Hablé en la entrada anterior de la visión que se tenía de la Isola San Giulio desde Orta San Giulio y sin embargo amagué el lago… y la isla. Voy a ello.
Desde luego la imagen que resulta es magnífica. Y de ahí nace su condena a la correspondiente invasión de gente para verla y, como consecuencia, la despersonalización del pueblo, que se dedica a exprimir económicamente la gallina de los huevos de oro.






No hay comentarios:
Publicar un comentario