Dos muertos de esos de impresión, casi con efectos escenográficos, estilo diorama. El primero reside en la iglesia de San Francisco, en Salta. El segundo (la segunda) en la iglesia de San Ignacio de Loyola de Buenos Aires.
Quizás los argentinos hayan sacado el gusto por estas cosas de los italianos También habían muchos por España, pero son sobretodo los napolitanos, me parece, los que les sacan mayor provecho.


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