A vueltas con París. (Ya aviso que me pondré pesado, pues tengo aún un montón de fotos que creo valen para poner por aquí. No que estén bien hechas, pues como puede verse éstas, bien oscuras, dejan mucho que desear, sino por los sitios que retratan).
Pero lo que no sabía es que Charlotte, junto a la casa, ha abierto un espacio vecino, que este sí puede visitarse. Tiene dos espacios:
Un sitio de acogida, información y venta de recuerdos gainsbourguianos, con un bar de copas todo negro -el Gainsbarre- a los que se accede a la que oscurece gratuitamente, por un lado. Camareros muy amables y sitio muy agradable. Por la noche acude un pianista y se convierte en piano-bar.
Por otro, reservando tanda a una hora determinada, un pequeño museo -prácticamente un largo pasillo con vitrinas, secuencias y músicas, y un sótano- para mitómanos. De pago.
La famosa valla llena de graffitis de Gainsbourg-Birkin. En la puerta, gente con hora de visita concertada… con mucha antelación.
En la misma calle, en la acera de enfrente, un poco más allá,ha aparecido esta “Casa Gainsbourg”, todo hecho con un cuidado exquisito.
Acabando el Daiquiri en el Gainsbarre.
Reliquia que se exhibe en la Maison Gainsbourg.
El Gainsbarre.
En el museo, dibujo de Charlotte hecho por su padre.
En el sótano del museo, me hicieron gracia estas marionetas, que tienen su rostro entre las piernas…
El pasillo-museo, que sigue un orden más o menos cronológico.











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