Un recado que ha tenido su compensación: un “menú del viajante” en la Fonda Europa. Como nos ofrecían una mesa del comedor tradicional muy expuesta al paso de la gente, hemos cambiado a otra en el nuevo, que luce unos grandes cuadros y, aún sin pavimento de pavimento con losas blancas y negras, es servido por camareros con largo delantal negro.
En el menú, un arroz de muntanya muy bueno...


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