Tuvimos, inicialmente, un error. Buscábamos la casa parisina donde habían vivido Jacques Prévert y Boris Vian. Pasamos por el Studio 28, el de la batalla campal del pase de “L’age d’or”. Íbamos bien, pues.
Pero en la rue Veron, recorrida de principio a fin, ni una placa. No podía ser que los franceses, que tan mirados son en estas cosas, se hubieran olvidado.





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