domingo, 24 de marzo de 2024

Ibiza

No estoy hecho yo para una subida como la que hicimos desde el Portal Nou hasta, casi de un tirón, el Baluart de Sant Jordi, pero ahí (foto casi a ciegas, a contraluz) como después de circundar el enorme parador en construcción que está ocupando el antiguo “Castell”, desde el Baluart de San Bernat, la verdad es que se tienen unas vistas magníficas, y que a partir de entonces todo es ya bajada…


Un paseíllo por Dalt Vila, guiados por Onofre Rullán, profesor de Geografía de la Universidad de les Illes Balears, antes de ir en ferry hasta Formentera.
No estoy hecho yo para una subida como la que hicimos desde el Portal Nou hasta, casi de un tirón, el Baluart de Sant Jordi, pero ahí (foto 1 casi a ciegas, a contraluz) como después de circundar el enorme parador en construcción que está ocupando el antiguo “Castell”, desde el Baluart de San Bernat (foto 2), la verdad es que se tienen unas vistas magníficas, y que a partir de entonces todo es ya bajada…
La Plaça de la Catedral, auténtico “rovell de l’ou” de la vila (foto 3) ya permite fotos directas del Baluart de Santa Llucia y del barrio de La Marina (foto 4).
Bajando por el carrer Major, se pasa ante los palacios aristocráticos más impresionantes de la Vila. En uno de ellos (foto 5) estaban Rafael Alberti y María Teresa León cuando estalló El Glorioso Follón. Después de esconderse un poco por el interior de la isla, lograron huir hacia Valencia, como me contó Antoni A Artigues, otro de los profesores de Geografía que nos van a guiar durante estos días. Un poco más allá, en un ángulo, está la Capella de San Ciriac (en la foto 6 puede verse en su interior hasta una monja, felizmente situada ahí, frente al altar, tras la reja).
Las vistas se prodigan a partir de entonces (foto 7), viéndose tras pasar Can Botino (espectacular casa de un Corsario, inicialmente rechazado por sus aristocráticos vecinos, que es hoy sede del Archivo Histórico) y la sede actual del Ayuntamiento (un antiguo convento), así como la estatua / fingido (y feo) mausoleo dedicado a Guillem de Montgrí (nacido en Torroella del Montgrí, capellán de la catedral de Girona y conquistador de Ibiza y Formentera para el Obispado de Tarragona) vistas (foto
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del barrio de Sa Penya.
Desde el Baluart de Santa Llucia se ve arriba la catedral, mostrando su proa (foto 9) y, tras recorrer el anormalmente enorme -por tratarse en realidad de uno doble- baluarte de Sant Joan, viendo -y oyendo- la concentración de juerguistas en el par de terrazas abiertas de la antigua plaza del mercado, salimos por el Portal de Mar o de Ses Taules (fotos 10 y 11), no sin antes haber oído una divertida anécdota sobre cómo se pudo permitir la entrada en coche de Don Claudio por ahí.
Y ya no queda sino la salida en Ferry hacia Formentera (fotos 12 y 13).

No estoy hecho yo para una subida como la que hicimos desde el Portal Nou hasta, casi de un tirón, el Baluart de Sant Jordi, pero ahí (foto casi a ciegas, a contraluz) como después de circundar el enorme parador en construcción que está ocupando el antiguo “Castell”, desde el Baluart de San Bernat, la verdad es que se tienen unas vistas magníficas, y que a partir de entonces todo es ya bajada…

La Plaça de la Catedral, auténtico “rovell de l’ou” de la vila (foto 3) ya permite fotos directas del Baluart de Santa Llucia y del barrio de La Marina.

La Plaça de la Catedral, auténtico “rovell de l’ou” de la vila (foto 3) ya permite fotos directas del Baluart de Santa Llucia y del barrio de La Marina.

Bajando por el carrer Major, se pasa ante los palacios aristocráticos más impresionantes de la Vila. En uno de ellos estaban Rafael Alberti y María Teresa León cuando estalló El Glorioso Follón. Después de esconderse un poco por el interior de la isla, lograron huir hacia Valencia, como me contó Antoni A Artigues, otro de los profesores de Geografía que nos van a guiar durante estos días.

Un poco más allá, en un ángulo, está la Capella de San Ciriac (en la foto puede verse en su interior hasta una monja, felizmente situada ahí, frente al altar, tras la reja).

Las vistas se prodigan a partir de entonces

Sa Penya.

Desde el Baluart de Santa Llucia se ve arriba la catedral, mostrando su proa.

Tras recorrer el anormalmente enorme -por tratarse en realidad de uno doble- baluarte de Sant Joan, viendo -y oyendo- la concentración de juerguistas en el par de terrazas abiertas de la antigua plaza del mercado, salimos por el Portal de Mar o de Ses Taules, no sin antes haber oído una divertida anécdota sobre cómo se pudo permitir la entrada en coche de Don Claudio por ahí.

Tras recorrer el anormalmente enorme -por tratarse en realidad de uno doble- baluarte de Sant Joan, viendo -y oyendo- la concentración de juerguistas en el par de terrazas abiertas de la antigua plaza del mercado, salimos por el Portal de Mar o de Ses Taules, no sin antes haber oído una divertida anécdota sobre cómo se pudo permitir la entrada en coche de Don Claudio por ahí.

Y ya no queda sino la salida en Ferry hacia Formentera.

Y ya no queda sino la salida en Ferry hacia Formentera.
 

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