Buenos Aires hoy, como toda la Argentina, por poco que te fijes, es el escenario de una fuerte lucha de fondo, entre dos formaciones políticas, que dividien a la sociedad. Si vas oyendo a la gente, enseguida detectas si son partidarios de o contrarios a Macri y sus medidas.
Los primeros -y te preguntas si lo piensan porque el baño de noticias en ese sentido se suceden en los medios públicos y afines a Macri día sí y día también o bien lo pensaban ya antes- se pasan el día despotricando por los robos de Cristina Kirchner y su gente, por la cantidad de “comprados” electoralmente a base de empleos de última hora a los que se comprometieron y por cómo están organizando protestas sociales que paralizan el país.
Los segundos, aunque no hubieran sido peronistas previamente, se hacen cruces de todo lo que está haciendo Macri, exponente máximo de las recetas neoliberales, remando sin escrúpulos contra las clases desfavorecidas, desmontando enseñanza y sanidad.
Todo resulta bastante conocido.

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