecino- que lleva la oficina de turismo, con lo que he podido ir atando cabos sobre su historia.
Su nombre ya denota que es de origen árabe, un alcázar situado estratégicamente en un meandro encajonado del río, sustituido después por una colegiata, su monumento más destacable.
Puesto defensivo, cultivo de almendras, olivos y comercio de la nieve lo mantuvieron hasta hace unos siglos, tras los que inició su declive.
Quizás porque trabajó en su camping, la chica de la oficina de turismo situó en su propietaria y fundadora, una francesa, la recuperación del pueblo, que llegó precisamente de la invasión de franceses para recorrer las gargantas de sus ríos, pues la zona dicen que es famosa como una de las mejores de Europa para hacer barranquismo y de ella ver el negocio y crear un camping para acogerlos, más tarde sitios para comer, dormir, etc.
El caso es que se declaró a su casco urbano conjunto histórico artístico y se inició su reconstrucción. Ahora está lleno de edificios con apartamentos turísticos, hoteles y restaurantes y en el conjunto, totalmente rehabilitado, tomando como guía -por ejemplo en su plaza porticada- fotografías antiguas, destacan elementos “típicos de la zona” puestos lo quieras o no, como objetos para asustar a las brujas junto a puertas y chimeneas.
Se salvó, y ahora tras el recorrido por las pasarelas del rio (solo aptas para gente sin vértigo y con fuelle suficiente para la remontada posterior a pleno sol), todo el mundo se restaura y visita el bonito pueblo, que efectivamente luce así en una tarde entre semana postpandemia, con gente, pero sin excesos.
Hoy imágenes generales y otro día cuelgo otras de detalles.

Los que van a “hacer las pasarelas” sacan su ticket.

El perfil del casco antiguo desde una terraza sombreada del arrabal. La guía nos cuenta la historia de la localidad.

Uno de los lados de la plaza porticada.

Las casas de la izquierda cubrirían la muralla externa del antiguo casco del pueblo. A la derecha, la única casa superviviente con su azulete no impostado en ventanas y balcones, piedra cubierta como se hacía para evitar que se introdujeran insectos, etc.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Rothesay (Isla de Bute)