Sobre las 21,30h del sábado los vecinos de Gualta se encaminaban hacia la plaza, para acudir a la cena de fiesta mayor con animación sonora de un pequeño grupo musical. Se llevaban su propia comida recordando tiempos mejores, cuando el ticket, además de la reserva de espacio en la mesa, daba derecho a disfrutar de los productos de una buena barbacoa. Ahora lo único ofrecido colectivamente será el "cremat", a degustar durante el baile final.
En una casa vecina a la plaza habían sacado a la calle e instalado su propia mesa, y ya estaban comiendo desde primera hora la familia entera. Y un poco más allá las familias marroquíes que ocupan las casas de lado y lado del Carrer Major habían sacado fuera síllas desde las que hablaban atropelladamente entre sí mientras veían cruzar a los comensales que se dirigían a la plaza y sus niñas jugaban y correteaban vestidas con sus mejores galas. No me atreví a hacer la correspondiente foto de la niña de la bonita xilaba marrón, que lucía, traviesa y despreocupada, una hermosa sonrisa contínua.










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