domingo, 8 de septiembre de 2019

Sant Pere Pescador

Sant Pere Pescador y lágrimas.
Si uno tuviera agallas, habría hecho y ahora colgado aquí una foto de la pizza que estaban a punto de repartirse y zamparse unos turistas extranjeros de medio pelo (quizás de uno de los campings que rodean la población) en una -por llamarla así- terraza de la calle mayor, con sus sillas blancas de plástico producidas en serie calculo que en 1996, difícilmente -para nuestra desgracia- degradables: parecía, a las 19h, iluminar la mesa y hasta la oscura calle de lo blanquecina que era toda ella, mientras que por su superficie se repartían -cálculo que a dos per cápita- unas grandes, redondas y violáceas lonchas de salchichón, que me dieron luego, sólo de pensar en su seguro sabor químico, la noche.
Falto de este claro referente, aunque sin esa estampa la antología no sea ya lo mismo, paso a publicar unas cuantas fotografías cazadas por aquí y por allá, en un paseo exploratorio por el centro del pueblo. A esa hora ya habían regresado de su trabajo en sus inestables bicicletas buena parte de los negros que trabajan recogiendo la abundante fruta de las plantaciones de los alrededores y, en grupillos en cada esquina, daban una nota de color y de actividad a un Sant Pere Pescador que la verdad es que, aunque continúa decrépito, solo exponiendo algún que otro bazar chino, un local de la Jijonenca ahora ya cerrado y una cestería también más que cerrada en su plaza mayor, la verdad es que con los cortes de tráfico e instalación de jardineras municipales ha mejorado algo su aspecto.


En el cruce de las dos principales calles de Sant Pere Pescador, ahora peatonales, con la Jijonenca -que podía salvar el pueblo entero- cerrada, una buena amalgama de letreros.

No deja de ser, Antonio, una de tus tristes -con intención ésta de dar alegría- jardineras, bien es verdad que ésta sin otra preocupación, tachada la modernidad, que la “artística”.

Un espíritu artístico -aquí con gusto por lo clásico- muy expandido.

Ese grifo metálico recuerda que, pese a su intención de lo más rústico y natural, el agua de la fuente goza de las más modernas condiciones sanitarias.

Cualquier perdido espacio -He visto Sant Pere lleno de cul de sacs- puede ser aprovechado por la vena artística de la población.

Enanito aún no salvado por el Movimiento de Liberación de los Enanitos de Jardin y pieza escultórica clásica.

No suelo meterme con estas cosas, pero la verdad es que esta instalación, situada en la fachada de la más alta institución de la población, hace pensar si el kitsch extendido por la misma no goza del ejemplo (que parece que sí) y promoción desde el propio ayuntamiento.

 

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