Bidart me dio la impresión de ser otro sitio de esos que muere por su propio éxito.
En una carretera de la costa que es una procesión sin fin de coches, cuesta deshacerse de ellos para disfrutar de un pueblo con una plaza que concentra todo y a todos, aunque quizás lo mejor sean las vistas a la costa desde un poco más allá, subiendo un poco más el promontorio en el que se asienta.
Puedo llegar a pensar cómo estará esta plaza en temporada…
Mirada hacia el sur.
Una vez más, la iglesia, como todas las de la zona, con esos balcones de madera por todos sus muros. Aquí, al ser de costa, colgados esos ex-votos en forma de barco.








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