Hemos visto por Buenos Aires, acrecentado si se trataba de una de las otras partes de Argentina, voluntariosos museos y salas de exposición, que mis hijas calificaron enseguida de “escolares”. Ellas veían representados en ellos las elementales exhibiciones que preparaban en el colegio, hechas con ilusión, pero sin un duro.
En la sede del Museo de la Ciudad de Buenos Aires, en la calle Defensa, junto a la plaza de Mayo, se ve un poco más de prestancia, pero funciona un poco de ese último modo. “Mostramos todo, no nos quedamos con nada” es su lema, y en un par de salas puedes ver toda una selección de objetos en su mayoría entregados por los vecinos.
A mí, la verdad, me resultó simpático. Hice estas pocas fotos a unas cuantas de sus piezas.




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