Un paso por Collioure obliga siempre al recorrido para rendir respeto.
Siempre he visto el hotel de Mme Quintana cerrado. Quizás en plena temporada de verano no sea así.
Las callejas que llevan desde el hotel de Mme Quintana al cementerio (ayer me fijé en que la de la foto, con la casa rosa de Mme Quintana al fondo, se llama Antonio Machado) siempre han sido, con sus requiebros, muy agradables.
Esta placa que han puesto en la cabecera de su tumba pone que es de 2014.
Los adornitos que cubren la tumba son, para mi gusto, hasta cursis, pero esos marcados únicos tres días que le sobrevivió su madre sirven rápido para redituar la cosa y las sensaciones
Desde la riera seca.





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