Hace 25 años era su madre quien estaba al cargo del restaurante y “nosotras ya estábamos por ahí, pero no mandábamos mucho”. Ahora son las dos hermanas de la foto las que, todo sonrisas y eficiencia, llevan Donamariako Benta, el restaurante del Valle del Batzán que entonces nos dejó un magnífico recuerdo… y ahora lo ha renovado.
Una comida en un restaurante familiar de la calidad de éste en Cataluña costaría el doble. Y venden una jalea de tomate, elaboración propia, buenísima.






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