Esperando la invasión de temporada, tras comer en un merendero de la playa de Muro, bahía de Alcudia.
Un descanso en terrenos comunales tras cruzar una carretera/avenida, con sus correspondientes rotondas, comercios y hoteles infames: un sitio infernal de explotación turística, que te hace pensar en salir pitando de la isla de Mallorca.

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