Tiene sus cosas buenas. Aquí aislados, sin "vida social", se puede leer bastante, incluso repescar los DVD mínimamente interesantes de entre lo no previamente visto de su (muy mal seleccionada en este sentido) biblioteca pública. Pero también es mejor cortar a tiempo: el calor va a más, y por las tardes por su culpa ni se puede pasear, mientras que en casa es muy difícil de combatir; también aumentarán irremisiblemente los visitantes, hasta dejar el ambiente irrespirable. Como cantaba, diciendo a Neruda, Paco Ibáñez: "¡Es la hora de partir, oh abandonado!"
En la foto, el Port d'en Perris ayer, anocheciendo.

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